Cuidado al borrar apps preinstaladas en Windows: así puedes romper el sistema sin saberlo

Cuando compramos un nuevo PC o hacemos una instalación limpia de Windows, ya sabéis de primera mano que nos encontramos con una serie de aplicaciones preinstaladas. Las mismas nos las proporciona Microsoft para que, desde su punto de vista, empecemos a trabajar con el ordenador desde el primer momento.

Pero con todo y con ello, cada vez es más habitual que la mayoría de los usuarios intenten deshacerse de estas soluciones software lo antes posible. Ya sea por ahorrar espacio en disco o por el poco uso que van a hacer de esas aplicaciones que os mencionamos, la tendencia habitual es eliminarlas. Sin embargo, tal y como os vamos a contar a continuación, esta no siempre es la mejor idea.

Al menos debemos de poner un especial cuidado en la manera en la que desinstalamos estos programas que de antemano ya vienen preinstalados en Windows. De lo contrario, y si llevamos a cabo el proceso de manera errónea, podríamos dañar el sistema operativo como tal. Y es que debemos tener en consideración que determinadas herramientas software de terceros o un script de optimización del PC, puede ser más perjudicial que beneficioso para el equipo.

Básicamente con esto lo que os queremos decir es que a la hora de deshacernos de estos programas, desinstalarlos es posible y beneficioso, pero solo si se hace bien.

Por qué Microsoft incluye software en Windows

El sistema operativo de Microsoft siempre ha tenido una mala reputación por sobrecargar el sistema con más funciones de las que necesitan la mayoría de los usuarios. El problema se ha agravado con los servicios adicionales y aplicaciones preinstaladas que con el tiempo han ido apareciendo por defecto.

La propia Microsoft considera este software como indispensable en Windows, ya que nos permite utilizar soluciones software útiles sin instalar programas de terceros. Evidentemente, hablamos de aplicaciones propias que la propia empresa intenta que usemos a toda costa, aunque no nos gusten.

Hablamos de elementos software que básicamente consumen recursos del equipo, como la memoria RAM, no aportan valor adicional a Windows, y no son fáciles de quitar. Y ahí es donde entran en juego las utilidades y scripts que prometen solucionar este problema. Todo ello eliminando dichas aplicaciones preinstaladas, deshabilitando servicios, e incluso modificando el registro de Windows.

Estas soluciones de terceros se suelen comercializar como software de optimización para el rendimiento. El problema es que muchas de estas utilidades, supuestamente de optimización, podrían haber sido útiles cuando los equipos contaban con 4 gigas de RAM en términos generales. Pero en los PC modernos con SSD y memoria RAM más abundante, las mejoras de rendimiento son insignificantes.

Problemas de eliminar software preinstalado en el sistema

El problema es que estas herramientas no solo eliminan aplicaciones, sino que hacen cambios profundos en ciertos componentes muy importantes de Windows. Así, modifican entradas del registro, deshabilitan servicios del sistema y eliminan archivos que Windows espera encontrar para funcionar correctamente. Por tanto, lo que empieza como una limpieza general del sistema, puede convertirse en una pesadilla.

Por ejemplo, se han dado casos en los que determinados scripts de limpieza y desinstalación de Windows, dañan completamente la Microsoft Store. También se puede dar la circunstancia de que Windows Update deje de funcionar porque se deshabilitan servicios críticos, o la barra de tareas deje de responder. También hay programas de este tipo que hacen que el Explorador de archivos se bloquee y el menú Inicio se niegue a abrirse.

quitar apps windows
Eliminar aplicaciones preinstaladas de WIndows desde la app de Configuración. Foto: captura de SoftZone.

Esto quiere decir que lo que en un principio se lleva a cabo para mejorar Windows, daña el sistema operativo y algunos de sus elementos clave. Es más, muchos de estos problemas podrían no aparecer de inmediato, sino semanas después. Llegados a este punto diremos que una de las soluciones más efectivas, es llevar a cabo una limpieza de software preinstalado de manera manual.

Cierto es que nos va a llevar más tiempo y esfuerzo, por ejemplo a través de la aplicación de Configuración del sistema. Sin embargo, de este modo minimizamos los riesgos, aunque cabe la posibilidad de que no podamos deshacernos de la totalidad del software preinstalado, pero al menos no dañamos Windows.