Por: Hugo Piña
Un día como hoy, 26 de febrero de 1932, nació J.R. Cash en Kingsland, Arkansas. El mundo lo conocería como Johnny Cash, “The Man in Black”, una de las figuras más influyentes de la música del siglo XX. Hoy se cumplen 94 años de su nacimiento, y su legado sigue resonando con la misma fuerza entre las comunidades del country, el rock y, sí, también del metal.
Cash creció en la pobreza rural de Arkansas, cuarto de siete hermanos en una familia de agricultores que se mudó a la colonia Dyess cuando él tenía tres años. La tragedia lo marcó desde niño: en 1944, su hermano mayor Jack murió en un horrible accidente con una sierra industrial, un evento que Cash cargaría como culpa personal el resto de su vida y que moldeó esa visión oscura del mundo que definiría toda su obra.
Después de servir en la Fuerza Aérea de los Estados Unidos como operador de código Morse interceptando transmisiones soviéticas, Cash se estableció en Memphis con ambiciones musicales. En 1955 firmó con Sun Records de Sam Phillips, donde compartió estudio nada menos que con Elvis Presley, Carl Perkins y Jerry Lee Lewis en la legendaria sesión conocida como “The Million Dollar Quartet”. Canciones como “I Walk the Line”, “Folsom Prison Blues” y “Cry! Cry! Cry!” lo catapultaron rápidamente.
Su voz de barítono profundo, el sonido boom-chicka-boom de los Tennessee Three y esa imagen siempre vestido de negro crearon una estampa inconfundible. Cash cantaba sobre presos, trabajadores, marginados y pecadores buscando redención. Siempre empezaba sus conciertos con la misma frase simple y demoledora: “Hello, I’m Johnny Cash.”
Los álbumes en vivo Johnny Cash at Folsom Prison (1968) y Johnny Cash at San Quentin (1969) son piezas fundamentales de la historia de la música grabada. Pero fue su batalla personal con las adicciones a las anfetaminas y al alcohol la que casi destruye su carrera en los sesenta, hasta que June Carter —parte de la legendaria Carter Family— lo ayudó a encontrar un camino de vuelta. Se casaron en 1968 y fueron inseparables hasta la muerte de ella el 15 de mayo de 2003, apenas cuatro meses antes de que Johnny la siguiera.
Ahora, lo que nos interesa especialmente a los que vivimos con distorsión en las venas: ¿por qué un artista de country es relevante para la comunidad del rock y el metal?
Porque Johnny Cash siempre fue punk antes de que existiera el punk. Su actitud rebelde, su conexión con los marginados, su desafío a las convenciones y esa oscuridad visceral en su música lo convirtieron en un referente natural para generaciones de rockeros y metaleros. No es casualidad que fuera miembro del Country Music Hall of Fame desde 1980 Y del Rock and Roll Hall of Fame desde 1992, uno de los pocos artistas en la historia en pertenecer a ambos.
Y luego llegó Rick Rubin.
A principios de los noventa, la carrera discográfica de Cash estaba en declive. Las disqueras no sabían qué hacer con él. Entonces Rick Rubin —el productor detrás de Slayer, Beastie Boys, Public Enemy y Metallica— lo vio tocar en el concierto por el 30 aniversario de Bob Dylan en 1992 y supo que todavía había fuego ahí. Le ofreció un contrato con American Recordings, un sello conocido por el rap y el heavy metal, no por el country.

Cash aceptó, aunque al principio no entendía cómo encajaba en un sello así. Rubin lo sentó en su sala con una guitarra acústica y dos micrófonos, y le dijo que cantara todo lo que siempre quiso grabar. El resultado fue American Recordings (1994), un disco despojado, crudo y brutalmente honesto que la crítica calificó como uno de sus mejores trabajos en tres décadas. Incluía “Thirteen”, una canción que Glenn Danzig —sí, el de Misfits y Danzig— escribió específicamente para Cash en menos de veinte minutos.
La serie American se extendió por seis álbumes que abarcaron la última década de vida de Cash y continuaron póstumamente. En American II: Unchained (1996), Tom Petty & The Heartbreakers fueron su banda de acompañamiento y Cash versionó “Rusty Cage” de Soundgarden. En American IV: The Man Comes Around (2002), grabó covers de “Personal Jesus” de Depeche Mode (con John Frusciante de los Red Hot Chili Peppers en guitarra), colaboró con Nick Cave y Don Henley, y entregó su devastadora versión de “Hurt” de Nine Inch Nails, cuyo video musical —dirigido por Mark Romanek— se convirtió en uno de los momentos más emotivos en la historia de la música visual. Se dice que el propio Trent Reznor reconoció que la canción ya no le pertenecía después de escuchar la interpretación de Cash.
La canción “The Man Comes Around” fue utilizada en la secuencia de apertura de la película El amanecer de los muertos (2004), cerrando el círculo entre Cash y la cultura del horror.
En total, la serie American le sumó seis Grammy más a su colección, elevando su cuenta total a 13 premios Grammy, incluyendo un Lifetime Achievement Award en 1999. También acumuló 9 premios de la Country Music Association y recibió el Kennedy Center Honor en 1996. Cash vendió más de 90 millones de discos a nivel mundial.
Johnny Cash falleció el 12 de septiembre de 2003 en Nashville, Tennessee, a los 71 años, por complicaciones derivadas de la diabetes. Apenas cuatro meses después de perder a June. En 2005, la película Walk the Line con Joaquin Phoenix y Reese Witherspoon inmortalizó su historia para las nuevas generaciones.
Arkansas designó oficialmente el 26 de febrero como día conmemorativo en honor a Johnny Cash en 2021. Hoy, 94 años después de su nacimiento, The Man in Black sigue siendo la prueba viviente de que la actitud, la oscuridad y la autenticidad no conocen fronteras de género musical. Si alguna vez alguien te dice que el country no tiene nada que ver con el metal, ponle “Hurt” y que se calle.
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