Un día como hoy hace 37 años, una banda de flauta le ganó el Grammy de metal a Metallica (VIDEO)

Por: Hugo Piña

El 22 de febrero de 1989, la Academia de la Grabación entregó por primera vez un Grammy a la categoría de hard rock/heavy metal. Los favoritos eran Metallica con …And Justice for All. Ganó Jethro Tull con un disco de rock progresivo. Se escucharon abucheos en el Shrine Auditorium. Y el metal nunca olvidó.

Un día como hoy, 22 de febrero de 1989, la National Academy of Recording Arts and Sciences (NARAS) intentó demostrar que podía estar al día con los tiempos. Después de décadas ignorando al heavy metal como género legítimo, los Grammy incluyeron por primera vez una categoría dedicada al rock pesado: Best Hard Rock/Metal Performance Vocal or Instrumental. Era la primera vez que el metal tenía su propia silla en la mesa de los premios más importantes de la industria musical.

Los nominados esa noche en el Shrine Auditorium de Los Ángeles eran AC/DC por Blow Up Your Video, Iggy Pop por “Cold Metal”, Jane’s Addiction por Nothing’s Shocking, Jethro Tull por Crest of a Knave y Metallica por …And Justice for All. Sobre el papel, la competencia parecía un trámite. Metallica venía de publicar uno de los discos de thrash más ambiciosos jamás grabados, acababan de lanzar el video de “One” — su primero en la historia de la banda — y habían sido invitados a tocar en vivo durante la ceremonia, convirtiéndose en la primera banda de metal en actuar en un escenario de los Grammy.

Todo apuntaba hacia ellos. El sello discográfico de Metallica ya había mandado a imprimir 10,000 carteles promocionales que decían “Grammy Award Winner” para distribuir en tiendas de discos. Era cuestión de abrir el sobre.

Alice Cooper y Lita Ford subieron al escenario para presentar la categoría. Cooper empezó a leer los nominados. Y cuando abrió el sobre y pronunció las palabras “And the winner is…”, salió un nombre que nadie esperaba: Jethro Tull.

Se escucharon abucheos en la sala.

¿Cómo llegó Jethro Tull ahí?

Crest of a Knave, el disco que le dio el Grammy a Jethro Tull, es el decimosexto álbum de estudio de la banda británica de rock progresivo. Salió en septiembre de 1987, fue el regreso de la banda después de tres años de inactividad por una infección de garganta de Ian Anderson, y representó un giro hacia un sonido más directo, con la guitarra eléctrica de Martin Barre en primer plano. Era un buen disco. Alcanzó disco de oro en Estados Unidos y llegó al puesto 19 en las listas del Reino Unido. Pero ni el propio Ian Anderson lo consideraba hard rock, y mucho menos heavy metal.

“Quizá porque éramos cinco tipos agradables que nunca habían ganado un Grammy, los miembros votantes de la academia decidieron que debíamos recibir una nominación”, declaró Anderson años después. “Fue un premio de grupo de pares, de gente de la industria — productores, músicos, profesionales de discográficas —, no son seis panelistas de un reality show.”

Lo que pasó fue más simple y más absurdo de lo que parece: la mayoría de los miembros de la Academia que votaron tenían entre 40 y 60 años, y estaban completamente desconectados de lo que sucedía en la escena del metal. Conocían a Jethro Tull. No conocían a Metallica. Y cuando vieron una lista de nombres donde uno les resultaba familiar, votaron por el que reconocían.

El propio Anderson reconoció años después que no sentía que su banda hubiera ganado legítimamente. “Nos dieron el premio probablemente por ser un grupo de tipos agradables que nunca habían ganado un Grammy”, admitió en 2020.

La banda ganadora no fue a recoger su premio

La ironía más deliciosa de toda esta historia es que Jethro Tull ni siquiera estaba presente en la ceremonia. Su sello discográfico, Chrysalis Records, les había dicho que no valía la pena el gasto de volarlos desde Inglaterra porque no tenían ninguna posibilidad de ganar. Metallica iba a arrasar. Mejor quédense en el estudio.

Así que cuando Alice Cooper tuvo que hacer un discurso de aceptación improvisado en nombre de una banda de rock progresivo que acababa de ganar un premio de metal sin estar presente ni enterarse en tiempo real, el momento alcanzó niveles de comedia que ni el guionista más creativo habría podido imaginar. La banda se enteró por una llamada telefónica de un representante de Chrysalis mientras trabajaban en el estudio. Martin Barre, el guitarrista, recordó: “En el momento más grande posiblemente de mi carrera y tal vez de la de Ian y los demás, no estuvimos ahí para vivirlo.”

La respuesta de Metallica y el anuncio en Billboard

Lars Ulrich no se lo tomó bien. “Mentiría si dijera que no estaba decepcionado”, declaró años después. “La naturaleza humana es que prefieres ganar a perder, pero que Jethro Tull se lo lleve convierte en una enorme burla las intenciones del evento.”

La respuesta práctica fue tan Metallica como era posible. Aquellos 10,000 carteles que decían “Grammy Award Winner” fueron modificados con una calcomanía que rezaba: “Grammy Award LOSERS”. Y los pegaron en las copias de …And Justice for All que estaban en las tiendas.

Del otro lado, Chrysalis Records publicó un anuncio a página completa en la revista Billboard con la imagen de una flauta recostada sobre un montón de varillas de acero y una frase que se volvió legendaria: “The flute is a heavy, metal instrument!” — un juego de palabras entre “heavy metal” como género y “metal pesado” como material.

Las consecuencias: dos categorías y la venganza

La debacle tuvo un efecto inmediato. Entertainment Weekly calificó la victoria de Jethro Tull como la mayor sorpresa en la historia de los Grammy. La Academia, acorralada por las críticas, decidió separar la categoría en dos a partir de 1990: Best Hard Rock Performance y Best Metal Performance.

¿Y adivinen quién ganó el primer Grammy de Best Metal Performance en 1990? Metallica. Por “One”. El mismo disco, la misma canción que habían tocado en vivo en aquella ceremonia de 1989.

Y siguieron ganando. En 1991 se lo llevaron por su cover de “Stone Cold Crazy” de Queen. En 1992, por Metallica (el Black Album). Cuando Lars Ulrich subió al escenario a recoger el Grammy del Black Album, no perdió la oportunidad de soltar la frase que todos esperaban: “Tenemos que agradecer a Jethro Tull por no haber sacado un disco este año.”

Lo mejor es que Jethro Tull sí había publicado un disco ese año: Catfish Rising. Pero a nadie le importó, porque para entonces el chiste ya era más grande que la realidad.

A la fecha, Metallica acumula ocho premios Grammy de performance y uno por empaque, siendo la banda con más victorias en la categoría de metal. Pero 37 años después, la noche del 22 de febrero de 1989 sigue siendo la historia que todo metalero conoce: la noche en que la Academia le dio el Grammy de metal a una banda con flauta. Y lo que vino después.

Ian Anderson, por su parte, siempre ha reconocido que Metallica se portó bien. “Fueron muy caballerosos”, dijo. “Tuvieron sentido del humor al respecto. Se lo tomaron con dignidad aunque todos les habían dicho que iban a ganar.”

Treinta y siete años se cumplen hoy. Y sigue doliendo.

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