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Un nuevo héroe de acción y oculto en las sombras ha llegado en Rescate Implacable (A Working Man), adaptación del libro Levon’s Trade: A Vigilante Justice (Book 1) de Chuck Dixon, historia que se encuentra bajo la dirección de David Ayer en colaboración en guión con Sylvester Stallone y protagonizada por Jason Statham.
David Ayer ya lleva muchos años en este negocio. Primero, picando piedra y colaborando en el guión de The Fast and The Furious (Rob Cohen, 2001). Y en ese mismo intervalo, la pluma y letras del guión que escribió para la película: Día de Entrenamiento (2001, Antoine Fuqua), nos sorprendió tanto con la investigación precisa y extenuante que hizo en el Departamento de Policía de Los Ángeles, así como la historia que desarrolló con los personajes de Ethan Hawke (Jake Hoyt) y Denzel Washington en el papel del villano y mentor condecorado como corrupto, Alonzo Harris.
Y ese entrenamiento callejero, gamberro, lleno de barrio, le daría al mismo David Ayer un estilo y sello propio, lo cual le ayudaría a retratar en siguientes proyectos

Aquí es cuando damos un gran salto de tiempo a nuestra travesía y colocamos a The Beekeper: Sentencia de Muerte (2024) como ese primer proyecto donde Ayer haría mancuerna con Jason Statham. Y justo en 2025 ambos, director y actor, vuelven al ruedo con la broforce y su Rescate Implacable, trabajo que tiene toda la fórmula de una cinta de acción a la vieja escuela, con un trasfondo serio y horripilante, una agenda muy marcada, llena de una fuerza patriótica y una caricatura funcional de explosiones y golpes cuando deja de tomarse en serio.

De qué va Rescate Implacable
Levon Cade (Jason Statham) sirvió durante 22 años al ejército británico y estadounidense en los Royal Marines. Y el gobierno le ha dado la espalda, dejándolo en el olvido del mundo real.
Es así que, dejando atrás su profesión militar, Cade se vuelve alguien “honrado” que ayuda a sus compañeros y un hombre trabajador, discreto, el cual vive y duerme en su camioneta cerca de su trabajo para nunca llegar tarde a la zona de construcción. Claro, sin olvidarse tampoco de pelear la custodia de su hija, al mismo tiempo que debe ser un buen padre para Merry (Isla Gie), quien vive con su abuelo, luego del suicidio de su madre.
Pero cuando Jenny (Ariana Rivas), la hija adolescente de su jefe y amigo Joe García (Michael Peña) desaparece tras ir a una fiesta de graduación con sus amigas. Levon se ve obligado, por las súplicas de su amigo, a volver a emplear las habilidades y técnicas que lo convirtieron en una figura legendaria y letal en el oscuro mundo de las operaciones encubiertas.
Su búsqueda de la universitaria desaparecida le lleva al corazón del mundo criminal, bares de motoristas y una siniestra conspiración criminal que llega hasta la mafia rusa y lo toca de manera personal. Toda la investigación de Levon creará una reacción en cadena que amenazará su nueva forma de vida, estabilidad e invocará esa oscuridad dentro de él para proteger la luz ya que no se detendrá para lograr con éxito un Rescate Implacable.

“La policía no tiene recursos para estos casos. Toman la denuncia y la olvidan. Esto es más que un secuestro… es trata de personas.”
Hace ya algún tiempo el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el nombramiento de los actores y directores Sylvester Stallone y Mel Gibson en compañía de John Voight como embajadores especiales de Hollywood.
Donde el actor famoso por sus personajes de Rocky Balboa y Barney Ross en Los Indestructibles: Sylvester Stallone, debería fungir como una especie de coordinador y mente creativa de algunos negocios dentro de Hollywood. Lo cual nos llevaría a su intervención en ciertas películas de acción, donde la historia, cierto sentido patriótico y algunas figuras no se deberían volver a perder a la hora de ser trasladados a pantalla. Así que ya sabiendo eso, me atrevería a decir que este trabajo de Rescate Implacable es la carta presentación de Stallone para esa tarea.
Pero vamos por partes para que entendamos como influye esta orden en esta película.

