La fórmula secreta de la Coca-Cola deja de ser tan secreta si tienes un espectrógrafo de masas a mano

En este vídeo de LabCoatz se explica cómo fue el trabajo científico de análisis y replicación de «la chispa de la vida», la bebida que se considera uno de los secretos mejor guardados del mundo, sólo conocido por unos pocos elegidos y guardados en una caja fuerte en un lugar secreto tras siete llaves desde hace 140 años: la Coca-Cola.

Como es lógico, la mayor parte (el 99%) de la composición por peso de la Coca-Cola se conoce porque lo pone en la etiqueta: aproximadamente 110 g de azúcar por litro, 96 mg de cafeína, 0,64 g de ácido fosfórico, colorante de caramelo y agua carbonatada. El gran misterio son los «aromas naturales», no especificados. Si se pudieran recrear en las cantidades correctas la Lab-Cola, que es como llamaron a esta frankensteiniana creación, tendría el mismo sabor.

Con ayuda del espectrógrafo de masas, el trabajo de un par de laboratorios y mucha documentación (¡barato no es!) localizaron los principales compuestos aromáticos de la Coca-Cola: ciertos derivados cítricos del limoneno, canela, nuez moscada y cilantro, además de subproductos del caramelo. Un hallazgo clave fue la presencia significativa de ácido acético (vinagre) en concentraciones de unas pocas partes por millón y, sobre todo, de taninos, compuestos procedentes del extracto de hoja de coca descafeinada que no se ven fácilmente en espectrometría de gases. Al añadir taninos enológicos purificados, el perfil químico y el sabor de la réplica pasaron a ser casi idénticos a los de la bebida original.

La fórmula final de la Lab-Cola incluye todos esos aceites esenciales medidos en microlitros. Es un jarabe concentrado con el cual a partir de 100 ml se pueden preparar más de 5.000 litros de refresco.

¿La forma de probarlo? Catas a ciegas, especialmente con «expertos», que casualmente tienen todos un aspecto bastante nerd y friki, todo sea dicho. Enfrentados tras la ingesta de litros y litros de Coca-Cola auténtica durante años o décadas, la mayoría de participantes es perfectamente capaz de distinguir la Coca-Cola de la Pepsi, la Inca Cola y otras variantes… Pero en su mayor parte no pudieron hacerlo con la Lab-Cola. Réplica perfecta conseguida. Por que… ¿Si se ve igual, sabe igual y produce el mismo efecto…? ¿No es acaso la misma?

El resultado sitúa a la Lab-Cola, en cualquier caso y según los «expertos», más cerca de la Coca-Cola clásica que algunas variantes comerciales actuales. Tanto que podría ser que recibieran la llamada de los abogados de la firma (¡glups!) En fin, es otra demostración de que hasta los más famosos «secretos» pueden descifrarse con rigor científico y de forma inocua.

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