Cruce de cables: el coste energético de la vida digital

El coste energético de la vida digital / Imagen: GPTEl otro día estuvimos David y yo hablando en Cruce de Cables de RNE sobre lo que supone el coste energético de muchas de las acciones que llevamos a cabo en la VidaReal™. ¿Cómo se paga esa energía? ¿Cómo se compara con otras acciones cotidianas?

El audio está aquí:

El caso es que hay muchas curiosidades acerca de cuál es el coste energético de todas esas pequeñas acciones. Los siguientes valores son ejemplos aproximados y promedio, pero permiten hacerse una idea:

Acción Consumo Equivalencia aproximada
Enviar un WhatsApp (texto) ~0,01 Wh LED encendido unos segundos
Enviar un correo (solo texto) 0,3-0,5 Wh LED pequeño, varios minutos
Correo con adjuntos (MBs) 5-10 Wh Cargar un móvil un 5-10%
Una búsqueda en internet 0,02-0,03 Wh LED encendido 1-2 minutos
Ver un vídeo corto (1-2 min) 1-2 Wh Hervir agua ~30-40 s
1 hora de streaming (HD) 100-150 Wh Portátil funcionando horas
Película en Netflix (4K, ~2 h) 400-600 Wh 2-4 km en coche eléctrico
Videollamada de 1 hora 150-300 Wh Lavadora en modo eco
Generar una imagen con IA 1-10 Wh Vitrocerámica, segundos
Generar texto largo con IA 5-10 Wh Cargar un móvil un 10-15%
Almacenar en la nube (1 año) