Termina con éxito Artemisa II, la primera misión tripulada hacia la Luna en más de 50 años

La descripción
Amerizaje de Integrity – NASA/Bill Ingalls

[Anotación en actualización]

Con una precisión al segundo la cápsula Orión Integrity acaba de amerizar frente a la costa de California, poniendo fin con éxito a la primera misión tripulada hacia la Luna en más de 50 años.

En ella Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch de la NASA y Jeremy Hansen de la Agencia Espacial Canadiense han ido más lejos que nadie nunca, al alcanzar los 406.773 kilómetros de distancia del resto de la humanidad. Eso son 6.602 km más que el récord que había establecido de forma no prevista e involuntaria la tripulación del Apolo 13 el 14 de abril de 1970 mientras luchaban por sus vidas. Aunque esto ha sido mera suerte porque Luna no siempre está a la misma distancia de la Tierra y justo este mes estaba un poco más lejos de lo habitual. De haber despegado en febrero o marzo, por ejemplo, no habrían batido el récord.

Y se traen de vuelta un montón de ciencia y datos sobre el funcionamiento del cohete y de su nave que informarán la planificación de futuras misiones. Sin olvidar unas imágenes que nos tienen alucinando.

Con Artemisa II por fin toda humanidad puede decir que ha vivido una misión tripulada hacia la Luna; antes del lanzamiento de Artemisa II se calcula que era sólo como un 20 % la que podía decirlo. Y muchos de ese 20 % ni nos acordábamos. Aunque tampoco hay que olvidar que en la situación geopolítica actual muchas personas tienen preocupaciones mucho más serias que prestar atención a cuatro personas que se han ido a dar una vuelta alrededor de la Luna.

En esta casa lo hemos ido contando paso a paso, como creemos que una ocasión histórica como esta merece:

Tanto el sistema de soporte vital como el escudo de protección térmica, a priori las dos grandes incógnitas de la misión, como comentábamos el día del lanzamiento, parecen haberse comportado a la perfección. Aunque habrá que esperar al análisis de los datos recogidos y, en el caso del escudo térmico, a las inspecciones post vuelo, para poder afirmarlo con toda seguridad. Pero no parece haber muchas dudas.

De hecho el que, siendo como era una misión de prueba, el problema más evidente haya sido el mal funcionamiento del retrete de a bordo es un tributo al trabajo de los miles de personas en los Estados Unidos, pero no sólo, que han trabajado en ella.

Y ese no sólo desde Europa tiene que incluir necesariamente una mención al Módulo de servicio europeo (ESM) que, la verdad sea dicha, ha sido bastante ninguneado por una NASA en la que la retórica MAGA quizás no manda al 100 % pero sí pesa mucho.

Aparte de proporcionar suministros como agua, oxígeno y nitrógeno para el sistema de soporte vital y encargarse del control de temperatura, así como la electricidad, que genera a través de sus cuatro paneles solares de siete metros cada uno, el ESM también monta 33 motores que permiten maniobrar a la cápsula. Sin el ESM Orión no es más que un sofisticado pisapapeles espacial que no va a ningún sitio.

La descripción
El Módulo de servicio europeo mide unos cuatro metros de diámetro y otros tantos de alto. Lo fabrica Airbus para la ESA – Airbus

Aunque en las últimas horas a la NASA no le ha quedado más remedio que reconocer que ha habido un problema con ciertas válvulas del sistema de propulsión del Módulo de servicio europeo (ESM) que, como es obvio no ha afectado al desarrollo de la misión.

Lo malo es se trata de un problema que ya había sucedido con Artemisa I. Y por mucho que dada la trayectoria de retorno libre que iba a seguir Artemisa II supieran que no iba a ser un problema y que por ello decidieran lanzar igual sin haberlo solucionado habría estado bien que lo hubieran hecho público de antemano.

Y más en una era de supuesta transparencia que se supone que Jared Isaacman, el director de la agencia, quiere que sea la norma.

En cualquier caso todo esto no quita para que el resultado de la misión haya sido claramente positivo. Así que ahora a por Artemisa III.

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