Las 5 rolas más ridículas de Kiss

Paul Stanley

Pocas bandas han sabido explotar la teatralidad del rock como Kiss. Desde su debut en 1974, han cultivado una imagen que oscila entre lo grandioso y lo caricaturesco, con himnos que definen el hard rock tanto como excesos que bordean la autoparodia. En su catálogo hay canciones legendarias, pero también experimentos fallidos, intentos forzados de seguir tendencias y letras que parecen escritas en servilletas de bar. Hoy repasamos cinco de sus composiciones más ridículas, esas que incluso los fans más devotos prefieren olvidar.

1. «Let’s Put the X in Sex» (1988)

Los ochenta fueron un periodo extraño para Kiss. Tras perder el maquillaje en 1983, la banda se sumergió en la estética del glam metal y las letras cargadas de insinuaciones burdas. «Let’s Put the X in Sex», lanzada como sencillo del recopilatorio Smashes, Thrashes & Hits, es el epítome de esta fase. Con un título que parece sacado de un manual de seducción de revista barata, la canción es un desfile de sintetizadores plásticos y guitarras que suenan como si alguien estuviera probando efectos en un pedal nuevo. El resultado es un track que más que sensual, es torpemente predecible.

2. «I Was Made for Lovin’ You» (1979)

Es un clásico, sí, pero también una de las decisiones más cuestionables en la historia de Kiss. A finales de los setenta, con la fiebre disco en su punto más alto, Paul Stanley propuso una canción que encajara en las pistas de baile. Gene Simmons, escéptico, aceptó la idea con desdén, y su incomodidad se nota en cada nota de su línea de bajo. Aunque el tema fue un éxito comercial, muchos fans lo consideran una traición al sonido crudo de la banda. Stanley ha dicho en varias entrevistas que se cansa de tocarla en vivo, lo que confirma que, aunque rentable, la jugada no fue del todo satisfactoria.

3. «Read My Body» (1989)

Si alguna vez te has preguntado cómo sonaría Kiss intentando imitar a Def Leppard, esta es la respuesta. Incluida en Hot in the Shade, esta canción es un ejercicio de obviedad lírica que ni siquiera se molesta en disfrazar su mensaje. Con frases como «Would you like to take me home tonight?», la sutileza brilla por su ausencia. La instrumentación es un pastiche de clichés del hard rock ochentero, con coros pegajosos pero vacíos. No es de extrañar que apenas haya sido interpretada en vivo.

4. «Bang Bang You» (1987)

Si el título ya te produce un poco de vergüenza ajena, espera a escuchar la letra. Crazy Nights es un álbum que refleja el deseo de Kiss por dominar las listas de éxitos en plena era del glam, y esta canción es uno de sus puntos más bajos. El estribillo repite «Bang Bang You, I’ll shoot you down with my love gun», un juego de palabras tan sutil como un ladrillo en la cara. El riff de guitarra suena genérico y la producción se siente artificial, como si la banda estuviera marcando cada casilla del manual del rock comercial sin convicción.

5. «Nothing Can Keep Me From You» (1999)

Para cerrar el siglo XX, Kiss decidió incursionar en la balada pop con un resultado que haría sonrojar a cualquier banda de soft rock. Escrito por Diane Warren, compositora detrás de éxitos de Celine Dion y Aerosmith, el tema se incluyó en la banda sonora de Detroit Rock City, una película sobre fans de Kiss. Lo irónico es que suena menos a Kiss y más a una canción descartada de cualquier diva de los noventa. Pianos melosos, arreglos sinfónicos y una letra que repite cada cliché del género hacen que sea un punto atípico (y olvidable) en su discografía.

Conclusión

Kiss siempre ha sido una banda que divide opiniones. Para algunos, su grandeza radica en el show, más que en la música; para otros, su capacidad de reinventarse los mantiene vigentes. Sin embargo, su carrera está plagada de momentos en los que el exceso les pasó factura. Estas cinco canciones son prueba de que, en su afán por abarcar todo, a veces también caen en el ridículo. Y aunque eso no borra sus aciertos, sí deja claro que incluso los íconos del rock tienen sus tropiezos.