Hace unas horas la Administración Federal de Aviación (FAA) de los Estados Unidos emitió una orden mediante la que cerraba por diez días el espacio aéreo alrededor de El Paso por debajo de los 18.000 pies y en un radio de diez millas sin dar ningún tipo de explicación.
La prohibición afectaba a todo tipo de vuelos, tanto civiles como militares pasando por los de la policía y similares. Y llevaba el aviso de que quien la violara se exponía al uso de fuerza mortal en su contra.
Desde los atentados del 11S en los Estados Unidos no había habido ningún tipo de cierre del espacio aéreo de esa magnitud.
Pero al final lo que pasó es bastante rocambolesco. Aunque yo diría que poco sorprendente tratándose de la administración Trump: resulta que el Departamento de Defensa (DoD) quería probar un sistema anti drones basado en láseres, algo a lo que la FAA se oponía sin haberlo organizado antes cuidadosamente para poder garantizar la seguridad en la zona.
Sólo que al DoD le entraron las prisas arguyendo que algunos cárteles del narcotráfico mexicanos estaban volando sus drones contrabandistas demasiado cerca de Fort Bliss y que eso les autorizaba a usarlo.
Así que… ¡Pew, pew!
Y eso le pareció fatal a Bryan Bedford, el director de la FAA, quien sin encomendarse tampoco a Dios ni al diablo emitió la orden de cierre para proteger la seguridad de quienes fueran a volar por la zona. Orden de cierre que, por cierto, ya ha sido levantada.
Aunque casi lo mejor del asunto es que lo que derribaron con el láser no fue un malvado dron narcotraficante sino… ¡Un globo de cumpleaños!
A ver lo que tardan en mandar a Bedford a controlar el tráfico aéreo en un aeródromo remoto de Alaska.
Sí, me ha faltado muy poco para publicar esta anotación en WTF?!
Y sí, es imposible leer esta noticia y no pensar en 99 Luftballons de Nena.
