Oracle y OpenAI frenan expansión de Stargate AI en Texas y golpean a acciones de IA

La cancelación de la ampliación del centro de datos Stargate AI en Abilene, Texas, por parte de Oracle y OpenAI provocó una caída inmediata en varias acciones vinculadas a la inteligencia artificial, mientras Meta surge como posible sustituto en el proyecto.
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  • Oracle y OpenAI habrían descartado expandir el campus de Abilene de 1,2 GW a 2,0 GW por problemas de financiamiento y cambios en la previsión de demanda.
  • El reporte borró las ganancias intradía de Oracle y arrastró a otras acciones de IA, incluyendo caídas de hasta 2,5% en Nvidia y más de 2% en CoreWeave.
  • Aunque esta expansión se frenó, el acuerdo más amplio de 4,5 GW entre Oracle y OpenAI seguiría vigente, mientras Meta negocia tomar el espacio.

Las acciones vinculadas al negocio de la inteligencia artificial cerraron bajo presión en Nueva York después de conocerse que Oracle y OpenAI habrían descartado una expansión relevante del centro de datos Stargate AI en Abilene, Texas. La decisión sorprendió al mercado porque se trata de uno de los proyectos más vigilados dentro de la carrera por infraestructura para modelos de IA.

Según informó Bloomberg, la ampliación prevista del campus iba a llevar la capacidad desde unos 1,2 gigavatios hasta 2,0 gigavatios. Sin embargo, las conversaciones se habrían estancado por problemas de financiamiento y por cambios en las previsiones de demanda de OpenAI, de acuerdo con personas familiarizadas con el tema.

El impacto fue casi inmediato en bolsa. Oracle perdió en pocos minutos todas las ganancias intradía que había acumulado, mientras el retroceso se extendió a otros nombres asociados con la expansión del sector. Entre ellos destacaron Nvidia, que llegó a caer hasta 2,5% en la sesión, y CoreWeave, cuyas acciones pasaron a terreno negativo con una baja superior a 2%.

Para los inversionistas, el episodio reavivó una pregunta clave: si incluso los proyectos más visibles de centros de datos enfrentan fricciones, el mercado podría comenzar a revisar con más cuidado los supuestos sobre ritmo de demanda, disponibilidad de energía y costo de capital en la economía de la IA.

Un freno puntual dentro de una apuesta mucho más amplia

Aunque el mercado reaccionó con fuerza, el reporte no implica el fin de la relación entre Oracle y OpenAI. El acuerdo más amplio entre ambas compañías para centros de datos por 4,5 gigavatios sigue en pie, y otros proyectos continúan avanzando, siempre según lo reportado por Bloomberg.

Ese matiz es importante porque ayuda a distinguir entre una cancelación específica y un repliegue general de estrategia. En la práctica, lo conocido hasta ahora apunta a que el freno afecta la ampliación de Abilene, no el conjunto del despliegue de infraestructura que ambas empresas han venido articulando para soportar el crecimiento de cargas de IA.

La noticia llegó, además, en un momento delicado para Oracle. Apenas un día antes se había informado que la empresa se prepara para despedir a miles de empleados, al mismo tiempo que mantiene un gasto agresivo en construcción de centros de datos orientados a inteligencia artificial.

De acuerdo con personas citadas por ese medio, los recortes podrían tocar divisiones en toda la compañía y ejecutarse antes de fin de mes. Dos de esas personas también señalaron que parte de los empleos afectados serían funciones que la propia IA podría reemplazar, un dato que añade tensión al relato financiero y operativo de la empresa.

Meta entra en escena y Nvidia aparece como facilitador

El colapso de la expansión no dejó el espacio vacante por mucho tiempo, al menos en términos de interés corporativo. El reporte indica que Meta ya estaría en conversaciones para arrendar ese espacio en lugar de Oracle y OpenAI, lo que abre una nueva dinámica competitiva dentro del mercado de infraestructura para IA.

Nvidia, por su parte, no solo quedó expuesta por la reacción bursátil de sus acciones. También aparece como un actor que estaría ayudando a negociar el posible acuerdo con Meta. El fabricante de chips habría realizado un depósito por USD $150 millones con el desarrollador Crusoe, una cifra que sugiere la seriedad de esas conversaciones.

Ese detalle importa porque muestra cómo el negocio de la IA no depende solo de chips o software. También se sostiene sobre una compleja red de contratos de energía, construcción, arrendamiento, financiamiento y capacidad física, donde una misma empresa puede verse afectada tanto por su exposición bursátil como por su rol operativo dentro del ecosistema.

En paralelo, Sam Altman había mostrado recientemente avances del centro de datos en Abilene. En una publicación en X del 24 de septiembre de 2025, el ejecutivo escribió: “Advances at our data center in Abilene. Fun to visit yesterday!”, acompañado por una imagen del proyecto. Ese antecedente acentuó la sorpresa del mercado al conocerse la cancelación de la ampliación.

Presión financiera creciente sobre Oracle

Más allá del episodio de Abilene, la situación financiera de Oracle ya estaba bajo lupa en Wall Street. Analistas han proyectado que el gasto de capital asociado a la unidad de nube y al desarrollo de centros de datos de IA podría llevar el flujo de caja de la compañía a terreno negativo hasta el final de la década.

Esas estimaciones sugieren que el retorno financiero no llegaría sino hasta 2030. Frente a ese escenario, Oracle ya ha señalado que podría recaudar hasta USD $50.000 millones este año mediante deuda y capital para financiar la construcción de nueva infraestructura.

La compañía también había comunicado internamente, a comienzos de esta misma semana, que revisaría muchas de las vacantes abiertas en su división de nube. En los hechos, esa medida habría desacelerado o congelado el proceso de contratación, de acuerdo con personas al tanto de la decisión.

Por separado, Oracle ya había revelado su mayor plan de reestructuración hasta la fecha, de hasta USD $1.600 millones en el año fiscal que termina en mayo, incluyendo indemnizaciones por despido. Esa divulgación contribuyó a ensanchar los CDS de ORCL, y el diferencial se disparó hasta su mayor nivel desde la crisis financiera de 2008.

Lo que el mercado está leyendo detrás de la noticia

Para un público menos familiarizado con este segmento, un centro de datos de escala gigavatio es una instalación crítica para la nueva economía digital. Allí operan miles de servidores que permiten entrenar y desplegar modelos de IA, además de servicios en la nube y cómputo de alto rendimiento. Por eso, cualquier señal de pausa o reajuste puede mover con fuerza la valoración de empresas conectadas al sector.

El caso de Abilene parece haber activado dudas que van más allá de Oracle y OpenAI. El mercado intenta descifrar si se trata de un simple ajuste puntual por financiamiento, de una señal de que la demanda esperada está cambiando o de una advertencia sobre límites más estructurales, como energía disponible, tiempos de construcción o rentabilidad esperada.

En la red social X, el usuario Mudirshin resumió esa lectura con una observación que ganó atención entre operadores: “Interesante desarrollo. Con la demanda de IA aún explotando, es sorprendente ver una importante expansión de centros de datos pausada. Te hace preguntarte si se trata de costos, limitaciones de energía o simplemente un cambio estratégico”.

Por ahora, el episodio deja dos mensajes coexistiendo al mismo tiempo. El primero es que la carrera por infraestructura de IA sigue viva, como lo muestra el interés de Meta y la continuidad del acuerdo de 4,5 gigavatios. El segundo es que incluso en un sector de crecimiento acelerado, los proyectos pueden frenarse cuando chocan con el costo del dinero, los supuestos de demanda y la necesidad de justificar inversiones masivas ante los mercados.


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Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.