Escribir un correo electrónico ya no es lo que era. Lo que durante décadas fue un canal de comunicación directa entre personas se ha transformado en un sistema sin amor. O lo que es lo mismo, una acción altamente automatizada.
Según un estudio de la plataforma Hostinger, basado en el análisis de mil millones de correos electrónicos procesados en un solo mes, únicamente el 13% del tráfico global está redactado por personas.
El email ya no es solo una herramienta de comunicación. En pleno 2026, es una infraestructura dominada por sistemas automáticos que generan, envían y gestionan mensajes sin intervención humana directa. Dicho de otra manera, ya no nos preocupamos ni de poner las comas y tildes en su sitio, las máquinas lo hacen por nosotros.
El 87% de los correos ya no los escribe nadie
Dicho informe detalla que el 87% de los correos electrónicos enviados en todo el mundo son generados automáticamente. Este volumen procede principalmente de herramientas empresariales, plataformas SaaS, sistemas de marketing y notificaciones de servicios digitales.
Del total de mensajes que logran superar los filtros de seguridad, el 44%, la distribución es clara. Las soluciones empresariales representan el 22%, los proveedores de correo personal el 20%, las plataformas de marketing y newsletters el 16% y las redes sociales el 15%.
A ello se suman emisores de bajo volumen, con un 10%, y otros sectores como comercio electrónico, servicios financieros o medios.
Sin embargo, solo dos de estas categorías implican intervención humana directa: el correo personal y los emisores de bajo volumen. Juntas suman un 30% de los mensajes que llegan a la bandeja de entrada, lo que equivale a ese 13% del tráfico total global.
Más de la mitad de los correos nunca llega al destinatario
Otro dato relevante es el volumen de mensajes que ni siquiera alcanza la bandeja de entrada. El estudio señala que el 56% de los correos electrónicos enviados son bloqueados antes de llegar al usuario final.
Las razones son diversas, pero destacan tres grandes categorías. El phishing, el malware y las redes de bots concentran el 34% de los bloqueos. A esto se suma el marketing considerado sospechoso, que representa el 22%, y los problemas técnicos de configuración de dominios, responsables del 11% de los rechazos.
Este escenario refleja un ecosistema saturado, en el que los sistemas de filtrado juegan un papel clave para mantener la seguridad y la relevancia de los mensajes.
Claro, hemos abusado sobremanera del email
La automatización masiva ha provocado una saturación evidente en las bandejas de entrada. Los usuarios reciben cada día decenas de mensajes que incluyen notificaciones, promociones, alertas y comunicaciones automáticas.
Este exceso de información tiene un impacto directo en el comportamiento del usuario. La percepción del correo electrónico como un canal útil se debilita, lo que reduce la interacción y el interés. En muchos casos, el email deja de ser un espacio de comunicación relevante para convertirse en un flujo constante de mensajes que apenas se revisan.
Este fenómeno afecta especialmente a las empresas, que ven cómo sus campañas pierden eficacia en un entorno cada vez más competitivo y saturado.
Problemas de entregabilidad y reputación digital
El informe también pone el foco en los desafíos técnicos que enfrentan las compañías. Uno de los principales es la entregabilidad, es decir, la capacidad de que un correo llegue realmente al destinatario.
Un 34% de los mensajes rechazados está relacionado con una mala reputación del remitente. Esto puede deberse a envíos masivos, prácticas de marketing agresivas o configuraciones deficientes en los dominios.
La consecuencia es clara: incluso los correos legítimos pueden ser bloqueados si el sistema identifica patrones sospechosos. Esto obliga a las empresas a revisar sus estrategias y a mejorar la calidad de sus envíos.
Métricas que ya no reflejan la realidad
Otro de los cambios más significativos es la pérdida de fiabilidad de las métricas tradicionales. Indicadores como la tasa de apertura o los clics ya no representan de forma precisa el interés real del usuario.
La automatización, junto con los sistemas de filtrado y privacidad, ha distorsionado estos datos. En muchos casos, las empresas siguen optimizando campañas en función de métricas que no reflejan el comportamiento real de los usuarios.
En definitiva, el correo electrónico no ha muerto, sigue siendo uno de los pilares de la comunicación digital, pero su naturaleza ha cambiado profundamente. Ya no es tan “romántico” como antes.
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La noticia
Ya no le ponemos amor ni a escribir un email. La automatización de los correos electrónicos ha alcanzado niveles sin precedentes: solo un 13% del tráfico global está escrito por personas
fue publicada originalmente en
El Blog Salmón
por
Sergio Delgado
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