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La transición de Xorg a Wayland está siendo tan lenta que el segundo se ha convertido en una “eterna promesa”. ¿Despuntará alguna vez para convertirse en el estándar? Si bien desde Ubuntu siguen las dudas a la hora de usarlo por defecto, desde Red Hat y la comunidad de Fedora lo tienen mucho más claro.

Los que siguen de cerca la trayectoria de GNU/Linux y sus distribuciones saben que Fedora Workstation es el sistema que está marcando el rumbo a seguir en el terreno del escritorio, siendo la mayoría de las veces pionera en la inclusión y transición hacia nuevas tecnologías como PipeWire y el mencionado Wayland. Tras el lanzamiento de Fedora Workstation 31 se podría dar un importante paso en el proceso de transición de los servidores gráficos debido a que Xorg entraría en “modo mantenimiento”, por lo que ya no habría nuevas versiones de este veterano componente, al que se le han delegado muchas funciones para las cuales no estuvo diseñado en un principio.

Esto no es una afirmación técnica, sino más bien una corazonada de Christian Schaller, empleado de Red Hat y uno de los pesos pesados en el desarrollo de GNOME. Los encargados del entorno de escritorio esperan que Xorg entre pronto en fase de mantenimiento tras incluir las últimas mejoras que han desarrollado para la sesión de Wayland. A esto se suma los avances introducidos por Hans de Goede en lo que se refiere a ejecutar aplicaciones de Xorg sobre XWayland, la conocida capa de compatibilidad que ha mejorado bastante en los últimos meses, al menos para la ejecución de aplicaciones de Xorg como root y de videojuegos, preocupando de manera explícita este último tema a los encargados de GNOME.

Si bien las comunidades de Fedora y GNOME (ya que dicha distribución es la de referencia del entorno de escritorio) parecen verlo claro en lo que se refiere al impulso y establecimiento por defecto de Wayland, cosa que ha quedado en evidencia hasta en RHEL 8, en el “mundo real” sigue habiendo dos obstáculos muy a tener en cuenta, al menos desde la perspectiva de GNOME:

  • Primero, todavía hay una gran cantidad de aplicaciones que siguen sin funcionar al cien por cien con XWayland (y muchas no parecen tener la intención de saltar a Wayland a pesar de seguir en desarrollo), lo que motiva a Canonical a mantener Xorg por defecto en Ubuntu.
  • Segundo, tenemos a NVIDIA y sus perniciosas políticas apoyadas en software privativo, las cuales han entorpecido la expansión de Wayland al utilizar EGLstreams como buffer en lugar de GBM, estándar en el que se apoyan Intel y AMD. Así que si se quiere tener una buena experiencia con Wayland, apostar por una GPU de AMD es ahora mismo lo más inteligente si se quiere disponer de potencia.

Aunque Wayland es posiblemente el proyecto más mediático, no es la única transición a la que se enfrentan las comunidades de GNOME y Fedora, ya que en la versión 31 de la distribución también se verán avances en lo que se refiere a la transición de PulseAudio a PipeWire, el cual promete dar un enorme salto cualitativo al stack de sonido de GNU/Linux para su uso en entornos profesionales, ya que PulseAudio es, ante todo, una solución centrada en el escritorio. Ya que estamos hablando de sonido, aprovechamos para recordar nuestra recomendación de comprar ASUS Xonar y Essence para obtener una tarjeta de sonido de alta gama para GNU/Linux.

¿Veremos a Xorg pasando a modo de mantenimiento tras la publicación de Fedora 31? Hace tiempo que el veterano servidor gráfico ha quedado superado por las circunstancias y necesidades actuales, pese a ello, Wayland no parece estar listo todavía para reemplazarlo en todos los contextos. Os dejamos con la entrada en el blog de Christian Schaller en GNOME con todos los detalles.