Lamb of God y los 17 años de Wrath: el disco que puso al groove metal en el #2 de Billboard

Por: Hugo Piña

Hay discos que llegan en el momento exacto. Que capturan a una banda en su punto de máxima agresividad y confianza, cuando cada riff suena como si tuviera algo que demostrar. Wrath, el sexto álbum de estudio de Lamb of God, es uno de esos discos. Se lanzó internacionalmente el 23 de febrero de 2009 vía Roadrunner Records y un día después en Estados Unidos y Canadá a través de Epic Records. Hoy cumple 17 años.

Un giro deliberado hacia lo crudo

Lamb of God venía de Sacrament (2006), un álbum que había sido su producción más elaborada hasta la fecha: capas de sintetizadores, efectos de sonido, un trabajo de estudio intensivo que los había empujado a territorio más pulido. Funcionó bien — debutó en el número 8 del Billboard 200 con casi 65,000 copias en su primera semana — pero la banda sentía que necesitaba ir en otra dirección.

Mark Morton lo explicó con claridad: se habían dado el lujo de explorar la producción de estudio con Sacrament porque nunca habían tenido los recursos para hacerlo antes. Pero no iban a intentar superarlo en esos mismos términos. El guitarrista Willie Adler fue más directo: querían conectar las guitarras a los amplificadores y que sonara como la banda tocando en vivo, sin trucos ni adornos.

Para lograr eso trajeron a Josh Wilbur, quien había trabajado como ingeniero en Sacrament pero ahora asumía el rol de productor, reemplazando a Machine, que había estado detrás de la consola en los dos discos anteriores. La grabación se repartió entre Electric Lady Studios, Studio Barbarosa en Virginia, Sound of Music en Richmond y Dizzyland en Rochester, New Hampshire. La mezcla se hizo en The Tank y el mastering en Bernie Grundman en Hollywood.

El resultado fue exactamente lo que buscaban: un disco denso, directo y feroz, con la batería de Chris Adler funcionando como una máquina de precisión, los riffs de Morton y Willie Adler golpeando como ladrillos y la voz de Randy Blythe canalizando lo que él mismo describió como asco. Asco con la situación del mundo, la economía, la apatía, la industria musical. Pero por primera vez en mucho tiempo, no consigo mismo. Y eso se nota.

El #2 en Billboard y lo que significó

Cuando los números de la primera semana llegaron, confirmaron lo que muchos sospechaban: Lamb of God se había convertido en la banda de metal americano más grande de su generación. Wrath debutó en el número 2 del Billboard 200 con más de 68,000 copias vendidas, superando el debut de Sacrament y estableciendo la marca más alta de la banda en las listas. Era un número que hablaba no solo de la calidad del disco sino del tamaño que la banda había alcanzado después de años de gira incansable.

Para poner eso en perspectiva: Lamb of God había debutado en el Billboard 200 apenas cinco años antes, con Ashes of the Wake en el puesto 27 y 35,000 copias. Pasaron al número 8 con Sacrament. Y ahora estaban en el 2, a un puesto del tope. Para una banda de groove metal que nunca había hecho una sola concesión comercial, era un logro casi absurdo.

Las ventas acumuladas del álbum superaron las 202,000 copias en Estados Unidos para 2010. El reconocimiento de la industria siguió: Wrath ganó el premio a Mejor Álbum en los Metal Hammer Golden Gods Awards de 2009. “Set to Fail” recibió una nominación al Grammy como Mejor Interpretación de Metal en la ceremonia de 2010, perdiendo ante “Dissident Aggressor” de Judas Priest. Al año siguiente, “In Your Words” recibió la misma nominación, esta vez perdiendo ante “El Dorado” de Iron Maiden.

Las canciones: ira concentrada en 46 minutos

Wrath abre con “The Passing”, una intro atmosférica que funciona como la calma antes de la tormenta, y estalla inmediatamente con “In Your Words”, que deja claro desde el primer riff que este disco no va a pedir permiso. “Set to Fail” se convirtió en uno de los temas más reconocibles de la banda, con un groove que es imposible escuchar sin mover la cabeza. “Contractor” trajo una de las letras más directas del álbum, un comentario ácido sobre los mercenarios privados en las guerras de Medio Oriente.

