Del pitch al grito de gol: así cambia el networking durante el Mundial 2026

Del pitch al grito de gol: así cambia el networking durante el Mundial 2026

Para Ana Paula Camargo Pérez, experta en marketing y experiencias, la diferencia entre una marca que solo habla y una que realmente conecta está en una palabra que muchas empresas todavía subestiman: escucha. “A veces tiene mucho más valor tener un brief bien poderoso que llegar con un mundo de iniciativas que probablemente no impacten”, dice en entrevista.

La frase parece simple, pero aterriza uno de los grandes retos del marketing actual. En un mundo de audiencias saturadas, doble pantalla y mensajes que compiten por segundos de atención, ya no basta con aparecer. Hay que significar algo. “Si tú no conoces a tu cliente, aunque te baje 30 mil briefs, jamás vas a ser francotirador”, afirma Camargo. La metáfora funciona: muchas marcas disparan al aire; pocas apuntan al objetivo correcto.

El dato clave: una industria que ya pesa en la economía

El contexto ayuda a entender por qué esta conversación importa. La industria de reuniones en México —que incluye congresos, convenciones, ferias y encuentros de negocios— aportó 1.83% del PIB nacional en 2024, de acuerdo con datos del sector retomados por el Consejo Mexicano de la Industria de Reuniones (COMIR).

Además, el país supera los 300 mil eventos anuales y genera más de un millón de empleos directos e indirectos.

A esto se suma el Mundial 2026, que tendrá 13 partidos en México, distribuidos entre Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, de acuerdo con el calendario oficial de FIFA. La combinación es poderosa: visitantes, consumo, marcas activas, ejecutivos en movimiento y una conversación nacional atravesada por el futbol.

Marketing de experiencias: más allá del anuncio bonito

Camargo insiste en que el marketing de experiencias no se trata de “hacer eventos bonitos”, sino de construir momentos útiles para objetivos concretos.

“Cuando tú logras conectar de manera empática con tu consumidor, generas engagement y fidelidad”, explica.

Y agrega un punto clave para cualquier negocio: “Es mucho más barato conservar a un cliente que ya tienes cautivo que atraer nuevos clientes”.

Esa lógica coincide con una tendencia global. El reporte 2026 Global Meetings and Events Forecast de American Express Global Business Travel señala que las reuniones presenciales siguen siendo estratégicas para las compañías, especialmente cuando combinan contenido, tecnología y valor medible para los asistentes. El deseo de conexión humana no desapareció con lo digital; se volvió más selectivo.

Por qué importa: el futbol baja la guardia

El proyecto que Ana Paula impulsa, The Unofficial Club 26, parte de una premisa provocadora: el futbol puede ser una plataforma B2B. No solo una fiesta. No solo un viewing party. Un espacio donde perfiles C-Level, marcas líderes y emprendedores convivan en un ambiente menos rígido que una junta tradicional.

“Los líderes buscan foros donde puedan bajar la guardia”, dice Camargo.

“Estamos acostumbrados al mundo cartonado, corporativo, a las juntas y la formalidad. Pero en esta clase de eventos las jerarquías se rompen”. Su lectura es clara: cuando la gente comparte emoción, se vuelve más receptiva. Y cuando se vuelve más receptiva, una conversación de negocio puede avanzar más rápido.

The Unofficial Club26 propone llevar el networking ejecutivo a espacios fuera de la sala de juntas | Imagen: Cortesía
The Unofficial Club26 propone llevar el networking ejecutivo a espacios fuera de la sala de juntas | Imagen: Cortesía

Networking: la confianza también es una estrategia

La idea no es nueva, pero sí está tomando nuevas formas. Desde hace décadas, estudios sobre redes profesionales han mostrado el valor de los llamados lazos débiles: contactos que no forman parte del círculo inmediato, pero abren puertas a información y oportunidades distintas. Harvard Business Review ha documentado cómo estos vínculos pueden ser especialmente relevantes para encontrar nuevas oportunidades laborales y profesionales.

En el mundo B2B, esa lógica se traduce en acceso. Para emprendedores, por ejemplo, estar en el lugar correcto puede significar acelerar conversaciones que normalmente tardarían meses. “Estos foros dan acceso directo a tomadores de decisión”, explica Camargo. “Aceleran alianzas estratégicas, oportunidades comerciales y aprendizajes”.

La creatividad no basta: hay que medir

Uno de los riesgos del marketing experiencial es confundir emoción con resultados. Ana Paula lo sabe. “Iniciativa que no mides, no impacta”, dice. Puede haber sonrisas, fotos, brindis y conversaciones agradables, pero si no hay KPIs claros, el evento se queda en anécdota.

Por eso, la planeación debe ser casi quirúrgica: desde el perfil de los invitados hasta el tipo de conversación que se busca provocar. En un mercado donde hay terrazas, restaurantes, oficinas, estadios y activaciones de todo tipo, la diferencia está en la intención. “Tienes que estar en el momento correcto, con la gente correcta y en el escenario correcto”, resume.

En perspectiva: México como anfitrión y vitrina

El Mundial también pondrá a prueba la capacidad de México para capitalizar la atención global. Reportes recientes de agencias internacionales como Reuters que, aunque el torneo genera entusiasmo masivo, también abre debates sobre precios, acceso y quién se beneficia realmente del evento. Para las marcas, eso implica una responsabilidad: no solo subirse a la conversación, sino hacerlo con sensibilidad.

Ahí el marketing de experiencias tiene una oportunidad interesante. Puede convertirse en un puente entre consumo, comunidad y negocio. O puede quedarse en otra activación olvidable con pantallas gigantes y canapés.

Del pitch al grito de gol: así cambia el networking durante el Mundial 2026

El Mundial 2026 no solo se jugará en la cancha. También se jugará en restaurantes, terrazas, foros privados, fan zones, oficinas y espacios híbridos donde las empresas intentarán convertir emoción en relación, y relación en negocio.

La mirada de Ana Paula Camargo recuerda algo esencial: el networking no ocurre cuando alguien reparte tarjetas, sino cuando se construye confianza. Y quizá por eso el futbol funciona tan bien como pretexto. Porque antes de vender, presentar o cerrar, todos necesitamos algo más básico: encontrar un punto en común.

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