Una albañil alucinada con su primer día en la obra: «Solo por venir me vas a pagar cuatro horas de trabajo»

Una albañil alucinada con su primer día en la obra: "Solo por venir me vas a pagar cuatro horas de trabajo"

La construcción tiene un problema evidente de relevo. Es un sector envejecido, muy masculinizado y con dificultades para atraer nuevos trabajadores. Por eso el caso de Nerea no es solo una anécdota viral: también ayuda a entender qué ocurre cuando una mujer joven intenta abrirse paso en un oficio donde todavía son minoría.

Según recoge El Español, el Observatorio Industrial de la Construcción calcula que las mujeres representan el 11,2% de los trabajadores del sector de la construcción. El propio Observatorio recoge ese porcentaje en su informe Mujeres en el Sector de la Construcción 2023.

Una mujer en un sector todavía muy masculino

El dato explica por qué cada historia de una mujer albañila llama tanto la atención. La construcción sigue siendo una actividad ampliamente masculina, y cada incorporación femenina rompe una barrera en un oficio donde la igualdad avanza despacio.

@nereaexplora

Amigos podéis hacer lo que os propongáis!! solo hace falta poca vergüenza y ser muy cabezón Un abrazo australiano de la nueva Beyoncé del cemento 💋

♬ sonido original – Nerea

El contexto laboral tampoco ayuda. En España el 55% de los profesionales obreros tiene más de 45 años. Es decir, no solo hay pocas mujeres: también falta relevo generacional.

Ahí aparece Nerea, una española dedicada a la albañilería que ha usado su cuenta de TikTok, @Nereaexplora, para contar cómo vivió su primer día como obrera en Australia.

«Soy obrera. Estoy reventada, pero tan contenta»

Nerea empieza su relato agotada, pero satisfecha. «Soy obrera. Estoy reventada, pero tan contenta con mi primer día como albañil. Llego a las 7 de la mañana, estaban el jefe de obra y el supervisor. Me dicen: ‘Hola, ¿qué quieres?’ y yo le digo que quiero trabajar», cuenta en el vídeo.

El arranque ya anticipa el choque. Ella había ido a trabajar como obrera, pero en la obra parecían esperar otra cosa.

Según explica, le dijeron: «Pero es que hoy no nos hacen falta traffic controllers». Y ella respondió: «De traffic nada, yo soy obrera albañila».

Nerea vio venir que podían mandarla de vuelta a casa. Pero reaccionó rápido: «Estaba viendo ya que me iban a mandar a casa. No sé en ese momento qué se apoderó de mí, que voy y le suelto: ‘Mira, esto es lo que vamos a hacer. Por haberme hecho venir hasta aquí, ya me vas a tener que pagar 4 horas'».

La clave laboral: cobrar cuatro horas aunque no se trabajen

La escena tiene un punto importante desde el lado laboral. Nerea explica que en Australia, cuando alguien va a trabajar a una obra, siempre que no guarde responsabilidad, «te tienen que pagar cuatro horas aunque no las trabajes«.

Esa regla no es menor. En determinados marcos laborales australianos de la construcción, un trabajador casual tiene derecho a un pago mínimo de 4 horas por cada incorporación al trabajo, según el Building and Construction General On-site Award 2020 de la Fair Work Commission.

Y claro, la frase funcionó. La joven consiguió que le dejaran trabajar, aunque con una condición: tenía que usar un jackhammer, un martillo mecánico.

Cinco horas con el martillo mecánico

Nerea aceptó. Aunque, según admite, no sabía ni qué era esa herramienta. «Les dije que por supuesto sabía usar uno, aunque no sabía ni lo que era eso. Pues yo ahí con el jackhammer. Cinco horas me han tenido con el jackhammer de arriba a abajo. Digo, se me caen los brazos, se me desarman los hombros», relata.

La experiencia muestra la dureza física del oficio. No era una prueba simbólica ni una simple bienvenida: fueron cinco horas usando un martillo mecánico, de arriba a abajo, en su primer día.

Después le pidieron otra tarea: reordenar la basura. Ella siguió adelante porque, como explica, sentía que no podía permitirse fallar.

«Si no podía hacer el trabajo iba a quedar, aparte de inútil y de floja, de boca chancla. Y yo, ahí estaba aguanta, aguanta, aguanta. Luego me pidieron reordenar la basura», cuenta.

El giro final resume toda la historia. Nerea empezó el día con la sensación de que la iban a mandar a casa. Lo terminó con una oferta para volver. «Al final viene el jefe de obra y me dice, ‘Nerea, ¿puedes venir mañana?’ Le dije que podía venir toda la semana».

Imagen: Nereaexplora expandida con Gemini.


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Redacción El Blog Salmón

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