Pero Wrath no es un disco de singles. Es un trabajo que funciona como unidad, donde cada track alimenta al siguiente. “Broken Hands”, “Dead Seed”, “Everything to Nothing” — cada uno aporta algo distinto sin romper la cohesión. “Reclamation”, el cierre del álbum, termina con un pasaje casi cinemático que contrasta con la brutalidad de los 40 minutos anteriores, como si la banda necesitara un momento para exhalar después de tanta intensidad.

Dedicado a quien los hizo posibles

Wrath está dedicado a la memoria de Michael S. Brosnan Jr. (1974-2008). Brosnan fue la persona que ayudó a la banda a despegar en sus días como Burn the Priest. Fundó Legion Records para lanzar el primer disco de la banda, puso 2,500 dólares de su bolsillo para la grabación y les consiguió shows en Filadelfia a través de la escena DIY. En noviembre de 2008, mientras Wrath estaba en sus etapas finales, Brosnan fue atropellado y asesinado por un conductor en estado de ebriedad.

Chris Adler lo dijo sin rodeos: sin Mikey, probablemente no existiría Lamb of God. Randy Blythe ha hablado de Brosnan en múltiples ocasiones, describiéndolo como un amigo de la escena punk de Filadelfia que creyó en ellos cuando nadie más lo hacía. La dedicatoria del álbum no fue un gesto simbólico; fue un reconocimiento real a alguien sin quien la historia de esta banda hubiera sido radicalmente distinta.

La gira: de headliners a soporte de Metallica

El ciclo de Wrath llevó a Lamb of God a su gira más extensa. Arrancaron con el No Fear Energy Tour en la primavera de 2009, llevando como soporte a Children of Bodom y As I Lay Dying, con God Forbid y Municipal Waste rotando en la apertura. En verano se fueron a Europa como soporte directo de Metallica en el World Magnetic Tour, compartiendo cartel con Mastodon y tocando sus propios shows como headliners en festivales. Después repitieron como soporte de Metallica en la etapa norteamericana de la misma gira, y cerraron el año encabezando shows en Australia y Nueva Zelanda con Shadows Fall y DevilDriver.

Diecisiete años después

Wrath sigue siendo, para muchos, el punto más alto de Lamb of God. No porque los discos que vinieron después sean malos — Resolution tiene argumentos fuertes, y VII: Sturm und Drang tiene momentos enormes — sino porque capturó a la banda en un estado de rabia pura y concentrada que es difícil de replicar. Fue el disco donde cada decisión creativa estuvo orientada a la agresividad, donde la producción sirvió a las canciones y no al revés, y donde cinco tipos de Richmond, Virginia, demostraron que el groove metal podía pelear de tú a tú con cualquier género en las listas de ventas.

Chris Adler lo resumió antes del lanzamiento: “Este disco va a sorprender a mucha gente. Normalmente las bandas que llegan a donde estamos nosotros empiezan a aflojar, a disfrutar del paisaje y a regurgitar. Nosotros elegimos un camino diferente. Nadie quiere escuchar a otro músico promocionando su disco nuevo. Wrath no necesita promoción. Nos superamos a nosotros mismos.”

Tenía razón.

Lineup en Wrath: Randy Blythe – voz | Mark Morton – guitarra | Willie Adler – guitarra | John Campbell – bajo | Chris Adler – batería

Tracklist:

  1. The Passing
  2. In Your Words
  3. Set to Fail
  4. Contractor
  5. Fake Messiah
  6. Grace
  7. Broken Hands
  8. Dead Seed
  9. Everything to Nothing
  10. Choke Sermon
  11. Reclamation

Sello: Epic Records (EE.UU.) / Roadrunner Records (internacional) Producción: Josh Wilbur Estudios: Electric Lady Studios, Studio Barbarosa, Sound of Music, Dizzyland.

Foto: Internet

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