He instalado el nuevo Kernel Linux 7.1: 3 razones por las que tú deberías instalarlo, y 3 por las que esperar

El nuevo Kernel Linux 7.1 ya está aquí, y llega con una lista de cambios bastante interesante para quienes queremos exprimir mejor nuestro hardware, mejorar la compatibilidad con Windows o tener acceso a las últimas novedades del ecosistema Linux. Pero, como siempre ocurre con el kernel, que algo esté disponible no significa necesariamente que debamos instalarlo cuanto antes.

En esta ocasión, nos encontramos ante una actualización importante, especialmente para usuarios avanzados, entusiastas y quienes utilizamos sistemas con modelos de actualización rolling release. Linux 7.1 no es una versión revolucionaria en el sentido más comercial de la palabra, pero sí introduce cambios relevantes, como, por ejemplo, un nuevo driver NTFS, mejoras para hardware moderno de Intel y AMD, soporte para nuevos SoC y distintas optimizaciones internas que refuerzan el rendimiento y la compatibilidad del sistema.

Captura de la web de The Linux Kernel Archives con el botón de descarga de la versión estable 7.1 y el pingüino Tux.
La web oficial Kernel.org muestra la disponibilidad de la versión 7.1 del núcleo Linux.

3 razones para instalar Linux 7.1

Sus mejoras no son pocas. Por ello, aunque seguramente lo primero que nos venga a la mente es instalarlo cuanto antes para empezar a disfrutar de sus novedades, en la práctica lo mejor suele depender de varios factores, como la distro que usemos, el uso que hagamos del PC y, sobre todo, los conocimientos y las ganas de «trastear» que tengamos.

Mejor soporte para NTFS

Uno de los cambios más interesantes de Linux 7.1 está en el soporte para NTFS. Este sistema de archivos sigue siendo clave en Windows, por lo que cualquier mejora en Linux nos afecta directamente si usamos discos externos, memorias USB o particiones compartidas entre ambos sistemas.

Hasta ahora, trabajar con NTFS en Linux era posible, pero con muchos matices. El rendimiento, a menudo, dejaba mucho que desear, y además la fiabilidad también era bastante baja, pudiendo corromperse los datos en muchas situaciones. Si lo usábamos solo para «leer», no había problema, pero si decidíamos escribir en este tipo de unidades, lo mejor era tener cuidado.

Con Linux 7.1, el soporte NTFS da un paso adelante con un controlador reescrito y mejor integrado en el kernel, lo que debería traducirse en una experiencia más sólida al leer y escribir en unidades con este formato. Esto no quiere decir que debamos empezar a usar NTFS como sistema de archivos principal en Linux, ya que para eso seguimos teniendo opciones nativas mucho más adecuadas, como EXT4, Btrfs o XFS. Pero sí es una buena noticia para quienes convivimos con Windows y Linux en el mismo equipo.

Mejor soporte para hardware moderno

Otra razón para dar el salto a Linux 7.1 está en el soporte de hardware. Esta versión incorpora mejoras relacionadas con procesadores, gráficas y nuevas plataformas, incluyendo trabajo para Intel FRED, futuras plataformas Intel, gráficas Intel Arc Battlemage, hardware AMD Radeon y nuevos SoC ARM y RISC-V.

Esto es especialmente importante si hemos comprado un portátil reciente, un mini PC nuevo o una placa con componentes muy actuales. En Linux, el kernel es una pieza clave para que todo funcione correctamente: Wi-Fi, Bluetooth, gestión de energía, suspensión, sonido, GPU, sensores, controladores de almacenamiento y mucho más.

Mejoras internas y limpieza del sistema

Linux 7.1 también continúa con el trabajo de mantenimiento interno del kernel. Este mantenimiento no siempre se traduce en cambios visibles para el usuario, pero son vitales: limpieza de código antiguo, mejoras en controladores, optimizaciones y retirada progresiva de soporte para hardware extremadamente obsoleto.

Uno de los ejemplos que más ha dado de qué hablar en esta nueva actualización ha sido la eliminación de parte del soporte relacionado con procesadores Intel 486, una arquitectura con varias décadas a sus espaldas y sin uso real en equipos modernos. El objetivo de cara al lanzamiento de Linux 8.0 es reducir la carga de mantenimiento y simplificar el desarrollo del kernel de cara al futuro.

Esto puede sonar lejano, pero nos va a beneficiar a todos: cuanto menos código antiguo y problemático arrastra el kernel, más fácil es mantenerlo, revisarlo, protegerlo y optimizarlo para los equipos actuales.

3 razones para esperar antes de actualizar

Las ventajas son muy tentadoras, sí. Y se trata de una nueva versión del Kernel repleta de cambios más allá de los que acabamos de ver. Pero esto no quiere decir que la mejor opción sea correr a instalarla hoy mismo.

No tiene soporte para nuestra distro aún

La primera razón para no correr es muy sencilla: puede que nuestra distribución todavía no lo tenga listo. Que Linux 7.1 esté disponible en Kernel.org no significa que Ubuntu, Debian, Linux Mint, Fedora, openSUSE, Arch o cualquier otra distro lo integre al mismo ritmo. Las distribuciones suelen probar, parchear y empaquetar el kernel antes de ofrecérnoslo.