
El capital privado mexicano está incorporando un nuevo objetivo: convertir inversión en residencia. A través de montos desde 800,000 dólares, un número creciente de familias utiliza el programa federal EB-5 para obtener la residencia permanente en Estados Unidos, en un contexto donde la riqueza crece más rápido que la capacidad de la economía mexicana para absorberla, de acuerdo con el reporte Migración Patrimonial 2026 de BAI Capital. Los expertos señalan que esta es una vía de migración que apenas están descubriendo los latinoamericanos, donde no hay tiempos de espera elevados, como en Asia.
No es solo una inversión. Es un conducto hacia la movilidad patrimonial: el capital se convierte en acceso a jurisdicción, estabilidad y escala global”,
explicó Juan Carlos Eguiarte, Country Manager de BAI Capital en México, durante un webinar para periodistas.
El programa EB-5, creado hace 35 años, ha canalizado más de 100,000 millones de dólares en inversión extranjera directa hacia Estados Unidos. Su mecánica permite obtener la residencia permanente mediante inversión en proyectos que generen al menos 10 empleos directos, sin requerir experiencia empresarial ni oferta laboral previa.
La estrategia de vincular inversión con residencia ocurre en un contexto donde la política migratoria también se está utilizando como herramienta de atracción de capital. Durante su regreso a la presidencia, Donald Trump ha planteado esquemas como la tarjeta Visa Dorada, que pide 1 millón de dólares para vivir y trabajar legalmente en el país. Declaraciones del Secretario de Comercio, Howard Lutnick, indican que, a inicios de este mes, solo se había entregado este visado a una persona.
Inversionistas latinoamericanos dirigen su capital a Estados Unidos
El uso del EB-5 como vehículo migratorio ocurre en un entorno de aceleración global.
La riqueza financiera transfronteriza superó los 14.4 billones de dólares en 2024, con un crecimiento anual de 8.7%, impulsada por la búsqueda de certidumbre jurídica, protección institucional y diversificación hacia el dólar.
Este capital no se mueve al azar, tiene una dirección clara de América Latina hacia Estados Unidos. Busca mercados más profundos, estructuras legales más robustas y acceso a activos tangibles”, señaló Eguiarte.
Para México, el momento abre una ventana específica. “Mientras Asia enfrenta retrasos de años, México hoy no tiene lista de espera”, afirmó Eguiarte, en referencia al rezago que enfrentan países como China e India en este programa.
En contexto, datos oficiales indican que en 2023 se emitieron 9,817 visados EB-5, de los cuales 9 de cada 10 fueron para solicitantes de origen asiático. En este contexto, países como México están descubriendo mecanismos migratorios que Asia adoptó hace décadas.
Una salida ante la falta de profundidad local
El impulso detrás de esta estrategia está en el desbalance de la economía mexicana. Mientras el patrimonio de las grandes fortunas creció 38.1% en el último año, el Producto Interno Bruto apenas avanzó 0.6% en 2025, lo que limita las oportunidades de inversión dentro del país.
La diferencia de 37.5 puntos porcentuales refleja que el capital se acumula más rápido de lo que puede canalizarse productivamente en el mercado local.
Esta brecha entre la riqueza privada y el crecimiento del PIB indica que los capitales buscan jurisdicciones con mayor escala, liquidez y certidumbre, según explica el reporte. Con ello, la economía local pierde profundidad y oportunidades de inversión.
A esto se suma la caída de 4.6% en la entrada de remesas, que apunta a una desaceleración en los flujos externos.
Los mercados financieros y la economía real están desacoplados. La bolsa sube por flujos, pero la economía productiva está estancada. Para las familias patrimoniales, la decisión gira en torno a cuándo escalar su exposición fuera del país”, indicó Eguiarte.
Estados Unidos como destino evidente
Estados Unidos concentra las condiciones que buscan estos capitales. Con un PIB de 30.6 billones de dólares, equivalente a cerca del 25% de la economía global, ofrece profundidad de mercado, liquidez y un marco institucional sólido.
Aunque economías como México ofrecen tasas de interés nominalmente más altas, el capital patrimonial prioriza la certeza. En ese contexto, los activos denominados en dólares mantienen su atractivo, respaldados por la profundidad del mercado estadounidense y el papel de la moneda como principal reserva global, con cerca del 57% de las reservas internacionales.
El inversionista mexicano ha comenzado a analizar el país como un conjunto de economías de escala global. Texas, con un PIB de 2.7 billones de dólares, sería la octava economía del mundo si fuera independiente, mientras que California y Florida funcionan como polos complementarios para tecnología y patrimonio.
Estados Unidos no sólo es la economía más grande del mundo, es la más profunda. La diferencia frente a cualquier mercado latinoamericano es de un orden de magnitud”, explicó Eguiarte.
Miami, en particular, se ha consolidado como puerta de entrada para el capital latinoamericano. En 2025 captó 4,400 millones de dólares en inversión extranjera en vivienda, con 86% de compradores provenientes de la región. “El capital latinoamericano se está anclando en dólares”, dijo el experto.
¿Qué se necesita para migrar mediante inversión?
El programa EB-5 establece requisitos específicos para los inversionistas que buscan obtener la residencia permanente en Estados Unidos. El primero es el monto de inversión, que parte de 800,000 dólares cuando se destina a proyectos ubicados en zonas de empleo objetivo, conocidas como Targeted Employment Areas. En otras ubicaciones, el umbral es mayor.
Además del capital, el esquema exige que la inversión esté vinculada a la creación de al menos 10 empleos de tiempo completo para trabajadores en Estados Unidos. Estos empleos pueden generarse de forma directa o indirecta, dependiendo de la estructura del proyecto.
El proceso también implica la comprobación del origen legal de los recursos, un requisito central dentro del marco regulatorio estadounidense. Los inversionistas deben acreditar que los fondos provienen de actividades lícitas, como ingresos empresariales, venta de activos o herencias.
A diferencia de otros esquemas migratorios, el EB-5 no requiere experiencia empresarial previa, dominio del idioma inglés ni una oferta laboral en Estados Unidos. La residencia se otorga inicialmente de forma condicional y, tras un periodo de evaluación en el que se verifica el cumplimiento de los requisitos, puede convertirse en permanente.
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