
El Senado de Estados Unidos no prevé abordar antes de abril la legislación sobre estructura del mercado de activos digitales, según declaraciones del líder de la mayoría, John Thune. La decisión llega en medio de desacuerdos sobre puntos clave del proyecto y mientras la cámara prioriza otras votaciones, incluida la Ley SAVE América.
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- John Thune dijo que el Senado priorizará la Ley SAVE América antes de tratar la estructura del mercado cripto.
- El proyecto, conocido como CLARITY Act en la Cámara, busca ampliar el papel de la CFTC en la supervisión de activos digitales.
- El Senado también aprobó una enmienda para impedir que la Reserva Federal emita una CBDC hasta diciembre de 2030.
La legislación sobre estructura del mercado de criptomonedas en Estados Unidos no avanzaría en el Senado antes de abril. Así lo indicó el líder de la mayoría, John Thune, al señalar que la cámara tiene otras prioridades inmediatas antes de retomar el debate sobre uno de los proyectos más observados por la industria de activos digitales.
La declaración añade cautela a las expectativas que habían surgido en semanas recientes sobre un posible progreso acelerado del texto. Para el sector cripto, la definición de un marco de mercado es un tema central, ya que puede aclarar qué agencia federal tendrá mayor control sobre distintos tipos de activos y actividades.
Según reportó Cointelegraph, Thune explicó que el Senado planea concentrarse primero en la votación de la Ley SAVE América. Esa iniciativa exigiría que los votantes presenten prueba de ciudadanía estadounidense en persona para registrarse, por lo que se colocó por delante de otros proyectos bipartidistas en la agenda legislativa.
El líder republicano comentó a periodistas que ese proyecto sería llevado al pleno la próxima semana. Solo después de esa votación, añadió, los legisladores podrían enfocarse en la propuesta sobre estructura del mercado cripto y en otras iniciativas con apoyo de ambos partidos.
La frase más relevante de Thune fue clara. El proyecto sobre estructura del mercado, dijo, espera que salga pronto del Comité Bancario del Senado, aunque probablemente no ocurra antes del período de abril. Esa precisión enfría los pronósticos más optimistas que circulaban desde febrero.
El comentario contrasta con lo dicho por el senador de Ohio, Bernie Moreno, quien había asegurado en febrero que esperaba que la estructura del mercado fuese aprobada en el Congreso en abril. La nueva señal desde el liderazgo del Senado sugiere que ese calendario sigue siendo incierto y depende de pasos previos que aún no se han resuelto.
El proceso legislativo ya había mostrado signos de fricción. El Comité de Agricultura del Senado avanzó su propia versión del proyecto, pero el Comité Bancario pospuso en enero una revisión necesaria para combinar la legislación antes de llevarla a votación en el pleno.
Esa pausa es relevante porque el diseño final de la norma depende de conciliar distintos enfoques dentro del propio Senado. En la práctica, el retraso deja a la industria a la espera de una ley que podría redefinir la supervisión federal de exchanges, tokens y otros productos vinculados al ecosistema digital.
Qué propone la ley y por qué sigue generando fricciones
Cuando la Cámara de Representantes aprobó el proyecto en julio, la legislación recibió el nombre de CLARITY Act. El texto es visto como un intento de establecer reglas más claras para el mercado de activos digitales y, en particular, de reforzar el papel de la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos, o CFTC, en la supervisión del sector.
Para muchos participantes del mercado, esa redistribución de competencias sería un cambio importante. La CFTC supervisa derivados y productos básicos, y una mayor autoridad sobre activos digitales podría modificar la manera en que se regulan plataformas, emisores y diferentes categorías de tokens dentro de Estados Unidos.
Sin embargo, varios senadores han mostrado desacuerdos con disposiciones concretas del proyecto. Entre los puntos señalados están las acciones tokenizadas, la ética y el rendimiento de las stablecoins. Esas diferencias ayudan a explicar por qué la discusión no ha logrado cerrarse pese al interés político y empresarial que despierta la propuesta.
El debate es sensible porque no se trata solo de promover innovación. También se discuten límites regulatorios, protección al inversionista y el alcance de las agencias federales. En ese contexto, cualquier ajuste al texto puede alterar de forma significativa el equilibrio entre control público, flexibilidad de mercado y competitividad del sector estadounidense.
La semana pasada, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó el tono del debate al acusar a los bancos de tener el proyecto “como rehén” en publicaciones en redes sociales. Sus comentarios sumaron presión política, aunque no aclararon si existía un consenso real entre los grupos enfrentados.
Hasta el jueves, seguía sin estar claro si las reuniones impulsadas desde la Casa Blanca entre representantes de la industria cripto y del sector bancario habían producido algún acuerdo. La administración ya había celebrado tres encuentros con ambas partes, pero no había señales públicas de un entendimiento suficiente para destrabar la ley.
La otra votación del Senado: freno a una CBDC de la FED
Mientras la ley de estructura del mercado sigue en espera, el Senado sí avanzó en otro frente vinculado al dinero digital. El jueves, la cámara votó para incluir una enmienda en un proyecto de vivienda que prohíbe a la Reserva Federal de Estados Unidos emitir una moneda digital de banco central, o CBDC.
La enmienda fue incorporada a la Ley del Camino a la Vivienda del Siglo XXI. Si finalmente esa disposición es aprobada y firmada como ley, la prohibición a una CBDC emitida por la Reserva Federal (FED) permanecería vigente hasta diciembre de 2030.
El tema de las CBDC ha dividido a legisladores y actores del sistema financiero. Sus defensores suelen argumentar que pueden modernizar pagos y mejorar la infraestructura monetaria, mientras que sus críticos advierten sobre riesgos para la privacidad, la concentración de poder financiero y una mayor vigilancia estatal sobre las transacciones.
En el caso de Estados Unidos, la discusión ha adquirido además una dimensión partidista. Por eso, el hecho de que el Senado haya decidido mover esta enmienda mientras retrasa la estructura del mercado cripto revela que la agenda digital en Washington no avanza de forma uniforme, sino por carriles políticos distintos.
Para las empresas y usuarios del ecosistema, el resultado es una mezcla de señales. Por un lado, sigue sin resolverse el marco regulatorio amplio que el sector considera necesario para operar con mayor certidumbre. Por otro, sí se observan movimientos concretos en áreas como las CBDC, donde las posiciones ideológicas parecen estar más delimitadas.
En los próximos meses, la atención estará puesta en si el Comité Bancario del Senado logra finalmente liberar el proyecto y permitir su fusión con la versión ya tratada en el Comité de Agricultura. Hasta entonces, el avance de la legislación sobre mercado cripto seguirá condicionado por disputas técnicas, prioridades legislativas y negociaciones políticas aún inconclusas.
La demora no elimina la importancia del proyecto. Al contrario, subraya el peso que tendrá cualquier decisión del Congreso sobre la arquitectura regulatoria de los activos digitales en Estados Unidos. Lo que ocurra con esta ley puede influir tanto en el papel de la CFTC como en la relación futura entre el sector cripto, la banca y el gobierno federal.
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