Por su lado y desde el mando de dirección, David Ayer en Rescate Implacable, hace lo suyo tras la cámara aunque sin sorprendernos. Sabe como y por donde darnos la mejor toma para lucir el escenario o hasta los mismos personajes. Realmente no es como si esto lo tuviéramos que pulir en lo visual, ya que si no esperas gran cosa, se nos da algo efectivo y del montón en la narrativa pero sin hacer estallar nuestra pupila.
Aunque por el otro lado y ya hablando de la idea de papel a pantalla. El talón de Aquiles de esta cinta es su guión y la forma en que Rescate Implacable es llevado y representado por David Ayer y Sylvester Stallone. Su fórmula de acción es engañosa y casi convincente. Ya que nos muestra varias problemáticas serias y sociales, las cuales van desde lo laboral, racial, las drogas y el dinero, siendo lo más importante y donde gira la película: la trata de personas.

Pero lo que es más importante para la historia de Rescate Implacable, Sly y Ayer deciden ignorarlo para enfocarse y explorar terrenos que no alimentan del todo bien a la trama y solamente se encuentran ahí para rellenar un espacio y hacer algo cansado el empedrado pero que lo vale para llegar a las explosiones y golpes.
Tanto Sylvester Stallone como David Ayer colocan su estilo y sello visual como narrativo, el cual será muy notorio en ciertas partes del filme. Stallone nos dará todo lo extravagante, desde el permitirnos adentrarnos a un club motero dejándose acompañar de arreglos metálicos y lleno de cráneos, haciéndonos recordar a un par de mercenarios que ya cuentan con cuatro entregas en pantalla grande. Mientras que Ayer nos brinda toda esa trama de suspenso muy a su estilo, y el como va buscando las piezas necesarias para armar este rompecabezas.

En parte, podríamos pensar que vamos a ver un trabajo contenido donde el mismo Jason Statham está aquí para replicar lo hecho con Guy Ritchie en Justicia Implacable (Wrath of Man, 2021). Pero cuando ambos escritores de Rescate Implacable deciden unir sus ideas, es cuando todo se vuelve caótico, funcional y caricaturesco, haciendo que poco nos importe la trama principal y agradezcamos que todo sea una lluvia de balas, chistes de pastelazo y un prota desatado, sintiendo todo eso como lo más sincero que este trabajo aborda.
Con todo eso bajo la manga su Rescate Implacable establece una buena idea pero terriblemente mal ejecutada, siendo opacada por las sub tramas y un sello patriótico que resalta muy cabrón su agenda política de la presidencia en turno, para lentamente convertirse en una caricatura de su misma acción, donde extrañamente funciona y cumple su cometido con el espectador aunque tardemos en llegar a esa adrenalina por la cual pagamos.
Cambiando de ámbito y lugar, hablemos sobre las actuaciones de Rescate Implacable en manos de Jason Statham, Ariana Rivas, Michael Peña y David Harbour por mencionar algunos que tienen su debido tiempo en pantalla.

En el año 2002, Luc Besson escribiría un guión inspirado en los cortos de BMW: ‘The Hire’ para crear la historia y personaje de El Transportador, la cual sería dirigida por Louis Leterrier y Corey Yuen. Dicha creación y personaje, catapultaría y establecería al mismo Jason Statham como un héroe de acción, el cual repetiría ese papel en varias producciones pero evolucionando con el paso del tiempo a alguien muy serio, solitario y letal, recordando muy en el fondo de nuestra mente a un tipo de JCVD (Jean-Claude Van Damme) moderno.
Me arriesgo a decir que Statham logró tomar con mucho esfuerzo el lugar que Gerard Butler y el mismo Liam Neeson han dejado vacante en el género. Y aunque ambos actores no se han retirado del todo de la pantalla y siguen entregando algunos proyectos al pasar los años, Statham sigue persistiendo dentro del género pero sin arriesgarse.

