A principios de año, Microsoft nos informó que iba a centrar buena parte de sus esfuerzos a lo largo de los próximos meses en mejorar Windows 11. Aquí se refiere tanto a la estabilidad del sistema operativo como a su rendimiento. Todo ello con el fin de ganarse, de una vez por todas, la confianza de la mayoría de los usuarios.
Y es que a estas alturas podemos afirmar que la empresa tiene un gran problema con este proyecto en concreto. Y precisamente, tal y como sabemos ahora, sus desarrolladores están trabajando para mejorar el sistema operativo en áreas críticas. Se van a centrar en aspectos como la capacidad de respuesta del software y, en este caso en concreto, en la utilización de la CPU.
Tanto es así que en estos instantes conocemos nuevos detalles sobre uno de estos cambios centrados en la mejora del rendimiento de Windows 11. Por lo visto, en estos instantes los ingenieros de Microsoft están trabajando en una nueva función llamada Perfil de Baja Latencia o LLP destinada a mejorar el rendimiento de Windows 11 en ciertas tareas críticas del sistema.
Debemos saber que el cambio ya está presente en las versiones preliminares más recientes distribuidas a los participantes del programa Windows Insider. Esto significa que un grupo de usuarios ya puede activarlo y probarlo mientras sigue su desarrollo.
La firma describe la función como un mecanismo que aumenta, durante un breve espacio de tiempo, la frecuencia de la CPU para acelerar ciertas operaciones relacionadas con la interfaz de usuario. En la práctica, el sistema operativo aumenta la frecuencia del procesador a su máximo rendimiento en breves ráfagas de 1 a 3 segundos.
Ventajas de la función Perfil de Baja Latencia de Windows
Todo ello nos proporciona una experiencia más fluida al abrir aplicaciones, activar menús contextuales o interactuar con ventanas emergentes del sistema. Es más, a estas alturas los participantes del programa Insider comentan que respaldan estas afirmaciones.

Para que nos hagamos una idea, la función, que también se conoce como LLP, acelera el inicio de aplicaciones nativas como Edge y Outlook en un 40%. Por otro lado, el menú Inicio, los menús contextuales y otros elementos de la interfaz de usuario se cargan hasta un 70% más rápido.
