Trump propone un gasto militar que añadiría USD $6,9 billones a la deuda de EE. UU., advierte CRFB

La propuesta presupuestaria de Donald Trump para el año fiscal 2027 vuelve a poner el foco sobre una preocupación que ya inquieta a Wall Street, la Reserva Federal y los vigilantes fiscales: el rápido crecimiento de la deuda pública de Estados Unidos. Un nuevo cálculo del Committee for a Responsible Federal Budget estima que el aumento del gasto en defensa podría añadir casi USD $6,9 billones a la deuda nacional durante la próxima década, en un contexto donde los pagos de intereses ya rivalizan con el presupuesto militar.
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  • El Committee for a Responsible Federal Budget estima que el aumento del gasto militar sumaría USD $5,8 billones en gasto discrecional entre 2027 y 2036.
  • Al incorporar los costos de intereses, el impacto total sobre la deuda nacional llegaría a USD $6,9 billones, según el organismo.
  • Jerome Powell advirtió que el nivel actual de deuda no es todavía insostenible, pero su trayectoria sí lo es si no se corrige pronto.

La Casa Blanca tiene previsto publicar el 3 de abril su solicitud presupuestaria para el año fiscal 2027, y el punto central será un aumento “histórico” del gasto en defensa hasta USD $1,5 billones. La propuesta reaviva el debate sobre la sostenibilidad fiscal de Estados Unidos en un momento en que la deuda nacional acaba de superar los USD $39 billones.

El nuevo foco de preocupación no proviene solo de críticos políticos. También involucra a figuras tan distintas como Elon Musk y Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, quienes han advertido en distintos momentos sobre el creciente peso de la deuda y, en especial, de sus intereses.

De acuerdo con un cálculo del Committee for a Responsible Federal Budget, un organismo fiscal no partidista, el incremento del presupuesto de defensa elevaría el gasto discrecional total en ese rubro en USD $5,8 billones entre los años fiscales 2027 y 2036. Cuando se suman los costos financieros asociados, el efecto total sobre la deuda nacional ascendería a USD $6,9 billones.

La estimación fue revisada al alza frente a un cálculo previo. Según indicó el propio grupo, el ajuste respondió a la inclusión de un año adicional dentro de la ventana presupuestaria y a un contexto de tasas de interés vigentes más altas que en evaluaciones anteriores.

La iniciativa fue planteada por Trump por primera vez en enero a través de Truth Social. Según el Committee for a Responsible Federal Budget, se trataría por amplio margen del mayor aumento interanual del gasto en defensa en la era posterior a la Segunda Guerra Mundial.

El organismo sostuvo que una solicitud de este tamaño debería compensarse plenamente con otras propuestas dentro del presupuesto. En esa línea, pidió a los legisladores recortar otros gastos, aumentar los ingresos, o aplicar una combinación de ambas medidas si desean absorber el pedido del presidente.

Una deuda récord y un costo financiero cada vez mayor

Para lectores menos familiarizados con el tema, la preocupación fiscal en Estados Unidos no se limita al tamaño nominal de la deuda. Lo que más inquieta a economistas y autoridades monetarias es la velocidad a la que crece en comparación con la economía del país, así como el costo de financiarla en un entorno de tasas elevadas.

En una conversación moderada ante unos 400 estudiantes de economía de Harvard, Jerome Powell dijo el lunes que no considera que la carga de deuda de USD $39 billones sea un peligro inmediato. Sin embargo, subrayó que la trayectoria actual exige una acción urgente.

“El nivel de la deuda no es insostenible”, dijo Powell. “Pero la trayectoria no es sostenible. No acabará bien si no hacemos algo bastante pronto”. Con esa frase, marcó una diferencia importante entre el stock actual de deuda y el ritmo al que sigue aumentando.

Powell explicó que la deuda del gobierno federal está creciendo sustancialmente más rápido que la economía estadounidense. A su juicio, ese desbalance es, a largo plazo, una definición práctica de insostenibilidad fiscal.

Las cifras que respaldan esa advertencia son contundentes. Actualmente se proyecta que los pagos netos de intereses sobre la deuda nacional superen USD $1 billón en el año fiscal 2026. Esa cifra casi triplica los USD $345.000 millones que el gobierno pagó en 2020.

