Del apagón técnico al silencio informativo: cómo ha sido la desconexión de Irán de Internet

Del apagón técnico al silencio informativo: cómo ha sido la desconexión de Irán de Internet

90 millones de personas llevan más de 123 horas desconectadas completamente de Internet en Irán, un país con 91 millones de habitantes y tres veces el tamaño de España, que está sumido en un contexto de protestas, disturbios y represión masiva para mantener el control político. The Blackout es un informe publicado por Whisper Security acerca de cómo ha sido esa desconexión técnica de todo un país de Internet. Y no ha sido un fallo accidental, sino una desconexión coordinada y selectiva a nivel nacional.

Un país sin conectividad efectiva

Desde el 8 de enero pasado, Irán lleva sufriendo uno de los apagones de internet más profundos y documentados hasta la fecha. Aunque el país ha seguido «técnicamente» conectado, la conectividad efectiva cayó a cerp, afectando a 11 redes principales: móviles, fijas, alojamiento… de forma simultánea.

El detonante técnico fue una «explosión» anómala del tráfico de control de internet. Las actualizaciones de enrutamiento del operador troncal pasaron de 1,2 millones a 5,6 millones en solo 24 horas, un aumento del 368%. Este fenómeno, conocido como route flapping, indica que los routers estaban perdiendo rutas de forma caótica e intentando recuperarlas. No fue un colapso en cascada ni nada «natural»: 10 de las 10 redes principales mostraron picos casi idénticos en la misma ventana de 3 horas: una orden centralizada.

El bloqueo no estaba sucediendo en el interior del país, sino también hacia el exterior. A nivel de censura, se pudieron documentar técnicas como la suplantación de DNS, la manipulación de cabeceras HTTP y el bloqueo selectivo de mensajería cifrada y de las VPN.

El golpe más contundente fue a nivel de protocolos: desapareció el IPv6 por completo a las 24 horas y en IPv4, la visibilidad global se redujo un 82%, pasando de 313 a solo 56 pares BGP, lo justo para mantener accesos críticos del propio Estado.

Una desconexión diseñada para silenciar

El apagón digital funcionó como herramienta técnica y política: una desconexión planificada y ejecutada para silenciar a toda la población mientras sus datos, literalmente, desaparecían de la red.

A día de hoy Irán sigue prácticamente desconectado de internet. La conectividad nacional se mantiene alrededor del 1% de los niveles habituales, lo que significa que la inmensa mayoría de ciudadanos no puede acceder a internet global, comunicarse con el exterior pero tampoco dentro del país.

En ciertos lugares algunos iraníes usan los satélites y la red de Starlink como tecnología alternativa para comunicarse. Pero el acceso a estos sistemas es muy limitado y las autoridades han intensificado sus esfuerzos para localizar, confiscar o interferir con estos equipos.

Lo único que las autoridades han permitido recientemente son llamadas internacionales a móviles, que tienen precios prohibitivos, pero el acceso completo a internet e incluso a los mensajes SMS sigue bloqueado en la mayor parte del país. La situación técnica es de un aislamiento casi total, con sólo una fracción mínima de conectividad para un selecto grupo de la población.

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Foto: Center for Human Rights in Iran.

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