
La comisionada de la SEC, Hester Peirce, volvió a marcar distancia frente a enfoques regulatorios más rígidos al pedir reglas de divulgación corporativa más simples y defender una vía para experimentar con valores tokenizados. Sus comentarios llegan en un momento clave para Washington, donde la tokenización empieza a ganar espacio dentro del debate sobre el futuro de los mercados financieros y la supervisión de los criptoactivos.
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- Hester Peirce pidió a los reguladores evitar la microgestión de los mercados y simplificar las reglas de divulgación corporativa.
- La comisionada indicó que la SEC trabaja en una posible exención de innovación para permitir pruebas limitadas con valores tokenizados.
- El debate ocurre mientras la tokenización gana peso dentro de la SEC y se cruza con la discusión legislativa sobre estructura de mercado cripto en EE. UU.
La comisionada de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC), Hester Peirce, pidió simplificar los requisitos de divulgación corporativa y abrir espacio para la experimentación con valores tokenizados. Su planteamiento apunta a reducir cargas regulatorias que, a su juicio, pueden entorpecer la asignación eficiente de capital y frenar innovaciones con potencial para modernizar la infraestructura financiera.
Peirce, conocida en la industria como “Crypto Mom” por su postura generalmente favorable hacia los activos digitales, expuso estas ideas durante un discurso ante el Comité Asesor de Inversores de la SEC. Allí advirtió que las reglas demasiado prescriptivas pueden distorsionar la forma en que el capital fluye a través de los mercados financieros.
La funcionaria sostuvo que los reguladores deben actuar con moderación y evitar la microgestión del mercado. Para reforzar ese punto, citó a Adam Smith, el economista del siglo XVIII considerado ampliamente como el padre de la economía moderna, como referencia para defender un enfoque menos intervencionista en la formación de resultados de mercado.
De acuerdo con la información reportada por Cointelegraph, Peirce también sugirió que las empresas públicas dedican demasiado tiempo a preparar divulgaciones obligatorias. En su opinión, ese esfuerzo no siempre mejora la comprensión del inversor y, en algunos casos, puede terminar oscureciendo la información relevante en lugar de aclararla.
Peirce cuestiona la carga de las divulgaciones obligatorias
El planteamiento de Peirce se inscribe en un debate más amplio sobre el equilibrio entre protección al inversor y eficiencia regulatoria. En los mercados públicos de Estados Unidos, las empresas emisoras deben cumplir con extensos requerimientos de información financiera y operativa, un sistema diseñado para dar transparencia al mercado y reducir asimetrías informativas.
Sin embargo, la comisionada sugirió que la acumulación de obligaciones puede volverse contraproducente. Cuando una compañía invierte demasiado tiempo y recursos en producir reportes obligatorios, existe el riesgo de que la información esencial quede enterrada bajo capas de detalles que no necesariamente ayudan al público a tomar mejores decisiones.
Su propuesta no implicó eliminar los mecanismos de protección existentes. Más bien, apuntó a racionalizar las reglas de divulgación para que sean más útiles, más comprensibles y menos pesadas para las empresas sujetas a supervisión.
Ese matiz es relevante porque el debate en la SEC no gira solo en torno a activos digitales. También toca una pregunta clásica de política financiera: cuánta regulación informativa es suficiente para proteger al inversor sin convertir el proceso en un obstáculo costoso y poco eficaz.
La tokenización entra al centro del debate regulatorio
Aunque su discurso abordó cuestiones regulatorias más amplias, Peirce dedicó atención especial al tema de los valores tokenizados y a la infraestructura financiera basada en Blockchain. La tokenización consiste, de forma general, en representar activos financieros mediante tokens sobre una red digital, lo que puede cambiar procesos como emisión, registro, negociación y liquidación.
Para quienes recién se acercan al tema, un valor tokenizado no deja de estar sujeto a las normas de valores por el simple hecho de vivir en una blockchain. Lo que cambia es el soporte tecnológico y, potencialmente, la forma en que se ejecutan funciones hoy controladas por intermediarios tradicionales.
Peirce señaló que el personal de la SEC sigue trabajando en una posible “exención de innovación”. Esa figura permitiría una experimentación limitada con valores tokenizados mientras el regulador evalúa cómo se aplican las leyes de valores vigentes a los mercados construidos sobre tecnología Blockchain.
