4 trucos de Windows 11 para que la barra de tareas trabaje para ti

La más reciente versión del sistema operativo de Microsoft, a la que nos referimos como Windows 11, ha recibido múltiples críticas prácticamente desde su lanzamiento hace unos años. Buena parte de las mismas se debe a los cambios y novedades incluidos en la interfaz de usuario, que no han terminado de convencer a casi nadie.

Y es que elementos tan importantes como el menú Inicio o la barra de tareas han experimentado grandes modificaciones en su uso y aspecto, y no siempre para mejor. Aquí nos vamos a centrar en uno de los elementos más importantes y que siempre tenemos a la vista en la interfaz de Windows. Hablamos de la barra de tareas que la mayoría utilizáis para anclar las aplicaciones que usáis de forma más habitual, así como las principales funciones del propio sistema de Microsoft.

Ventajas de una barra de tareas de Windows bien configurada

Una de las ventajas que nos ofrece este componente como tal, tan criticado en Windows 11, es que, tengamos el programa que tengamos en pantalla, siempre está la barra de tareas a la vista. Esto nos permite acceder a nuestras soluciones de software más habituales, de manera directa. Además, debemos saber que todos aquellos programas en ejecución se sitúan también aquí, para que podamos cambiar entre los mismos con un solo clic de ratón.

Una de las principales desventajas que nos presenta este componente de la interfaz con respecto a versiones anteriores de Windows es que no podemos moverla a los laterales o a la parte superior de la pantalla. Esto es algo en lo que, por lo visto, está trabajando ahora Microsoft y que podría cambiar en actualizaciones posteriores del sistema.

Y no solo eso, ya que entre las ventajas de la barra mencionadas, también podemos destacar que nos da acceso directo al menú Inicio o a componentes tales como el volumen del sistema, la conectividad, o el brillo de la pantalla.