En los últimos años se está produciendo un fenómeno global cada vez más visible: los millonarios se mudan. No por guerra ni por trabajo, sino por impuestos. En un mundo donde el capital es extremadamente móvil, cada vez más países diseñan políticas para atraer a las grandes fortunas. El resultado es una competencia fiscal internacional que puede beneficiar a algunos países… y perjudicar a otros. España empieza a verse afectada por esta dinámica.
California vs Florida: el ejemplo clásico de migración fiscal
Uno de los ejemplos más claros ocurre dentro de Estados Unidos. Durante años, miles de contribuyentes con altos ingresos han abandonado estados con impuestos elevados como California o Nueva York para trasladarse a estados con menor presión fiscal como Florida o Texas.
Florida no tiene impuesto estatal sobre la renta. Esto significa que un multimillonario puede ahorrar millones de dólares al año simplemente cambiando su residencia fiscal. La reciente reforma fiscal de California está echando a los milmillonarios de sus fronteras. Marck Zuckerberg por ejemplo se acaba de comprar una casa en Florida, siguiendo a los fundadores de
Datos analizados por SmartAsset muestran que miles de hogares con ingresos superiores a 200.000 dólares han abandonado California y Nueva York en dirección a estados con impuestos más bajos.
Este fenómeno demuestra una realidad económica simple: cuando los impuestos cambian mucho entre territorios en los que es fácil mudarse, el capital y los contribuyentes más ricos tienden a moverse.
La competencia global por los millonarios
Este fenómeno no ocurre solo dentro de Estados Unidos. A escala mundial, la movilidad de grandes patrimonios está creciendo rápidamente. Según el Henley Private Wealth Migration Report, más de 142.000 millonarios cambiarán de país de residencia en 2025, una cifra récord. Muchos países compiten activamente para atraerlos. Por ejemplo en Londres los precios de las viviendas de lujo caen, porque la reforma fiscal hace que los millonarios busquen otras opciones.
Emiratos Árabes Unidos se ha convertido en el mayor imán mundial de millonarios gracias a la ausencia de impuesto sobre la renta, la seguridad, y a programas de residencia para inversores. Es cierto que los hechos de la última semana hacen que Dubai parezca un lugar mucho menos interesante para residir, pero dependiendo de cómo evolucione la situación puede que vuelva a serlo en cuestión de semanas.
Estados Unidos continúa siendo uno de los principales destinos por su tamaño económico y oportunidades de inversión. Aunque haya estados como California o la ciudad de Nueva York donde piensan en “eat the rich” como política, otros muchos como Florida o Texas están encantados de atraer a los más ricos.
Otros lugares que tradicionalmente buscan que los ricos se muden allí son Singapur y Suiza. Singapur atrae grandes fortunas por su estabilidad política, su sistema financiero y sus impuestos relativamente bajos. Suiza mantiene su atractivo histórico gracias a su sistema financiero y acuerdos fiscales especiales. Pero esto no es novedad, la cuestión es que empieza a haber más competencia por los ricos, desde donde antes no la esperábamos: el resto de la UE.
Fuego amigo
Italia, por ejemplo, ha atraído a miles de millonarios gracias a un régimen fiscal especial que permite pagar un impuesto fijo sobre ingresos generados en el extranjero durante 15 años.
Portugal, Grecia e Italia se han convertido en destinos especialmente atractivos dentro de la Unión Europea gracias a regímenes fiscales diseñados para nuevos residentes con alto patrimonio. Mismo clima, cultura similar y mudarse es casi igual de fácil que hacerlo en España.
El caso de Portugal es uno de los más claros. Abogados fiscales y asesores patrimoniales han señalado que estas ventajas fiscales podían atraer a contribuyentes de alto patrimonio que actualmente viven en España hacia Portugal. Lisboa está muy cerca, para un sevillano más que Barcelona, y no se da la imagen de paraíso fiscal. Para un gallego Oporto está más cerca que Madrid y las similitudes entre el portugués y el gallego hacen las cosas más fáciles. S no, que se lo digan al hermano del presidente del gobierno, que estableció su residencia en Portugal por motivos fiscales.
Durante años, el país ha ofrecido el régimen de “residentes no habituales”, que permitía pagar impuestos reducidos o incluso nulos sobre determinadas rentas durante diez años. Este sistema atrajo a jubilados ricos, inversores y profesionales extranjeros, incluidos muchos españoles.
Por ejemplo, algunos directivos españoles se trasladaron a Portugal para cobrar sus planes de pensiones bajo ese régimen fiscal más favorable, lo que ha generado disputas con la Agencia Tributaria española. ¿Merece la pena? Pues tengamos en cuenta que aunque el límite de las aportaciones ahora es de 1500 euros anuales, cuando se lanzaron el limite era de 6.500 euros anuales, 8.000 para mayores de 52 años. Un trabajador de altos ingresos de 45 años que ha ido aportando el máximo y jubilado a los 65 se puede encontrar sin muchos aspavientos con unos 150.000-200.000 euros en el plan de pensiones (con una rentabilidad mediocre). Un año disfrutando de Portugal puede suponer un fuerte ahorro fiscal.
Otro factor reciente es el cambio en algunas políticas de atracción de inversión en España. Durante años existió la llamada “Golden Visa”, un programa que permitía obtener residencia en España a cambio de inversiones significativas, como comprar vivienda por al menos 500.000 euros. Este sistema funcionó como herramienta para atraer capital extranjero.
Sin embargo, el programa fue eliminado en 2025. Algunos analistas consideran que esta decisión llegó justo cuando comenzaba a aumentar la salida de grandes patrimonios del país, con países como Malta, Grecia o Portugal atentos.
Según estimaciones económicas citadas por varios análisis, España podría perder alrededor de 500 grandes patrimonios y miles de millones en capital debido a la movilidad internacional de grandes fortunas.
Por qué esto puede ser un problema para España
El motivo por el que esta tendencia preocupa a economistas y gobiernos es sencillo: los contribuyentes más ricos pagan una parte muy importante de los ingresos fiscales. Cuando un pequeño número de grandes patrimonios se traslada a otro país, el impacto fiscal puede ser desproporcionadamente alto. En España por ejemplo el 1% de los más ricos paga el 21% del IRPF.
Además, cuando un millonario cambia de residencia, no solo se mueve su patrimonio personal y sus gastos. También pueden moverse sus inversiones, sus empresas, su capital financiero y su red empresarial. Y sus próximas ideas de negocio, puede que sean en el nuevo lugar de residencia.
Por eso algunos economistas hablan de una “carrera fiscal a la baja”: si algunos países reducen impuestos para atraer a los más ricos, otros se ven presionados a hacer lo mismo para evitar perderlos.
En ese contexto, España se enfrenta a un dilema cada vez más común en la economía global: mantener un sistema fiscal progresivo fuerte o adaptarse a una competencia internacional cada vez más intensa por atraer a los contribuyentes más ricos del mundo.
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La noticia
Estos países se pelan por atraer a los millonarios, y no es buena noticia para España
fue publicada originalmente en
El Blog Salmón
por
Javier J Navarro
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