Seguro que muchos de vosotros a lo largo de los últimos tiempos os habéis planteado la posibilidad de migrar de un sistema operativo Windows, a Linux. Pues bien, lo primero que os diremos es que ahora es un proceso mucho más accesible para la mayoría de los usuarios, que hace solo unos años.
Y es que buena parte de los desarrolladores de las diferentes distribuciones Linux actuales, trabajan para que sus proyectos sean válidos para todo tipo de usuarios. Por descontado, esto es algo que se hace extensible incluso a los novatos en estas lides. De ahí que en estos instantes podríamos afirmar que pasar de Windows a Linux en pleno año 2026, no se puede considerar como una tarea excesivamente difícil.
Eso sí, quizá lo más complicado es lograrlo sin frustrarnos por cambiar ciertos hábitos de golpe. Con todo ello lo que debemos saber es que a la hora de llevar a cabo esta tarea, pasar de Windows a Linux en vuestro PC, para la mayoría la clave es ir por fases. Básicamente, con esto lo que os queremos decir es que no bebemos intentar reemplazar todo en un solo día.
Cierto es que ambas plataformas cada vez tienen más puntos en común, tanto a nivel funcional como de aspecto. Pero también debemos admitir que las diferencias entre un PC funcionando con Windows y uno con Linux, en otros apartados, son importantes. De ahí precisamente que en estas mismas líneas os vamos a hablar de una útil rutina de siete días pensada para que la transición sea lo más fluida y práctica posible. Todo con el fin de llevar a cabo la migración como tal, sin dolores de cabeza.
Pasos para migrar de Windows a Linux en una semana, sin complicaciones
Hay que tener en cuenta que el rechazo de Windows 11 ha ido creciendo con el paso de los años, todo ello a pesar de los esfuerzos de Microsoft para evitarlo. Además, esto se ha acrecentado tras la desaparición de Windows 10 en el pasado mes de octubre, cuando la empresa retiró el soporte oficial para esta versión del sistema. Veamos cómo migrar a un sistema Linux de la manera más cómoda y accesible en solo una semana.

- Día 1. Lo primero que debemos tener en cuenta es aprender qué es una distribución de Linux y saber cuáles son las mejores para empezar. Aquí os podemos mencionar propuestas como Ubuntu, Linux Mint o Zorin OS, ideales para principiantes en estas lides.
- Día 2. Una vez tenemos claro cuál elegir, deberíamos probar el nuevo sistema Linux sin instalarlo en el PC. Para eso están las conocidas como Live USB que podemos arrancar desde una memoria USB sin tocar el sistema original. Así podemos comprobar que todo funciona como esperamos.
- Día 3. Instalar el sistema pero, por ejemplo, con dual boot para mantener Windows, al menos en un principio. Basta con que creemos una partición para Linux.
- Día 4. Una vez instalado el nuevo sistema operativo de código abierto, es clave elegir los programas que vamos a usar. Ahora ha llegado un momento de buscar los sustitutos, en caso necesario, de los que usamos habitualmente en Windows. Podemos sustituir, por ejemplo Office por LibreOffice, o Photoshop por GIMP.
- Día 5. Ahora ha llegado el momento de empezar a aprender lo básico del nuevo sistema. Hablamos de tareas como instalar aplicaciones, actualizar el sistema o comprender el funcionamiento de carpetas como /home, /etc y más.
- Día 6. Llegó el momento de trabajar con Linux todo el día. A partir de este instante tan solo deberíamos volver a utilizar Windows en casos puntuales y solo si es imprescindible.
- Día 7. Para terminar, ya solo nos queda personalizar Linux a nuestro gusto, instalar el software que echamos en falta tras varios días de uso, y decidir si vamos a eliminar Windows por completo de nuestro equipo; tampoco es que sea obligatorio.
