9 de febrero de 1985 — Hace 41 años
Hay discos que no vendieron millones de copias, que no llenaron estadios ni generaron giras mundiales, pero que fueron el punto de partida para algo mucho más grande. Long Live Metal de Tyran’ Pace es exactamente eso: un álbum que, visto en retrospectiva, fue el primer capítulo en la historia de una de las voces más impresionantes que ha dado el heavy metal europeo.
De Stuttgart para el mundo underground
Tyran’ Pace fue una banda de heavy/speed metal originaria de Stuttgart, Alemania, fundada en 1983 por el vocalista Ralf Scheepers y el guitarrista Oliver Kaufmann. Su sonido bebía directamente de la escuela de Judas Priest y Accept: riffs cortantes, velocidad sin concesiones y una voz que desde el primer momento dejaba claro que Scheepers era un talento fuera de serie.
Tras un debut más modesto con el demo Eye to Eye (1984), la banda dio el salto al fichar con Noise Records, uno de los sellos más importantes del metal alemán de los ’80, casa de nombres como Helloween, Running Wild, Celtic Frost y Kreator. Bajo ese sello, el 9 de febrero de 1985 vio la luz Long Live Metal, el segundo álbum de la banda y su trabajo más emblemático.
El disco: 33 minutos de metal sin filtros
Long Live Metal fue grabado y producido en los EGE Sound Studios en Alemania, con Dieter Ege a cargo de la producción. La alineación que lo hizo posible fue:
- Ralf Scheepers — Voz
- Oliver Kaufmann — Guitarra
- Calo Rapallo — Guitarra
- Andy Ahues — Bajo
- Edgar Patrik — Batería (ex-Sinner)
El tracklist del álbum:
- Shockwaves
- Red Sweat
- Play All Night
- Law And Order
- Wheels Of Love
- Hot To Rock
- Shakedown
- Night Of The Wolves
- Raid The Victims
- Killers On The Highway
Diez canciones que en poco más de media hora despliegan todo lo que la banda tenía para ofrecer: himnos metaleros directos como “Shockwaves” y “Night of the Wolves”, temas veloces que no disimulan la adoración por el Priest de Screaming for Vengeance y Defenders of the Faith, y sobre todo, una demostración vocal de Scheepers que dejaba entrever lo que vendría después. Con apenas 20 años al momento de la grabación, su registro ya mostraba esa combinación de tenor agudo con graves de barítono que le darían un rango de casi cuatro octavas.
La producción, si bien limitada para los estándares actuales, capturaba la energía cruda de la banda y le daba ese sonido áspero y directo tan característico del metal underground alemán de mediados de los ’80.
El dato que cambió todo: la conexión con Helloween y el camino a Priest
Aquí es donde la historia de Tyran’ Pace se vuelve fascinante más allá del disco en sí. Tras escuchar Long Live Metal, los miembros de Helloween — que en ese mismo 1985 lanzaban su primer mini-álbum homónimo, también en Noise Records — quedaron impresionados con la voz de Scheepers y le ofrecieron unirse a la banda. Scheepers declinó la oferta: Helloween estaba en Hamburgo, al norte de Alemania, y él no quería dejar a sus amigos en Stuttgart ni abandonar la banda que había construido.
Tyran’ Pace publicaría un tercer y último álbum, Watching You (1986), antes de disolverse. Pero la carrera de Scheepers apenas comenzaba.
En 1989, Kai Hansen — recién salido de Helloween — lo reclutó para Gamma Ray, donde Scheepers prestó su voz en los tres primeros discos de la banda: Heading for Tomorrow (1990), Sigh No More (1991) e Insanity and Genius (1993). Su desempeño fue tan notable que cuando Rob Halford dejó Judas Priest tras el Painkiller tour, el nombre de Scheepers apareció en la lista de posibles reemplazos.
Lo que siguió fue una espera de dos años y medio en los que Scheepers recibió promesas del management de Priest, esperando una audición que nunca llegó. Como él mismo relató: estuvo cantando canciones de Priest cada dos días, rechazando otras ofertas, hasta que un día recibió una carta informándole que la banda había encontrado a su hombre — Tim “Ripper” Owens — y que no habría audiciones. El propio K.K. Downing confirmó años después que Scheepers fue una consideración seria para el puesto.
Esa decepción, sin embargo, fue el empujón definitivo. En 1997, Scheepers unió fuerzas con Mat Sinner para fundar Primal Fear, banda que lleva más de 25 años y 15 álbumes de estudio consolidándose como una de las fuerzas más consistentes del power metal europeo.
El legado de un disco olvidado
Long Live Metal no es un disco que aparezca en las listas de los mejores álbumes de metal de 1985 — un año que vio el nacimiento de Hell Awaits de Slayer, Spreading the Disease de Anthrax y Don’t Break the Oath de Mercyful Fate, entre muchos otros. Pero su importancia trasciende las listas: fue la plataforma de lanzamiento para un vocalista que marcaría huella en Gamma Ray y Primal Fear, que casi cantó en Judas Priest, y que a sus 61 años sigue demostrando por qué es considerado una de las gargantas más poderosas del metal.
A 41 años de su lanzamiento, Long Live Metal es una cápsula del tiempo del underground metálico alemán de los ’80 y un recordatorio de que las grandes carreras a veces empiezan en los lugares más inesperados.
Foto: Internet
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