¿Aniversario de Estados Unidos o de Trump? El presidente acapara los 250 años de la independencia

¿Aniversario de Estados Unidos o de Trump? El presidente acapara los 250 años de la independencia

Texto de Eduard Ribas i Admetlla para EFE

Cuando el próximo 4 de julio los fuegos artificiales retumben sobre Washington para conmemorar los 250 años de la independencia de Estados Unidos, el gran protagonista no será la figura de George Washington, el primer presidente del país, sino el actual mandatario, Donald Trump.

El líder republicano convirtió los actos por el aniversario de la emancipación estadounidense de 1776 en una exaltación de su propia figura, con mítines de tono electoral y monedas conmemorativas con su rostro, lo que sus críticos consideran un intento de apropiarse de estas celebraciones.

Trump toma el protagonismo

Trump planea ofrecer un discurso ante miles de simpatizantes el Día de la Independencia en la Explanada Nacional de Washington, el parque que conecta el Capitolio con el Monumento a Lincoln, en un espectáculo que incluirá fuegos artificiales y el sobrevuelo de aviones de combate.

En la víspera, el mandatario encabezará un acto en el icónico Monte Rushmore, frente a los rostros esculpidos de los presidentes George Washington, Thomas Jefferson, Theodore Roosevelt y Abraham Lincoln, en una puesta en escena que lo coloca junto a algunas de las figuras más reconocidas de la historia política del país.

No sorprende la voluntad de protagonismo del presidente, una antigua celebridad televisiva acostumbrada a los focos y a quien los miembros de su gabinete y de su partido suelen adular en público para ganarse sus favores.

Tal es así que el Gobierno prepara la emisión de monedas y pasaportes conmemorativos de la independencia con el rostro de Trump y quiere que el Congreso reforme la ley para poder incluir su firma en los billetes de dólar.

Se supone que la celebración gira en torno a Estados Unidos. Trump quiere que gire en torno a él. No puede ver más allá de su propio interés”,

criticó en declaraciones a EFE el historiador John Pitney, quien añadió que “no existe precedente para este comportamiento”.

Pitney recordó que durante el bicentenario de Estados Unidos, hace 50 años, el entonces presidente Gerald Ford participó en las celebraciones, pero “mantuvo la atención centrada en la nación” e incluso vetó un proyecto del Congreso para bautizar un edificio federal con su nombre.

Actualmente, la Casa Blanca mantiene una disputa legal para renombrar el Centro Kennedy, el principal complejo de artes escénicas de Washington, con el nombre de Trump.

Boicot y críticas a las celebraciones

La presencia del presidente en los festejos quedó en evidencia el pasado 24 de junio, cuando encabezó la inauguración de una feria conmemorativa en Washington después de que varios artistas, entre ellos Young MC y Martina McBride, cancelaran su participación por considerar que el evento adquiría un carácter político.

Trump, quien aseguró que podía atraer a más público que Elvis Presley, subió al escenario y pronunció un discurso con referencias a las elecciones legislativas de noviembre, defendió la ofensiva militar contra Irán y prometió que el precio de la gasolina bajará próximamente.

Días antes, el 14 de junio, celebró su cumpleaños número 80 con un evento de artes marciales mixtas de la UFC en la Casa Blanca, un acto inédito que también formó parte del programa oficial por el 250 aniversario.

Las actividades fueron organizadas por la plataforma Freedom 250, integrada por aliados del presidente, lo que reforzó el tono político de la conmemoración.

El presidente Trump se está asegurando de que Estados Unidos tenga el espectacular cumpleaños que se merece”,

declaró a medios el portavoz de la Casa Blanca, David Ingle, quien agregó: “Solo quienes sufren un caso severo de síndrome de odio a Trump ven un problema en ello”.

Para los demócratas, además de colocar su figura en el centro de las celebraciones, la administración republicana intenta reescribir parte de la historia nacional al eliminar de placas y exposiciones referencias a la esclavitud y a los juicios políticos contra Trump durante su primer mandato, entre 2017 y 2021.

Con una visión influida también por su pasado como empresario inmobiliario, el mandatario impulsa diversas obras en Washington, entre ellas un gran salón de baile en la Casa Blanca y la construcción de un arco de triunfo para conmemorar los 250 años de la independencia.

En los últimos días, la atención también se dirigió al estanque ubicado junto al Monumento a Lincoln, después de que Trump ordenó pintarlo de azul. Sin embargo, pocos días después el agua volvió a teñirse de verde debido a una proliferación de algas, una imagen que algunos de sus críticos interpretaron como una metáfora de su presidencia.

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