El ex nadador y artista marcial británico: Jason Statham sigue cosechando proyectos y con Rescate Implacable nos demuestra que tiene todavía mucha fuerza y golpes para repartir pero demostrando que el octanaje en el tanque poco a poco se va acabando y va siendo alcanzado por la edad.
Statham interpreta a Levon como un antihéroe, lobo solitario, un cazador silencioso sin mucha expresión, al igual que un guardián y protector para los suyos. Aunque su personaje de Rescate Implacable es igual a todos los demás que ha interpretado, este se siente un poco diferente, teniendo una carga dramática de fondo no mostrada y dicha en ciertos diálogos. Es preciso decir que no logra llegar a un factor de empatía o dramatismo necesario al cual apele la historia.

Quizás un punto que juega en contra del actor son las escenas de acción, en donde se nos muestra un desgaste, un cansancio muy humano al evitar añadir muchas piruetas como en otras producciones. Haciendo que ciertas acciones sean a distancia y las físicas no tarden mucho, algo así como soplar una hoja o un truco ninja con bomba de humo. Pero es el buen Jason que conocemos y no nos arrepentimos de verlo dar su mejor esfuerzo en este tipo de trabajos.
Fuera del protagonista tenemos a Ariana Rivas (Jenny), quien se nos presenta como la damisela en apuros pero solamente es la fachada para romper un cliché y cambiar las reglas del juego, algo así como Millie Bobby Brown en Damsel.
Michael Peña como Joe García no abarca la pantalla, pero funciona como un ancla y chispa necesaria para que nuestro protagonista actúe y desarrolle la trama. Por su lado, David Harbour como ‘Gunny’ Lefferty es nuestro ‘Pepe Grillo’ y aquel que guiará a Levon en su ‘Rescate Implacable’ y demostrará que la broforce es más fuerte que todo lo demás. E Isla Gie como Merry, la hija de Levon, es aquella que pides que salga más tiempo en pantalla, pues sus líneas y momentos a lado de Statham se roban algunos momentos.

¿Qué decir de los villanos? Realmente cada uno es un cliché andante, una caricatura de lo que ya hemos visto en otras producciones del género, pero cada uno sirviendo para que esta maquinaria siga su marcha sin ser una letalidad para nuestro protagonista que avanza como gran coloso y va de menos a más. Por su lado, Jason Flemyng (Wolo Kolisnyk) resalta por ser un villano nada autoritario, pero si con una elegancia y orden de mando que se nota hasta el último respiro. Y los que no han sido machacados en Rescate Implacable, puedan ser disfrutados en una muy visible segunda entrega si seguimos los libros y acumulamos el dinero necesario en taquilla.
Rescate Implacable es una película de acción más del montón, la cual busca empatizar y volverse dramática por su tema social con el espectador, pero termina transformándose en una caricatura de clichés y balas como chistes varoniles y de pastelazo que la hace funcional y muy entretenida por esos momentos que tiene muy fuera de sintonía.

Lo dirigido por David Ayer nos demuestra que el cine de acción puede mutar, copiarse y pegarse con diferentes acabados y a veces con ciertos riesgos para cambiar el panorama, demostrando así, que el verdadero valor radica en como y de que manera nos cuenten la historia y como sea llevada por sus personajes.
Sly nos trae toda la testosterona posible por SI NOS FALTÓ VER MÁS BAX, mientras que Ayer nos permite ver un estilo más marcado pero que pierde esencia por apelar a lo fácil y nada bien pensado pero dando un respiro necesario para jugar con otras herramientas.

Lo nuevo de Jason Statham no le da un respiro a sus roles, pero nos deja claro aquí que quizás él es el nuevo Liam Neeson o Chuck Norris para esta época y que la gasolina se va apagando a la hora de lanzar golpes y patadas pero se mantiene de pie. Este Rescate Implacable no te lo debes tomar en serio pero si debes disfrutarlo al máximo. Que mis palabras no te engañen, porque yo disfruté de principio a fin esta película, lo cual no quita que tenga sus puntos malos como buenos.
Déjate llevar y golpea tu aburrimiento con la fórmula efectiva de acción y entretenimiento al puro estilo de Jason Statham, porque algunos solamente buscamos en el cine esas palizas brutales, cuantos cuerpos y explosiones deja este camino de venganza en manos de un antihéroe casi invencible.
¿Será que David Ayer ya encontró con quién colaborar cada año?