Waymo alcanza 500.000 viajes pagados por semana y acelera la carrera del robotaxi

Waymo elevó a 500.000 su promedio semanal de viajes de robotaxi pagados en Estados Unidos, una cifra que confirma la rápida expansión comercial de Alphabet en movilidad autónoma. El avance, sin embargo, también llega con más presión regulatoria, dudas sobre congestión y una competencia que aún intenta alcanzarla.
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  • Waymo pasó de 50.000 a 500.000 viajes pagados por semana en menos de dos años.
  • La empresa ya opera en 10 ciudades de EE. UU. y sumó siete mercados del Sun Belt en el último año.
  • Mientras crece su liderazgo en robotaxis, también enfrenta investigaciones y críticas regulatorias.

 

Waymo, la compañía de conducción autónoma propiedad de Alphabet, dijo esta semana que ya ofrece 500.000 viajes de robotaxi pagados cada semana en 10 ciudades de Estados Unidos. La cifra, compartida por la empresa en una publicación en X, marca un nuevo hito para un negocio que todavía está lejos de la escala de Uber, pero que sigue ampliando su ventaja dentro del mercado de transporte autónomo.

Más allá del número absoluto, lo más revelador es la velocidad del crecimiento. En menos de dos años, Waymo multiplicó por diez su promedio semanal de viajes pagados, al pasar de 50.000 por semana en mayo de 2024 a 500.000 por semana en marzo de 2026.

Ese salto no solo refleja una mayor adopción del servicio. También apunta a una expansión comercial que ha combinado nuevos mercados, una mejor utilización de la flota y una posición de liderazgo frente a competidores que todavía avanzan hacia servicios totalmente autónomos con cobro al usuario.

El crecimiento de Waymo en pasajeros y ciudades

La expansión de Waymo en este período ha sido amplia. La empresa aumentó su presencia dentro de sus mercados iniciales de Phoenix, San Francisco y Los Ángeles, y luego extendió operaciones hacia Austin, Atlanta, Miami, Dallas, Houston, San Antonio y Orlando.

Las siete ciudades del Sun Belt fueron agregadas en apenas el último año. Ese ritmo es importante porque muestra que Waymo no solo está profundizando operaciones en centros donde ya tenía experiencia, sino también acelerando su despliegue comercial en nuevas áreas urbanas.

Para lectores menos familiarizados con este segmento, un robotaxi es un vehículo autónomo que presta un servicio de transporte sin conductor humano al volante. En la práctica, el valor económico del modelo depende de cuántos viajes pagados puede completar cada unidad, cuántas horas está activa y qué tan bien se adapta a diferentes entornos urbanos.

En ese sentido, la evolución de Waymo importa más allá del sector automotor. La conducción autónoma se ha convertido en una de las apuestas tecnológicas más observadas por los mercados, debido a su potencial para transformar transporte, logística, costos laborales y modelos de negocio ligados a inteligencia artificial.

Una flota estable sugiere mejor uso por vehículo

Waymo no suele divulgar con frecuencia el tamaño exacto de su flota. Sin embargo, datos entregados en diciembre de 2025 a la National Highway Traffic Safety Administration, NHTSA, mostraban que la compañía tenía 3.067 robotaxis equipados con su sistema de conducción autónoma de quinta generación.

Hasta ahora, la empresa sigue utilizando la referencia de una flota de “más de 3.000” vehículos. Ese dato, relativamente estable, contrasta con el fuerte aumento de viajes pagados por semana y sugiere que Waymo está obteniendo más rendimiento de cada robotaxi.

La métrica no es menor. Un vehículo autónomo vacío circulando por San Francisco o por cualquier otra ciudad no genera ingresos y además puede elevar la congestión. Por eso, la utilización efectiva de cada unidad es una variable clave para medir si el modelo puede avanzar hacia una operación comercial más eficiente.

Ese escenario podría cambiar pronto. Waymo prepara la introducción de su sistema de conducción autónoma de sexta generación, que debutará en la minivan Zeekr, conocida como Ojai, y también en el Hyundai Ioniq 5.

El avance comercial llega con presión regulatoria

El crecimiento de Waymo también ha venido acompañado de una supervisión más intensa. En los últimos meses, la empresa ha enfrentado mayor escrutinio por parte del público y de reguladores en Estados Unidos.

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La NHTSA y la National Transportation Safety Board, NTSB, investigan el comportamiento ilegal de robotaxis de Waymo alrededor de autobuses escolares. Ese frente es especialmente sensible porque cualquier incidente vinculado a seguridad vial puede retrasar permisos, afectar la aceptación pública y endurecer los requisitos regulatorios.

Al mismo tiempo, funcionarios de la ciudad de San Francisco han expresado preocupación sobre la manera en que la empresa maneja robotaxis atascados. Entre los puntos señalados figura el uso ocasional de policías y bomberos para ayudar a despejar sus vehículos.

Estas tensiones ilustran una paradoja del sector. Cuanto más visible se vuelve el despliegue comercial, más atención recibe sobre sus fallas operativas, su impacto en el tráfico urbano y su interacción con actores críticos como servicios de emergencia y transporte escolar.

Waymo lidera, pero Uber sigue lejos en escala

A pesar del fuerte crecimiento, las cifras de Waymo todavía representan una fracción pequeña del negocio de transporte bajo demanda con conductores humanos. Esa comparación ayuda a poner el hito en contexto.

Uber completó alrededor de 13.500 millones de viajes en 2025, una cifra que incluye tanto transporte como entregas, según documentos regulatorios. La referencia más cercana solo para movilidad fue compartida por la empresa en una llamada de resultados de agosto de 2024, cuando señaló que completó más de 1 millón de viajes de movilidad por hora.

En otras palabras, Waymo aún no está cerca de la escala de Uber. Sin embargo, su liderazgo dentro del nicho robotaxi sí parece reforzarse mes tras mes, a medida que incrementa operaciones pagadas y suma nuevos mercados en Estados Unidos.

Ese matiz es crucial. El mercado de transporte tradicional y el de movilidad autónoma no son equivalentes todavía, pero el crecimiento de Waymo sugiere que la transición desde pilotos limitados hacia servicios comerciales sostenidos empieza a tomar forma con mayor claridad.

La competencia aún tiene terreno por recuperar

Varias compañías buscan una porción del mercado robotaxi, aunque muchas todavía no operan un servicio totalmente autónomo con cobro de tarifa. Según reportó TechCrunch, algunas firmas chinas como Pony.ai y WeRide ya cobran por viajes de robotaxi, pero no operan en Estados Unidos.

Tesla comenzó a operar un servicio de robotaxi de pago en Austin en enero. Aun así, aunque Elon Musk ha dicho que la empresa está cerca de un servicio de transporte totalmente autónomo en California, todavía carece de los permisos requeridos para hacerlo.

Otras compañías también avanzan en esa dirección. Entre ellas figuran Avride, Motional, propiedad de Hyundai, y Zoox, que buscan lanzar servicios de robotaxi pagos en varios mercados hacia finales de año.

Por ahora, todos esos actores siguen por detrás de Waymo en despliegue comercial real. La combinación de 500.000 viajes semanales pagados, presencia en 10 ciudades y una flota de más de 3.000 vehículos coloca a la empresa en una posición difícil de igualar en el corto plazo.

Para los mercados y la industria tecnológica, el dato tiene una lectura más amplia. La conducción autónoma sigue siendo un negocio en construcción, con riesgos regulatorios y operativos visibles, pero Waymo acaba de mostrar que la demanda pagada también puede escalar con rapidez cuando el servicio logra desplegarse en varios mercados a la vez.


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