Parece un poco el día de la marmota, pero me ha tocado hablar de redes sociales y menores con David Sierra en Cruce de cables.
El audio está aquí:
- Pedro Sánchez vs Elon Musk (y Pavel Durov) por las redes sociales [a partir del minuto 19:05].
En este caso el motivo fueron unas declaraciones de Pedro Sánchez, el presidente del Gobierno de España, en las que decía que la futura Ley de Protección de Personas Menores de Edad en entornos digitales contemplará la prohibición de acceso a las redes sociales a menores de 16 año, no ya de 14.
Como siempre digo, a mí estas prohibiciones me parecen más bien poco útiles, por no hablar de que pueden ser contraproducentes. ¿El día que cumplan 16 soltamos a los joveznos en las redes sociales sin haberles contado nada nunca? ¿Qué pasa con aquellos colectivos para los que las redes sociales en efecto son una parte fundamental de su socialización ?
Mi mantra siempre ha sido el acompañamiento, el aprender junto a ellos. Aunque sé que no es fácil ni cómodo.
De todas formas la gran novedad de las declaraciones de Pedro Sánchez no fue lo de la edad sino que el Gobierno pretende que los directivos y dueños de las redes sociales sean considerados responsables legales de los incumplimientos rampantes de las leyes que se producen en ellas.
Y eso no me parece nada mal. Las redes sociales no tendrían por qué ser malas por sí mismas; el problema es que no nos hemos asegurado de que sean un entorno seguro. Y si hay que aplicar la ley porque por las buenas las cosas no funcionan, pues que así sea.
Esto le pareció fatal a Elon Musk, que por lo que sea se dio por aludido. Y empezó a tuitear como si no hubiera un mañana y como si no tuviera otras cosas que hacer contra Sánchez. A lo que se unió poco después Pavel Durov, el dueño de Telegram, enviando un mensaje a todo el mundo sin pedirle consentimiento a nadie advirtiendo de lo malo que es Pedro Sánchez que quiere imponernos qué ver y qué no.
¡Ah, la ironía!
Es muy complicado, de todos modos, que esto llegue a nada, aunque habrá que ver el reglamento de la ley, aunque sólo sea por el conflicto de competencias acerca de en qué jurisdicción habría que juzgar esos casos. Y porque Musk y compañía tienen tanto dinero que se pueden gastar en abogados que probablemente podrían dilatar los procesos hasta la muerte térmica del universo. Aunque en cualquier caso cuantos más mejor y la Comisión Europea parece estar también del lado de Sánchez y de los demás países partidarios de imponer restricciones.
Habrá que ir haciendo acopio de palomitas para ver la rabieta de Musk cuando salga el citado reglamento.
