Durante estos últimos años, la app de Sandboxie ha sido una de las soluciones más utilizadas por los usuarios a la hora de ejecutar un programa sospechoso sin que afectase a nuestro PC. Esta app se encargaba de aislar programas en un entorno cerrado, en que se imposibilitaba que afectase a cualquier otro lugar de nuestro PC.
Un programa que, para muchos, era algo imprescindible. Sin embargo, Microsoft tomó nota de sus aportaciones de seguridad. Y precisamente por eso podemos encontrar la funcionalidad de Windows Sandbox en nuestro Windows 11. Una función nativa del sistema operativo que hace exactamente lo mismo que Sandboxie: crear un espacio de seguridad para ejecutar las apps en la que no confiamos. En cuanto terminamos de utilizarlo, todo desaparece de nuestro sistema sin dejar rastro. Además, la opción de Windows es totalmente gratuita y es fácilmente activable en el SO.
Por lo tanto, la pregunta que nos hacemos muchos usuarios es si la app de Sandboxie sigue siendo fundamental de cara al año 2026. Y la respuesta parece ser fácil, pero aloja muchos matices que debemos tener en cuenta.
¿Es Windows Sandbox un sustituto a la altura?
Windows 11 cuenta con su funcionalidad de Windows Sandbox. Y es precisamente lo que la gente quiere de él: el entorno aislado que funciona independientemente del sistema operativo principal. Cuando lo abrimos, se simula un SO dentro del propio Windows. Pero es una «caja acorazada» de la que no puede salir ningún script, archivo o virus. Por lo que podemos ejecutar cualquier cosa. Desde un archivo .exe que no nos convence, un instalador extraño o un programa que nunca hemos visto. Si intenta infectar nuestro PC, es imposible que llegue a nuestro Windows real.
Además, cuando cerramos Windows Sandbox, todo desaparece. No queda ningún rastro de archivo temporal, cambio en el registro ni malware. Es básicamente como si nunca hubiera estado ahí. Es decir, justo lo que Sandboxie hacía, pero sin necesidad de que descarguemos ningún programa.
Por lo que, básicamente, para el usuario promedio, elimina la necesidad de utilizar el programa. El hecho de hacer lo mismo, pero de manera más sencilla y totalmente incorporada, elimina cualquier necesidad que tengamos
Sanboxie ya no es imprescindible
Como puedes entender, Microsoft ha hecho que Sandboxie pierda su razón de ser en Windows. Y no precisamente porque fuese una mala herramienta, que no lo era. Sino porque Windows 11 ofrece lo mismo de manera gratuita e integrado.
De hecho, Windows 11 cuenta con otras capas de protección que antes ni siquiera existían. El propio Windows Defender es mucho más completo y fiable que hace años. Pero también cuenta con protección para el kernel o control de acceso por virtualización. Por lo que si te consideras un usuario normal, estas defensas son más que suficientes probablemente. Sandboxie requiere una descarga, instalación, configuración y mantenimiento. Pero Windows Sandbox no. Un botón de activación es todo lo que necesita.
Aun así, todavía hay nichos donde Sandboxie puede seguir siendo útil. En el caso de que seas desarrollador o tester de seguridad, probablemente estés en contacto con malware asíduamente, por lo que puede serte de ayuda algo más que un solo Sandbox. De hecho, puedes usar Sandboxie o, mejor aún, ayudarte de máquinas virtuales como VMWare.
De hecho, si necesitas que tu app de sandbox guarde ciertos archivos o que mantenga un historial, en ese tipo de casos, Windows Sandbox no sirve. Porque cada vez que cerramos el entorno, todo desaparece. Sandboxie sí tiene la capacidad de mantener un entorno más persistente, aunque siga siendo aislado.
Por lo tanto, salvo este tipo de casos, ahora que Windows 11 cuenta con su sandbox de manera nativa, Microsoft ha hecho que podamos prescindir de su instalación.
