Si vienes de Windows, NO instales Ubuntu: esta otra distro es mucho más familiar

En muchas ocasiones, el hecho de cambiar de Windows a Linux puede parecer más chirriante de lo que puede ser. De hecho, muchos usuarios imaginan pantallas llenas de comandos y escritorios sin un botón de inicio. Pero Linux ya dejó atrás esa etapa, y cada vez existen más distros que están pensadas para aquellos recién llegados de Windows.

Y precisamente Kubuntu es una de ellas. Esta distro, basada en Ubuntu, pero con escritorio KDE Plasma, puede decirse que combina lo mejor de ambos mundos: la compatibilidad, los repositorios y el soporte de Ubuntu, la más conocida del mundo dentro de Linux. Cuenta con una interfaz que cualquier usuario de Windows puede entender al instante. Basada en una barra de tareas en la parte de abajo, el típico menú de inicio, nuestras notificaciones, el propio reloj y ventanas para minimizar y maximizar. Todo justamente donde está en Windows.

Kubuntu no pretende ser el sistema más especialista con cambios bruscos, solo se limite a que los usuarios tengan algo intuitivo, pero también muy configurable. Por lo que es la recomendación más lógica para quien lleva años en Windows y no quiere volverse loco en Linux.

Kubuntu: el sustituto open source de Windows

La principal barrera psicológica para muchos usuarios de Windows no es siquiera el terminal, tampoco los repositorios, ni siquiera el miedo a configurar los drivers. Una imagen vale más que mil palabras, y entrar a un escritorio y no reconocer nada puede ser la peor sensación para alguien con un PC. Literalmente estás perdido desde el primer segundo. Y ahí es donde entra precisamente Kubuntu con su escritorio KDE Plasma. Y muestra todo específicamente donde está en Windows. Por lo que si vienes tanto de Windows 10 como de Windows 11, lo encontrarás tremendamente similar.

De hecho, medios especializados como Linux Journal y ZDNet lo destacan precisamente como uno de los entornos más familiares porque mantiene esa cultura visual que lleva décadas en el escritorio de Windows. Incluso cuenta con el clic derecho para menús contextuales al completo, arrastrar y soltar ventanas entre escritorios, iconos de acceso rápido y un panel de configuración centralizado al más puro estilo «Configuración» de Windows (solo que no podrás entrar con Win + I)

Debajo de toda esta capa familiar encontramos la base de Ubuntu, con todo lo que ello implica: grandes repositorios, compatibilidad amplia con nuevo hardware, actualizaciones constantes y una buena documentación en prácticamente cualquier idioma. De esta manera, cualquier persona que viene de Windows y quiere instalar una app como Steam, un navegador alternativo, cliente de correo u otra app, la inmensa mayoría de tutoriales que funcionan en Ubuntu también son aplicables en Kubuntu.

Parecidos razonables y mejoras con respecto al sistema de Microsoft

Otra de sus claves es la flexibilidad que no aporta Plasma. En Windows 11 se nos obliga a aceptar las decisiones de diseño de Microsoft, como la barra de tareas centrada, la integración de servicios de la empresa que no pedimos y anuncios en el menú de inicio. Kubuntu no solo no ofrece anuncios por ser software libre, sino que casi todo se puede desactivar, mover o reemplazar. El menú de inicio puede cambiarse a un estilo más clásico y podemos mover la barra de tareas a un lateral o a la parte superior. E incluso sus widgets nos deja crear paneles personalizados sin tener que descargar ninguna app para ello.

Por último, tampoco hemos de olvidar mencionar algo que también destaca en Kubuntu: los atajos de teclado y el comportamiento de sus ventanas. Alt+Tab funciona tal y como esperas que lo haga en Windows. La tecla «Super» abre el menú de apps, y las opciones para maximizar, acoplar a los lados y gestionar varios escritorios son muy parecidas a las de Windows 10 y 11. Por lo que significa que puedes cambiar a Linux sin aprenderlo todo desde 0.