Xfce 4.14

Habemus Xfce 4.14. Ha costado, sí, pero tras más de cuatro años en desarrollo y varias versiones previas en los últimos meses, el escritorio ligero se renueva para afrontar su próxima etapa.

¿Qué hay de nuevo, viejo? Muchas cosas, claro; pero también ninguna. Así que mejor nos explicamos: desde que en marzo de 2015 se anunció Xfce 4.12, el trabajo de sus responsables ha consistido en pavimentar la base tecnológica del escritorio, esto es, el camino hacia GTK3.

Así, la gran novedad de Xfce 4.14 es la actualización de todos sus componentes principales a GTK3, que no la única. Otros cambios importantes incluyen la adopción de GDBus y el soporte de GObject Introspection y, por supuesto, muchos de los componentes y aplicaciones básicas del entorno han recibido mejoras a lo largo de todo este tiempo.

Una de las mejoras más destacadas es el soporte de VSync y HiDPI, pero lo que se refiere a detalles en componentes como el panel, el propio escritorio, la gestión de perfiles de color; o aplicaciones como el gestor de archivos Thunar, el administrador de energía, o el buscador, son muchas las que tienen novedades más o menos interesantes por ofrecer.

Otros componentes y aplicaciones con novedades incluyen el servicio de notificaciones, el sistema de audio, el gestor de portapapeles, el reproductor de vídeo Parole o el visor de imágenes Ristretto. Y como novedades totales que se estrenan en esta versión, Xfce 4.14 trae un salvapantallas, una «bandeja del sistema de nueva generación» y búsqueda con Catfish integrada, ya como parte oficial del escritorio.

En esencia, lo gordo es el salto a GTK3 y algunas de las tecnologías básicas que lo acompañan; y el resto son, eso sí, un montón de pequeñas actualizaciones en todo el conjunto para bien, se entiende. Si ha costado tanto es porque el equipo de desarrolladores de Xfce es igualmente pequeño. Para más detalles, el anuncio oficial.

Pero, en esencia también, no cambia nada: son mejoras a lo que había, y es que Xfce 4.14 se mantiene fiel a su estilo de siempre, el de un entorno de escritorio ligero, pero potente; de corte clásico, pero personalizable; y, si se cumplen los pronósticos, estable.