La criptografía ya no es opcional: el error que puede costarle millones al sector financiero

La criptografía ya no es opcional: el error que puede costarle millones al sector financiero

Las brechas de seguridad son un riesgo operativo constante en el sistema financiero. El crecimiento de las transacciones digitales y la interconexión entre actores han ampliado la superficie de ataque de bancos, gobiernos y empresas.

En entrevista con ALTO NIVEL, Santos Campa, vicepresidente para América Latina y el Caribe de Futurex, advierte que este escenario responde al volumen de dinero y datos sensibles que hoy se procesan en canales digitales.

Las grandes instituciones tienen algo en común: manejan mucho dinero de forma digital. Por eso necesitan proteger tanto las transacciones como la información de sus clientes”, señala.

A decir de Campa, la inversión en infraestructura criptográfica se justifica por la cantidad de dinero y datos sensibles que se procesan: transacciones financieras, información bancaria, bases de datos.

Las cifras reflejan la magnitud del problema. Según datos de IBM, el costo promedio global de una filtración de datos superó en 2024 los 4.45 millones de dólares (mdd), mientras que en el sector financiero el impacto puede ser mayor por el valor de la información comprometida. A esto se suman sanciones regulatorias, interrupciones operativas y pérdida de clientes.

¿Qué es la criptografía y por qué impacta a los negocios?

En términos operativos, la criptografía es el conjunto de métodos que permite proteger información para que solo pueda ser utilizada por actores autorizados. Con ello, si una base de datos es sustraída, la encriptación impide que los actores maliciosos puedan leerla.

En la práctica, esto sostiene funciones críticas del sistema financiero: validar transacciones, proteger bases de datos, autenticar identidades y evitar alteraciones en la información.

Más allá de lo técnico, su impacto es directo en la operación. Sin estos mecanismos, no solo se expone la información, se compromete la continuidad del negocio.

El costo de no invertir en seguridad

Durante años, la seguridad fue tratada como una partida operativa. Hoy, esa lógica implica un riesgo directo para las instituciones y sus clientes. Una brecha no solo genera pérdidas económicas, también puede derivar en sanciones regulatorias, litigios y daño reputacional.

Si no tenemos una protección adecuada, somos más vulnerables a que nos roben dinero y a perder la confianza de los clientes”, advierte Campa.

Para la alta dirección, la conversación cambia. La pregunta ya no es cuánto cuesta invertir en seguridad, sino cuánto puede costar una falla.

Un ecosistema más complejo y más vulnerable

Una sola transacción financiera involucra múltiples actores: bancos, procesadores de pago, comercios y redes. Cada uno representa un punto potencial de vulnerabilidad dentro del sistema.

En un pago con tarjeta participan múltiples actores: el retailer, el banco, el procesador financiero y los emisores de tarjetas.Cada uno protege una parte del proceso. El vendedor minorista protege bases de datos; el banco procesa la información criptográfica; y otros actores aseguran la validez de la transacción”, explica el experto.

Esto obliga a las instituciones a adoptar una visión integral de la seguridad, donde el riesgo no se gestiona de forma aislada, sino a lo largo de toda la cadena de valor.

Campa comenta que la criptografía también tiene usos en gobierno, especialmente en casos de digitalización. Algunos ejemplos son las firmas electrónicas, pero actualmente, las credenciales de elector en México ya incluyen algoritmos para garantizar su autenticidad.

De barrera operativa a habilitador de crecimiento

Actualmente, los usos de la criptografía no se limitan a la ciberseguridad, sino que también permiten operar. La velocidad en pagos, validaciones y nuevos productos depende de contar con infraestructura segura y eficiente.

Esto tiene un impacto directo en la experiencia del cliente y en la capacidad de las instituciones para competir en un entorno cada vez más digital.

La nube redefine la velocidad y la escala

Uno de los cambios más relevantes es la migración hacia modelos en la nube. Los sistemas de seguridad ya no dependen exclusivamente de infraestructura física, lo que permite mayor flexibilidad y rapidez.

Los sistemas ahora pueden estar en la nube o de forma física. Esto ha reducido tiempos y permite operar con mayor agilidad”, señala Campa.

Esto facilita el lanzamiento de nuevos productos y la adaptación a cambios en la demanda o en la regulación.

Cumplimiento normativo como ventaja competitiva

El endurecimiento regulatorio ha elevado los estándares de seguridad. Sin embargo, también ha abierto una oportunidad para integrar el cumplimiento desde la infraestructura.

Al adquirir estas tecnologías, los estándares ya vienen incluidos. Esto permite implementar soluciones de manera más rápida y transparente”, explica.

Esto reduce tiempos de auditoría y facilita el desarrollo de nuevos productos financieros.

Acceso a seguridad para empresas medianas

El acceso a estos mecanismos no está limitado a grandes bancos. Muchas empresas medianas pueden beneficiarse a través de proveedores especializados.

Las pymes pueden beneficiarse de la criptografía a través de terceros. Muchas empresas acceden a estos mecanismos mediante terceros que ya ofrecen protección de datos y firmas digitales”, señala.

Esto permite elevar el nivel de seguridad sin requerir inversiones iniciales significativas.

Anticipar el siguiente riesgo

El reto ya no es solo responder a amenazas actuales, sino anticipar las futuras. La evolución tecnológica exige preparar la infraestructura frente a nuevos escenarios.

Es importante empezar a prepararse. La seguridad siempre tiene que ir un paso adelante”, advierte Campa.

Una decisión de negocio, no de tecnología

Invertir en criptografía es actualmente una decisión estratégica que impacta en riesgo, cumplimiento y crecimiento.

La criptografía no es un costo, es una inversión para proteger el dinero, la información y la confianza de los clientes”, concluye.

Futurex es una empresa especializada en infraestructura de seguridad criptográfica, con más de cuatro décadas de operación a nivel global. La firma desarrolla soluciones como módulos de seguridad hardware (HSM) y plataformas para la gestión de llaves criptográficas, utilizadas por bancos, gobiernos y grandes corporaciones para proteger transacciones, datos y procesos críticos.

Entre sus clientes se encuentran instituciones financieras internacionales como Bank of America, Wells Fargo y Discover, así como organizaciones en sectores como retail e industria.

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