En solo los tres primeros meses del año fiscal actual, los pagos de intereses alcanzaron USD $270.000 millones. Ese monto ya superó el gasto en defensa de la nación durante el mismo período, un dato especialmente relevante cuando el debate gira precisamente en torno a expandir aún más el presupuesto militar.

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La Oficina Presupuestaria del Congreso proyecta que la deuda en manos del público pasará del 101 % del PIB actual al 120 % del PIB para 2036. De concretarse, ese nivel rebasaría el récord registrado tras la Segunda Guerra Mundial.

El argumento político y la advertencia de los vigilantes fiscales

La tensión central del debate radica en que la administración Trump busca responder a una realidad que ya preocupa aparte del establishment económico, pero lo hace a través de un mecanismo que implicaría asumir todavía más deuda. Para los críticos de la propuesta, eso agrava el mismo problema que dice atender.

El artículo original de Yahoo Finance señala que Elon Musk ya había abordado este asunto en septiembre pasado, durante una aparición en una conferencia. Musk dijo entonces que los pagos de intereses ya superaban el presupuesto del Departamento de Defensa y seguían aumentando.

Su conclusión fue tajante: “Si la IA y los robots no resuelven nuestra deuda nacional, estamos acabados”. Aunque se trata de una frase provocadora, resume una preocupación más amplia sobre la capacidad futura de Estados Unidos para sostener déficits elevados sin erosionar su margen fiscal.

Desde el punto de vista presupuestario, el Committee for a Responsible Federal Budget pone el acento en la necesidad de compensación. Es decir, si el Congreso decide avanzar con un alza de tal magnitud en defensa, tendría que equilibrarla con recortes en otras partidas, nuevos ingresos o ambas cosas a la vez.

Ese enfoque parte de una lógica sencilla. Cuando un gobierno aumenta el gasto sin una fuente clara de financiamiento, la diferencia suele cubrirse con más deuda. Si además las tasas son más altas, también crece el costo de servir esa deuda en el tiempo.

Por eso el organismo insiste en que la aritmética fiscal no perdona. Añadir cerca de USD $7 billones sobre una base de USD $39 billones, y hacerlo con costos financieros mayores que hace apenas unos años, reduce el margen de error para la política presupuestaria de Washington.

Lo que está en juego para el Congreso y los mercados

Powell dejó en manos del Congreso la forma concreta de abordar el problema. Aclaró que no necesariamente se requiere reducir la deuda en términos absolutos. En cambio, planteó que el objetivo debería ser alcanzar un equilibrio primario y lograr que la economía crezca más rápido que la deuda.

En palabras del presidente de la Reserva Federal, “No tenemos que reducir la deuda. Solo necesitamos tener un equilibrio primario y empezar a lograr que la economía crezca realmente más rápido que la deuda”. Esa afirmación refleja una visión técnica, pero también política, porque traslada la decisión a los legisladores.

Powell también reconoció que sus advertencias sobre la deuda, repetidas durante aproximadamente una década al frente del banco central, han sido en gran medida desatendidas en Washington. “Prácticamente me limito a esos puntos de alto nivel”, dijo, “que esencialmente todo el mundo ignora”.

El desafío para el Congreso no es menor. Por un lado, la defensa suele ser una categoría de gasto políticamente sensible y con amplio respaldo en ciertos sectores. Por otro, el deterioro fiscal y el aumento del servicio de la deuda pueden limitar la capacidad del gobierno para responder a futuras crisis económicas o geopolíticas.

Para inversionistas y analistas de mercado, el tema también tiene implicaciones importantes. Una deuda creciente en un entorno de tasas elevadas puede influir en el costo del financiamiento soberano, en las expectativas de inflación y en la estabilidad del dólar, variables que repercuten en bonos, acciones, commodities y activos alternativos.

En definitiva, aún está por verse si el Congreso escuchará el llamado del Committee for a Responsible Federal Budget y buscará compensar el alza del gasto militar. Lo que sí parece claro es que la discusión presupuestaria de 2027 se desarrollará bajo la sombra de una deuda récord, intereses en ascenso y una advertencia cada vez más explícita desde la propia Reserva Federal.