Emperatriz Gamero: la científica que busca salvar al mono capuchino de Margarita

En un laboratorio donde cada muestra cuenta, una científica latinoamericana está cambiando la forma en que entendemos la conservación. Emperatriz Gamero, bióloga venezolana especializada en genética aplicada, ha llevado su trabajo hasta uno de los centros más importantes del mundo, el Smithsonian Conservation Biology Institute, con un objetivo: evitar la desaparición del mono capuchino de Margarita, una especie única del Caribe.

Esta historia nos cuenta la trayectoria de una mujer que ha logrado traducir la ciencia en acciones concretas. En entrevista para Alto Nivel, Gamero explica cómo el ADN puede convertirse en una herramienta clave para proteger especies en peligro crítico y por qué la conservación ya no puede quedarse únicamente en el laboratorio.

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Ciencia con conciencia: la historia de Emperatriz Gamero

Con más de dos décadas de experiencia en biología celular y ecología molecular, Emperatriz Gamero forma parte de una nueva generación de científicas que apuestan por la “ciencia con transferencia”. Es decir, aquella que conecta el conocimiento con la realidad.

Actualmente se desempeña como fellow en el Smithsonian Conservation Biology Institute, donde trabaja con análisis genéticos avanzados para especies amenazadas: “lo que hacemos en el laboratorio debe servir para salvar poblaciones”.

Su trabajo destaca por integrar investigación, docencia, trabajo de campo y colaboración con comunidades, un ángulo que hoy resulta esencial frente a la crisis global de biodiversidad.

¿Por qué el mono capuchino de Margarita está en peligro de extinción?

El principal proyecto de Gamero se centra en el mono capuchino de Margarita, una especie endémica de la Isla Margarita, en Venezuela. Su situación es crítica: se estima que quedan menos de 500 individuos en vida silvestre.

Las amenazas son múltiples y complejas:

  • Pérdida y fragmentación del hábitat
  • Caza y tráfico ilegal como mascota
  • Introducción de otras especies de monos capuchinos
  • Hibridación genética que pone en riesgo su identidad

Cada individuo que se saca de la naturaleza reduce directamente la población”, explica Gamero. 

A esto se suma un problema aún mayor: muchas comunidades locales desconocen que se trata de una especie única en el mundo.

Así ayuda la genética a salvar especies

El trabajo de Gamero se centra en analizar el ADN de los monos para entender su diversidad genética, su origen y los riesgos que enfrentan.

A través de estos estudios, se ha hallado que el mono capuchino de Margarita es una unidad evolutivamente significativa, lo que significa que es genéticamente único y debe ser protegido como tal.

Este tipo de información permite:

  • Detectar hibridación con otras especies
  • Medir la diversidad genética
  • Identificar riesgos de endogamia
  • Diseñar estrategias de conservación más efectivas

Además, su investigación ha permitido ubicar a esta especie dentro de su árbol filogenético, es decir, entender su relación con otros primates.

“Estamos hablando de una población única en el mundo. Si la perdemos, no hay reemplazo”, advierte.

Y así ayuda la comunidad a salvar especies

Uno de los puntos más relevantes del trabajo de Gamero es su enfoque en las comunidades. Para ella, la ciencia no puede quedarse en publicaciones académicas.

“Sin la población, esto sería imposible”, afirma.

Su labor incluye:

  • Educación ambiental en escuelas
  • Trabajo directo con habitantes locales
  • Colaboración con guardaparques
  • Explicación sencilla de conceptos científicos

En campo, Gamero no solo recolecta muestras; también conversa con las personas, explica por qué los monos no deben ser cazados y promueve el sentido de pertenencia hacia la especie.

El momento en que alguien entiende que ese mono solo existe en su isla cambia todo”, dice.

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Los riesgos de la hibridación de especies

Uno de los problemas más complejos es la introducción de otros monos capuchinos en la isla, lo que ha generado cruces entre especies.

Este fenómeno ocurre cuando personas trasladan animales desde tierra firme, muchas veces sin saber que no pertenecen a la misma especie.

Las consecuencias incluyen:

  • Competencia por recursos
  • Pérdida de identidad genética
  • Disminución de la población original

Para enfrentar este reto, Gamero desarrolla herramientas genéticas que permiten identificar con precisión si un individuo pertenece o no a la especie original.

Esto es clave para programas de reproducción y liberación, ya que evita errores que podrían agravar la situación.

¿Puede la ciencia cambiar el futuro de esta especie?

El proyecto cuenta con más de 270 muestras genéticas, lo que abre la puerta a nuevos descubrimientos. Uno de los objetivos es determinar si el mono capuchino de Margarita debe ser considerado una especie independiente.

De confirmarse, esto cambiaría su estatus de conservación y las estrategias para protegerlo.

“Estamos frente a un trabajo con impacto real. No es solo ciencia, son decisiones que pueden definir el futuro de la especie”, explica.

Mujeres en la ciencia: El camino de Emperatriz Gamero

La historia de Gamero, más allá de su trabajo científico, también refleja los desafíos y oportunidades de las mujeres en la ciencia. Madre, esposa y científica, ha logrado integrar su vida personal con su carrera profesional. Incluso ha involucrado a su familia en su trabajo de campo.

Siempre traté de incluirlos. Eso también fortalece tu trabajo y tu conexión con la comunidad”, comparte.

Sobre el papel de las mujeres en la ciencia, es clara: la clave está en la preparación, la constancia y la confianza.

Para las jóvenes interesadas en la ciencia, especialmente en Latinoamérica, su mensaje es directo: sí es posible. Gamero insiste en que la ciencia no debe verse como algo lejano o inaccesible, sino como una herramienta con impacto real en la sociedad.

Cuando una especie se extingue, perdemos mucho más que un animal. Perdemos historia, equilibrio y futuro”, afirma.

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¿Qué sigue en la investigación del mono capuchino de Margarita?

El trabajo está lejos de terminar. Aún quedan muestras por analizar y preguntas por responder. Entre los próximos pasos destacan:

  • Publicación de resultados científicos
  • Análisis genómicos más profundos
  • Desarrollo de herramientas de identificación genética
  • Fortalecimiento de programas de conservación

Además, Gamero continúa colaborando en proyectos relacionados con otras especies, como el cardenalito, ampliando el alcance de su trabajo.

Su trabajo representa una nueva forma de hacer conservación: basada en datos, conectada con la sociedad y enfocada en resultados. Porque, como ella misma resume: “La conservación solo funciona si la ciencia llega a la gente”.

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