A lo largo de los últimos años, estamos acostumbrados a los fallos de seguridad y vulnerabilidades que constantemente aparecen en Windows de Microsoft. Lo que ya no es tan habitual es que algo similar suceda en los sistemas operativos Linux.
Esto es algo que hemos podido comprobar de primera mano a lo largo de las últimas semanas con algunas graves vulnerabilidades aparecidas aquí. Hablamos de fallos de seguridad de los que se viene hablando mucho últimamente, conocidos como Copy Fail o Dirty Frag.
Y es que parece que este tipo de elementos maliciosos para Linux se han convertido en algo habitual, lo que está llevando a muchos usuarios a una profunda preocupación. En estos momentos podemos afirmar que últimamente ha habido un importante incremento en las vulnerabilidades de Linux, lo que para muchos es un problema.
Durante décadas los expertos han afirmado que Linux es el sistema operativo más seguro, lo que probablemente siga siendo cierto. Sin embargo, a diferencia de hace unos años, y como hemos podido comprobar ahora, esta seguridad ya no está garantizada. En tan solo una semana se han descubierto dos vulnerabilidades muy peligrosas: Copy Fail y Dirty Frag.
Cada una de ellas acarrea graves consecuencias para los usuarios, administradores y empresas que utilicen estos sistemas operativos. Y no solo eso, también se ha encontrado un tercer fallo de seguridad importante gracias a la IA. Y es que muchos se han dado cuenta de que Linux no es infalible en este sentido, lo que ha sido realmente decepcionante.
Mientras que estos pensaban que su PC basado en estos sistemas operativos de código abierto era impenetrable, ahora se han enfrentado de buenas a primeras a la cruda realidad. Y esto ha sucedido en tan solo un par de semanas.
Principal culpable de las vulnerabilidades de Linux
Hay que tener en cuenta que antes de la IA, los hackers tenían que rastrear el código del kernel de Linux para encontrar una vulnerabilidad, digamos que a mano. Ahora, pueden introducir fragmentos de código en la inteligencia artificial y localizar vulnerabilidades que han estado presentes en el núcleo durante años, en cuestión de segundos.
