Estudio revela que fallas de infraestructura y regulación golpean igual los retornos cripto

Una investigación sobre 31 eventos en los mercados de criptomonedas concluye que las fallas de infraestructura y las acciones regulatorias generan caídas similares en retornos, pero impactos muy distintos en volatilidad. El hallazgo apunta a que el mercado diferencia estos choques más por el canal del riesgo que por el movimiento esperado de precios.
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  • El estudio analizó 31 eventos entre 2019 y 2025 en BTC, ETH, SOL y ADA.
  • Las fallas de infraestructura mostraron un CAR promedio de -7,6%, frente a -11,1% en eventos regulatorios negativos.
  • La diferencia no fue estadísticamente significativa, pero un trabajo complementario halló que la volatilidad es 5,7 veces mayor en choques de infraestructura.

 


Un nuevo análisis académico sobre mercados de criptomonedas plantea una conclusión incómoda para varias narrativas del sector. Aunque los eventos de infraestructura, como hackeos, colapsos de exchanges o fallas de protocolos, suelen percibirse como amenazas más graves para el ecosistema, su impacto en retornos no sería estadísticamente distinto al de acciones regulatorias negativas.

El trabajo, titulado Same Returns, Different Risks: How Cryptocurrency Markets Process Infrastructure vs Regulatory Shocks, fue elaborado por Murad Farzulla, de Dissensus AI y King’s College London. El estudio se enfocó en 31 eventos ocurridos entre 2019 y 2025 y evaluó cómo reaccionaron Bitcoin, Ethereum, Solana y Cardano.

La conclusión central es precisa. Las fallas de infraestructura registraron un retorno anormal acumulado promedio de -7,6%, mientras que los eventos de enforcement regulatorio arrojaron -11,1%. La diferencia de +3,6 puntos porcentuales tuvo un valor p de 0,81, con un intervalo de confianza de 95% entre -25,3% y +30,9%.

En lenguaje simple, eso significa que no hay evidencia estadística suficiente para afirmar que uno de estos tipos de choque golpea más duro que el otro en el precio. Sin embargo, el hallazgo gana relevancia al leerse junto con un estudio complementario del mismo autor, donde sí aparece una diferencia muy marcada en volatilidad.

Lo que encontró el estudio en retornos

La investigación partió de una pregunta concreta: si los mercados cripto responden de forma distinta a las fallas de infraestructura que a las medidas regulatorias. Para evitar mezclas engañosas, el autor clasificó los eventos en cuatro grupos: infraestructura negativa, infraestructura positiva, regulación negativa y regulación positiva.

En la comparación principal, el análisis tomó solo eventos negativos para controlar la valencia. Dentro del grupo de infraestructura negativa quedaron casos como FTX, Terra, Celsius, Black Thursday, el hack de Bybit, el hack del puente BNB, Poly Network, Binance y el depeg de USDC. En regulación negativa se incluyeron demandas de la SEC, vetos de China, el apagón en Kazajistán y el acuerdo judicial de Binance y Changpeng Zhao.

De los 10 eventos de infraestructura negativa identificados, solo 8 pudieron analizarse por disponibilidad de datos previos. En regulación negativa se evaluaron 7 eventos. En total, la muestra produjo 58 observaciones entre eventos y activos, aunque el trabajo subraya que el verdadero nivel de libertad estadística está más cerca del número de eventos que del de observaciones.

Esa precisión metodológica es importante. Según el autor, varios enfoques paramétricos usados antes en estudios de eventos cripto inflan artificialmente la potencia estadística al tratar observaciones correlacionadas como si fueran independientes. Para corregirlo, el paper usó un block bootstrap a nivel de evento, remuestreando eventos completos y no activos por separado.

El mercado sí distingue los choques, pero por el riesgo

Aunque el efecto en retornos fue estadísticamente indistinguible, el estudio sostiene que el mercado sí diferencia entre tipos de choque a través del segundo momento, es decir, la volatilidad. Esa interpretación surge al conectar estos resultados con un trabajo previo del mismo autor sobre varianza condicional.

Ese análisis complementario encontró que los eventos de infraestructura provocan aumentos de volatilidad 5,7 veces mayores que los eventos regulatorios, con un valor p de 0,0008. En otras palabras, el precio esperado cae de forma parecida ante malas noticias técnicas o legales, pero la incertidumbre que rodea a las fallas de infraestructura es mucho más severa.

El trabajo argumenta que esa diferencia tiene sentido económico. Una falla de exchange, un colapso de stablecoin o una explotación de protocolo puede interrumpir la ejecución de transacciones, afectar custodias, detonar liquidaciones y expandir contagio entre contrapartes en cuestión de horas. Un proceso regulatorio, en cambio, tiende a ser más gradual y a operar por interpretación de expectativas.

Desde esa perspectiva, ambos choques cargan un sentimiento negativo similar, pero no el mismo perfil de riesgo. El paper resume esto con una frase potente: los mercados cripto diferencian el tipo de shock por el canal del riesgo, no por el de retornos esperados.

Eventos, activos y ventanas analizadas

La muestra cubrió datos diarios de Binance entre el 1 de enero de 2019 y el 29 de enero de 2026. Los activos elegidos fueron BTC, ETH, SOL y ADA, por su historial suficiente de precios. Las ventanas de evento se fijaron principalmente entre los días -5 y +30 alrededor del evento, con una ventana de estimación de 250 días y una pausa previa de 30 días para evitar contaminación por anticipación.

