
Imprimir en casa está dejando de ser una compra única para convertirse en una suscripción mensual. Fabricantes como HP, Canon y Epson están empujando modelos donde el usuario no solo paga por la tinta, sino por el derecho mismo a usar la impresora. La tendencia revive una idea que el Foro Económico Mundial popularizó hace una década, “You’ll own nothing and be happy” (“no tendrás nada y serás feliz”), ahora aplicada a algo tan cotidiano como imprimir una tarea o un contrato desde casa.
El fenómeno se conoce como Printing as a Service (PaaS) o “Impresión como Servicio”, y busca transformar un producto tradicional en un flujo de ingresos recurrente. En lugar de comprar una impresora y olvidarse, el usuario queda atado a una plataforma, una cuenta en la nube y, en algunos casos, a pagos mensuales obligatorios que monitorean cada gota de tinta.
De comprar tinta a pagar mensualidad para imprimir
El caso más agresivo es el de HP. Con su renovado plan HP All-In, el usuario renta la impresora desde unos 6.99 dólares al mes. Si deja de pagar, el equipo puede bloquearse remotamente o debe devolverse, ya que la impresora nunca es propiedad del cliente.
Además, su sistema Dynamic Security continúa generando polémica en 2026; la reciente actualización de firmware 2602A/B ha intensificado el bloqueo de cartuchos genéricos, obligando a los usuarios a permanecer dentro del ecosistema oficial bajo la premisa de “seguridad cibernética”.
Canon sigue una lógica similar con su PIXMA Print Plan, donde el cobro se basa estrictamente en páginas impresas. Un detalle crítico: si se cancela la suscripción, los cartuchos inteligentes enviados por la marca dejan de funcionar de inmediato, incluso si están llenos. El mensaje es claro: el insumo es un servicio alquilado, no un bien adquirido.
En contraste, Epson adopta un modelo híbrido tras anunciar su salida definitiva del mercado láser para enfocarse en la inyección de tinta. Aunque ofrece su servicio ReadyPrint, mantiene su exitosa línea EcoTank, donde el usuario compra la impresora y la rellena con botellas sin cuotas. Es, hasta ahora, la opción preferida para quienes buscan escapar del modelo de renta mensual.
Incluso Brother Industries, históricamente la marca más flexible, ya impulsa su plan Refresh EZ Print. Para incentivar la suscripción, Brother ofrece ahora extensiones de garantía de hasta dos años y descuentos en la compra inicial del equipo para quienes acepten el monitoreo automático de niveles de tóner.
La paradoja digital: ¿Por qué las impresoras no desaparecieron?
La digitalización no eliminó la impresión; la trasladó de la oficina al hogar. Con el auge del home office y la educación híbrida, más del 40% de la fuerza laboral global opera bajo esquemas remotos. Esto convirtió a las casas en pequeñas sucursales corporativas que requieren autonomía física para documentos legales y educativos.
El resultado es un mercado que no deja de crecer: el sector global de impresoras domésticas alcanzó los 48,000 millones de dólares en 2025 y se proyecta que llegará a los 50,300 millones en 2026, según datos de la firma de análisis Global Growth Insights.
Aunque el volumen masivo de copias ha bajado, el valor de lo que se imprime (contratos, boletos, tareas críticas) es mayor, justificando para las marcas la implementación de estos “peajes” mensuales, apunta la firma.
El giro regulatorio: El derecho a cancelar y reparar
Este avance ya provocó reacciones legales. En Estados Unidos, la Federal Trade Commission (FTC) ha implementado con rigor la regla “click-to-cancel”, que obliga a que cancelar una suscripción de tinta sea tan sencillo como contratarla.
En paralelo, los nuevos estándares ambientales EPEAT 2.0 lanzados este año están penalizando a los fabricantes que bloquean cartuchos remanufacturados o reciclados. Esto podría obligar a HP y Canon a suavizar sus restricciones de firmware si desean mantener sus certificaciones de sostenibilidad en mercados clave como la Unión Europea.
Guía rápida para el usuario en 2026
Ante este panorama, la decisión de compra debe ser más estratégica que nunca:
- Si imprimes poco o de forma errática: Evita las suscripciones. Una impresora de tanque (EcoTank, MegaTank o Smart Tank) tiene un costo inicial más alto, pero ofrece independencia total y tinta para años. El equipo es tuyo y puedes rellenar la tinta con botellas en vez de cartuchos.
- Si valoras la comodidad: Los planes mensuales pueden convenir si prefieres que la tinta llegue sola a tu puerta, pero ten en cuenta que pierdes el control sobre la impresora si dejas de pagar.
- El factor Internet: Cuidado con los modelos que terminan en “e” (como HP+); suelen requerir conexión constante a internet y una cuenta activa para permitirte imprimir, incluso mediante cable USB.
Del producto al permiso
La transición de comprar a suscribirse no es exclusiva de las impresoras, pero en este sector es donde el conflicto entre propiedad y servicio es más evidente. El usuario ya no adquiere un objeto, sino un permiso condicionado para usarlo.
En este 2026, la pregunta de fondo no es qué impresora tiene mejor resolución, sino económica: ¿prefieres pagar por la libertad de tu equipo o por la conveniencia de una renta eterna? En algo tan básico como imprimir en casa, esa decisión ya tiene una factura mensual.
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