A pesar de los avances tecnológicos y los más recientes métodos de seguridad disponibles, el uso de contraseñas sigue siendo lo más habitual para proteger nuestros programas y plataformas. Y los riesgos que corremos en determinadas circunstancias con su uso, son los mismos que hace décadas.
Esto se hace extensible a millones de usuarios en todo el mundo que hacen uso de claves extremadamente simples a la hora de proteger sus credenciales. Nos referimos a algo tan habitual como establecer una nueva contraseña en una plataforma online, proteger nuestras apps del móvil o el acceso a programas del ordenador.
Los gestores de contraseñas: la mejor solución
Todo ello a pesar de las diferentes utilidades que multitud de desarrolladores de software ponen a nuestra disposición en estos instantes. Hablamos de funciones y herramientas específicas que nos permiten generar esas passwords de manera personalizada y que obviamos en multitud de ocasiones. Como os contamos, millones de usuarios prefieren seguir utilizando conjuntos de caracteres obvios para recordarlos de manera más sencilla, lo que se convierte en un serio error y podría desembocar en más de un disgusto.
De ahí precisamente viene la aceptación y uso de los denominados gestores de contraseñas que cada vez utilizan más personas. Esto nos permite almacenar nuestras claves de manera segura y cifrada bajo una llave maestra, por lo que tan solo vamos a tener que memorizar la misma. A partir de ahí ya podremos acceder a todos estos contenidos personales y privados para utilizar allá donde los necesitemos. Además de estos programas, suelen disponer de funciones adicionales como generadores de contraseñas complejas y seguras, de los que podemos sacar provecho.

Por otro lado, nos encontramos con aquellos que, debido al creciente auge de la inteligencia artificial, incluso utilizan esta tecnología para las tareas que os comentamos, es decir, para crear sus contraseñas.
Principales riesgos de crear contraseñas con la IA
Y es que debemos tener muy presente que las contraseñas generadas con IA tienen serios riesgos de seguridad. En un principio pueden parecer complejas, pero en realidad no es así. Aquí el problema es que esas contraseñas generadas automáticamente por la inteligencia artificial son muy predecibles por parte de los atacantes que tengan cierta experiencia en romper estas claves.