La idea de una exención temporal o acotada es vista por algunos actores del sector como una forma de probar nuevas estructuras sin exigir desde el primer día un encaje absoluto en normas pensadas para una arquitectura financiera previa a la era cripto. Al mismo tiempo, el concepto también busca mantener la supervisión dentro de parámetros definidos por la autoridad.
Peirce además puso sobre la mesa una cuestión concreta: si los valores tokenizados realmente requerirán requisitos adicionales de divulgación e intermediación. Su duda parte de un posible cambio estructural, ya que los sistemas blockchain pueden habilitar una liquidación más rápida y, en ciertos casos, transacciones sin la participación de intermediarios tradicionales.
Esa observación es clave porque buena parte del marco regulatorio actual se apoya en la existencia de actores como corredores, agentes de compensación, custodios y otras entidades que cumplen funciones específicas dentro del ciclo de vida de un valor. Si la tecnología modifica ese mapa, la regulación podría verse forzada a replantear algunas de sus categorías históricas.
La SEC ya ha dado señales a favor de explorar esta tecnología
El interés por la tokenización no es nuevo dentro del regulador estadounidense, pero sí ha ido ganando visibilidad. Según la noticia original, el presidente Paul Atkins dijo el año pasado que considera la tokenización como una gran “innovación” financiera que los reguladores deberían alentar en vez de restringir.
Ese mensaje sugiere que, al menos en parte del liderazgo de la agencia, existe disposición a estudiar usos concretos de blockchain dentro de los mercados tradicionales. No se trata solo de debatir sobre criptomonedas volátiles o activos especulativos, sino de examinar si la tecnología puede mejorar procesos centrales del mercado de capitales.
La SEC dio un paso en esa dirección en diciembre, cuando emitió una carta de no acción a la Depository Trust & Clearing Corporation, conocida como DTCC. La decisión permitió al proveedor de infraestructura de mercado explorar un servicio de tokenización de valores basado en blockchain.
En términos simples, una carta de no acción indica que el regulador no recomendaría medidas de cumplimiento si la entidad avanza con determinadas actividades dentro del marco descrito. En este caso, la señal abrió la puerta para que DTCC desarrollara infraestructura orientada a respaldar la liquidación de valores tradicionales mediante tecnología blockchain.
Ese antecedente es relevante porque DTCC ocupa un rol central en la infraestructura del mercado financiero estadounidense. Cualquier movimiento suyo hacia herramientas tokenizadas sugiere que la discusión ha dejado de ser puramente teórica y empieza a tocar piezas reales del sistema de compensación y liquidación.
Washington debate la estructura de mercado cripto
Las declaraciones de Peirce también llegan en medio de discusiones legislativas más amplias en Washington sobre la estructura del mercado de criptomonedas. Ese frente normativo podría terminar definiendo cómo serán supervisados los activos digitales en Estados Unidos durante los próximos años.
La relación entre ambos debates es estrecha. La tokenización de valores tradicionales y la regulación de criptoactivos comparten elementos técnicos, institucionales y jurídicos, aunque no sean exactamente el mismo fenómeno. En ambos casos, los reguladores deben decidir cómo adaptar reglas existentes a infraestructuras digitales con menor fricción operativa y nuevos modelos de intermediación.
Por eso, el llamado de Peirce a evitar un exceso de prescripción puede interpretarse como una advertencia más amplia sobre el diseño regulatorio. Si el marco termina imponiendo capas innecesarias de complejidad, la innovación podría migrar hacia otras jurisdicciones o quedar atrapada en proyectos piloto sin escala real.
Al mismo tiempo, la discusión sigue lejos de resolverse. La SEC aún evalúa cómo encajar la tokenización dentro de sus normas actuales, y el Congreso mantiene abierto el debate sobre la estructura legal que regirá a los activos digitales. Lo que sí parece claro es que la tokenización ya dejó de ser un concepto periférico y comienza a ocupar un lugar estable en la conversación regulatoria de alto nivel en Estados Unidos.
En ese contexto, la intervención de Peirce refuerza una línea argumental que ha defendido durante años: menos rigidez en el diseño normativo, más claridad en las obligaciones esenciales y espacio controlado para probar nuevas tecnologías. El desafío para la SEC será traducir esa visión en reglas aplicables sin debilitar los objetivos tradicionales de protección al inversor y orden del mercado.
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