Una joven guitarrista perteneciente a una generación emergente de músicas que han tomado la escena de la improvisación y experimentación por “asalto”. Se le encuentra en agrupaciones como Voraz, Ronronoise (Alda Arita, Adriana Camacho, Sarmen Almond) o el Ensamble Imprevisto (junto a Alda Arita, Puzz Amatizta y Marian Yunez), pero también es frecuente verla aparecer como colaboradora al lado de quienes, como ella, gustan de aventurarse por esos caminos poco socorridos de lo diferente.
Piaka Roela cuenta siempre haber disfrutado de la música. “Era ⎯dice⎯ lo primero que escuchaba al despertar y todo el día me acompañaba. Desde la niñez tenía facilidad por interpretar algunas melodías. Comencé con un pequeño teclado intentando escuchar y trasladar voces, figuras, guitarras y piano de la música que escuchaban mis padres”. Fue en la adolescencia cuando puso mayor atención en el instrumento de seis cuerdas y al ver un concierto de Alanis Morissette, la improvisación “que se aventaba entre las rolas”, supo que en la guitarra estaba su futuro.

“Tuve mi primera guitarra eléctrica y aprendí a tocar con revistas de Guitarra Fácil y algunas páginas web donde encontraba bastantes tablaturas. Los acordes representados con números me facilitaban mucho el aprendizaje. No me interesaba estudiar música ya que creía que me iba a formar dentro de parámetros muy anticuados y cuadrados, de lo cual me arrepiento ahora, jajaja. Mi primer pedal fue un DS-1 de Boss porque era el que usaba Kurt Cobain, luego me pasé a una pedalera Boss GT6 que tenía gran variedad de efectos en los que encontré mi sonido abusando del delay y la distorsión. Estudié diseño gráfico multimedia porque también Rquería ser directora de videos, pero igual porque visualizaba la música, como una especie de sinestesia. Las imágenes han sido la forma de crear mis partituras”.

Muy activa desde que me la topé en los años en los cuales formaba parte de Todas las Anteriores, en tiempo recientes, además de los grupos arriba mencionados, ha plasmado su trabajo en 2.2.2. (The rigt place at the right time) al lado de Alda Arita y Gabriel Salant; Grietas, una producción de Aldabar en donde encontramos también a Puzz Amatista (texturas), Alda Arita (guitarra) y Mariane Yunez (batería); y recientemente apareció un disco bajo el nombre de Space Test Program en donde toca al lado de Tania Pomar y Nancy Samara (Pura Basura del Sistema). Trabajo incesante en donde ha improvisado con “muchas personas, duetos, tríos o cuartetos donde los instrumentos interactúan, donde jugamos, nos comunicamos y creamos atmósferas que solo pueden salir a partir de una empatía sonora casi mística”.

Quien también ha tocado en bandas de rock, garage y shoegaze (Chavez, Acidandali y Sexores, entre otras) en este momento de su trayectoria se confiesa decidida a “trabajar en mi sonido y seguir compartiendo en ensambles itinerantes, así como en colaboraciones con talentosas personas de la improvisación, la poesía, el performance”. Y, además, hacerlo como solista, “donde además de guitarra uso algunos paisajes sonoros de lugares que visito, sintetizadores y cajas de ritmo”. Acerca de los paisajes sonoros, de cómo usarlos, qué elementos deben contener para tornarse atractivos, Piaka Roela dice que ello depende mucho de su humor del momento. “A veces ⎯señala⎯ encuentro sonidos en la calle que me parecen particulares, por ejemplo una construcción, un sonido raro del metro, los aviones y su frecuencia. Todo tiene un ritmo bello y caótico y eso es lo que busco intervenir. Cuando viajo a lugares naturales siempre aprovecho para tomar un poco de ese espacio, de lo que no veo pero está ahí. Las aves, el mar, mis pasos en la tierra o lo que parecería el silencio. Tomo esos sonidos y se convierten en mi partitura”.
Hiperactiva, Roela dedica parte de su tiempo a su trabajo en solitario. El sello chileno Resonancias Records la invitó a participar en Compílado 1 (2024) y ella entregó “Favor de no morir en el intento”, track “melancólico y reflexivo sobre seguir creando música a pesar de las complicaciones con el tiempo, el cuerpo, la vida, las emociones”. El mismo sello la exhortó a enviarle más música y lo hizo, aunque en esta segunda ocasión con un registro en vivo realizado en el ciclo Tendencias Sonoras que lleva por título Estroma.
Dice: “quise lanzar este concierto en particular ya que fue el pico donde descubrí mi sonido y mi integración completa con la guitarra ya que por un tiempo sentía que había una barrera entre las cuerdas y yo. Llenar espacios, no guardar silencio, el tope de un límite imaginario y el ruido siempre presente, el ruido de mi mente y de los lugares que no me dejaban avanzar. Y para ese momento estaba lista, estaba escuchándome, navegando por el onirismo y el mismo ambiente de los espacios. De la serenidad a la furia para descargarlo en un oleaje de calma y serenidad. Días después a ese concierto tuve una apendicectomía de emergencia en el que el informe médico mencionaba la palabra estroma y de ahí el título de la pieza”.
En el derrumbe de esa barrera que le impedía avanzar, su acercamiento a la guitarra barítono fue determinante: “Hace dos años me aventuré a probar una guitarra barítono, la cual estuve mucho tiempo sin acercarme a ella ya que me imponía demasiado, su presencia era otra, su sonido no era el mío, pero era lo que yo deseaba y poco a poco aprendí que era yo quien le tenía que dar voz. Hicimos las paces y ahora es una extensión mía. Ese proceso hizo que rompiera las barreras que mencioné anteriormente y pudiera explorar el sonido de ambas guitarras. De nuevo perder el miedo a experimentar e improvisar, a que ellas (yo) hagan su trabajo”.
Mucha música han desgranado las manos de Piaka Roela con su guitarra y si bien cuenta con un número ya interesante de colaboraciones (“conozco personas cuando toco y a veces queda un hay que tocar algún día. A veces el día llega y otros no. Cuando busco a alguien es porque le escucho e imagino la combinación de la guitarra y su trabajo”) y tracks en solitario, ahora trabaja en un nuevo álbum que se unirá a Tiempo de volts (reunión de tracks aparecidos en diversas compilaciones, 2017) y Diagnosis (2018).
“Derivado de la afectación que fue a causa del estrés laboral y, en general, la vida, me cuestioné sobre el cuerpo, las emociones, el encierro, el tiempo, el dolor; decidí que era momento de grabar un álbum que contuviera todo aquel camino que hemos pasado para llegar hasta aquí. Lo efímero. Hasta el momento tengo dos tracks: ‘De paso’ y ‘Dormir boca abajo’, pero aún no tengo fecha de lanzamiento. Pretendo que toda esta energía se concentre ahí, entre guitarras y sintetizadores”, concluye la guitarrista.
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