El modelo principal fue de media constante, una herramienta clásica en estudios de eventos. Como prueba adicional, el autor también estimó un market model usando a BTC como proxy del mercado y una variante con índice equiponderado. En ambos casos, la conclusión se mantuvo: no hubo diferencia significativa entre infraestructura negativa y regulación negativa.

Los resultados fueron robustos en múltiples pruebas. El test exacto de permutación dio un valor p de 0,93. El test de Ibragimov-Müller para pocos clusters arrojó también p de 0,93. Las variantes con winsorización entre ±30% y sin recorte mantuvieron el mismo veredicto de nulidad.

También se revisaron escenarios con eventos exógenos solamente, ventanas cortas de [0, +5] y muestras sin traslapes de 30 días. Ninguna de esas modificaciones cambió el resultado central. Incluso al excluir eventos dominantes como FTX o Terra, la magnitud se movió, pero el signo no se revirtió.

Heterogeneidad entre activos y sorpresas en eventos positivos

Uno de los hallazgos más interesantes apareció al desagregar por activo. En eventos de infraestructura negativa, los retornos anormales acumulados fueron bastante parejos: BTC cayó -7,2%, ETH -9,1%, SOL -8,9% y ADA -9,4%. En regulación negativa, la dispersión fue mayor: BTC retrocedió -6,4%, frente a ETH con -14,2%, SOL con -11,8% y ADA con -12,1%.

Ese patrón sugiere que Bitcoin podría estar algo más aislado de la incertidumbre regulatoria que plataformas de contratos inteligentes y ecosistemas DeFi. El estudio asocia esto con la narrativa de BTC como “oro digital”, menos dependiente de la evolución jurídica de tokens y aplicaciones construidas sobre otras redes.

Otra sorpresa surgió en la categoría de regulación positiva. Allí, el CAR promedio fue de -14,3%, a pesar de incluir eventos como aprobaciones de ETF o mayor claridad legal. El paper detectó que 6 de 8 eventos de ese grupo terminaron con retornos negativos, entre ellos la adopción de Bitcoin como moneda de curso legal en El Salvador, el lanzamiento de BITO ETF y la aprobación del ETF spot.

El autor sugiere varias explicaciones posibles. Una es el clásico comportamiento de “sell the news”. Otra es la superposición con shocks negativos cercanos, que ocurrió en 50% de los casos. También se menciona la posibilidad de que la claridad regulatoria reduzca una prima especulativa o que el mercado hubiera anticipado demasiado los anuncios.

Limitaciones y lectura correcta del hallazgo

El propio estudio insiste en que se trata de una exploración, no de una prueba definitiva. La principal limitación es el tamaño de la muestra. Con apenas 8 eventos frente a 7 en la comparación principal, el umbral de efecto detectable es enorme. El trabajo estima que harían falta cerca de 930 eventos por grupo para alcanzar 80% de potencia estadística con el tamaño de efecto observado.

Eso significa que el resultado nulo no debe leerse como prueba de equivalencia perfecta. Más bien indica que, con los datos disponibles, no puede distinguirse con confianza una diferencia en retornos. Las bandas de confianza amplias reflejan esa incertidumbre real.

El estudio también reconoce otras limitaciones. Usa precios de una sola plataforma, Binance. Trabaja con frecuencia diaria, lo que puede introducir ruido temporal. Además, se concentra en activos grandes que absorben efectos de contagio, en vez de analizar tokens directamente afectados por medidas regulatorias, como XRP en el caso Ripple.

Según el trabajo, futuras investigaciones podrían mejorar la identificación con datos intradía, múltiples venues, hipótesis preregistradas y análisis por token nombrado. Aun así, el aporte metodológico ya es relevante: separar infraestructura y regulación por signo positivo o negativo evita comparaciones confusas que mezclan halvings con quiebras, o aprobaciones de ETF con demandas judiciales.

Qué implica para inversionistas y analistas

Para analistas de mercado, la lección es clara. Un estudio de eventos centrado solo en retornos puede pasar por alto el verdadero lugar donde se manifiesta la diferencia entre choques: la volatilidad. Eso es especialmente importante en criptomonedas, donde la gestión de riesgo y las liquidaciones importan tanto como la dirección del precio.

Para inversionistas, el mensaje es más práctico. Tanto una mala noticia regulatoria como una falla grave de infraestructura pueden asociarse con caídas de entre -8% y -11% en promedio. Pero si el trabajo complementario es correcto, los eventos técnicos exigirían colchones de capital mucho mayores por su impacto desproporcionado en el riesgo.

La investigación de Murad Farzulla no exonera a los reguladores ni minimiza la gravedad de los colapsos internos del sector. Más bien plantea que el mercado castiga ambos frentes de forma similar en retornos medios, pero teme mucho más el desorden operativo que puede desatar una crisis de infraestructura.

En un ecosistema donde los inversores suelen mirar primero la vela roja y después el contexto, ese matiz importa. La pérdida esperada puede parecer similar, pero la forma en que el mercado absorbe el golpe no lo es. Y en cripto, esa diferencia puede definir quién sobrevive a la tormenta.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.