Por: Hugo Piña
Corría febrero de 1999. Las radios escupían nu-metal por todos lados, Limp Bizkit se preparaba para dominar las listas de ventas y cualquiera con dos dedos de frente hubiera dicho que el thrash metal estaba muerto y enterrado. Cualquiera menos Bobby “Blitz” Ellsworth y D.D. Verni.
El 23 de febrero de aquel año, Overkill lanzó Necroshine, su décimo álbum de estudio, a través de CMC International Records en Estados Unidos y Steamhammer/SPV en Europa. El disco cerró lo que muchos fanáticos consideran la trilogía de groove-thrash que la banda de New Jersey construyó durante los noventa, después de The Killing Kind (1996) y From the Underground and Below (1997).
Un disco grabado con cicatrices frescas
Lo que hace más impresionante a Necroshine es el contexto personal detrás de su creación. En 1998, apenas meses antes de entrar al estudio, Blitz fue diagnosticado con una forma agresiva de cáncer nasal. La cirugía fue inmediata. La enfermedad se controló antes de que pudiera extenderse, pero el impacto fue brutal. Ellsworth llegó a las primeras presentaciones con el rostro vendado, hinchado y amoratado tras la operación. Su reacción fue puro Blitz: pidió que le tomaran una foto para usarla como portada de un disco en vivo con el título “Deberían ver al otro tipo”.
Esa actitud se trasladó directamente al estudio. La banda se encerró en los Carriage House Studios de Stamford, Connecticut, entre noviembre y diciembre de 1998, con Andy Katz como coproductor e ingeniero. El resultado fueron diez tracks que sumaban poco más de 51 minutos de groove pesado, riffs oscuros y la voz inconfundible de un tipo que acababa de mirar al cáncer a los ojos y le había respondido con el dedo medio en alto.

El lineup y el sonido
La formación que grabó Necroshine incluía a los pilares inamovibles Ellsworth (voz) y Verni (bajo y coros), junto a Joe Comeau (guitarra y voces adicionales), Sebastian Marino (guitarra) y Tim Mallare (batería). Como dato curioso, Mary Ellsworth, hermana de Blitz y cantante folk por cuenta propia, aportó voces en los tracks “Let Us Prey” y “Revelation”.
El sonido del álbum apostó fuerte por los grooves de medio tiempo mezclados con estallidos de thrash puro. Tracks como “80 Cycles” mantuvieron el pie en el acelerador a la vieja usanza, mientras que “Stone Cold Jesus” y “Black Line” trabajaron una atmósfera más densa y pesada. La producción del propio Overkill junto a Katz logró un sonido grueso y directo que le sentaba perfecto al material.
“Necroshine”: el track que se volvió himno
Si hay algo que demuestra la fuerza de este disco es la permanencia del tema titular en los setlists de la banda. “Necroshine” acumula más de 380 presentaciones en vivo a lo largo de más de dos décadas, con un pico de 52 shows solo en 2010. Se convirtió en un clásico instantáneo, esa clase de canción que el público espera y que la banda disfruta tocar noche tras noche. Su groove inicial, pesado y amenazante, es de esos que reconoces con las primeras notas.
El contexto de una época hostil
Necroshine llegó en uno de los momentos más difíciles para el thrash metal tradicional. El nu-metal arrasaba con todo. La distribución del disco, a cargo de un sello independiente como CMC International, limitó su alcance comercial frente a las maquinarias de las majors. Pero Overkill nunca jugó ese juego. Mientras otras bandas de su generación se reinventaban persiguiendo tendencias, ellos siguieron haciendo lo que sabían hacer: metal pesado, honesto y sin concesiones.
La recepción crítica fue de mixta a positiva. Se reconoció el disco como una mejora respecto a sus dos predecesores, con elogios para la energía de la interpretación y los grooves densos, aunque algunos señalaron estructuras repetitivas en ciertos momentos. El tiempo, como suele pasar con Overkill, terminó dándole la razón al disco.
Un cierre de trilogía y un nuevo comienzo
Necroshine marcó el final de una era para Overkill en más de un sentido. Poco después del lanzamiento, tanto Marino como Comeau dejaron la banda. Dave Linsk entró como guitarrista principal, iniciando una nueva etapa que eventualmente llevaría a Overkill a su resurgimiento crítico con discos como Ironbound (2010).
Y Blitz, el tipo que sobrevivió al cáncer, que años después sufriría un colapso en pleno escenario en Alemania durante… la canción “Necroshine” precisamente, y que más adelante sería diagnosticado erróneamente con seis meses de vida por una confusión idiomática en un hospital alemán, sigue ahí. Cantando. Riendo con esa carcajada que se escucha a tres cuadras. Demostrando que la terquedad también es una forma de arte.
Veintisiete años después, Necroshine sigue siendo la prueba de que el thrash metal no necesita permiso de nadie para existir. Y que a veces, los discos más tercos son los que mejor envejecen.
Lineup en Necroshine: Bobby “Blitz” Ellsworth – voz | D.D. Verni – bajo, coros | Joe Comeau – guitarra, voces adicionales | Sebastian Marino – guitarra | Tim Mallare – batería
Tracklist:
- Necroshine
- My December
- Let Us Prey
- 80 Cycles
- Stone Cold Jesus
- Black Line
- Dead Man
- I Am Fear
- Forked Tongue Kiss
- Revelation
Sello: CMC International / Steamhammer (SPV) Producción: Overkill y Andy Katz Estudio: Carriage House Studios, Stamford, CT
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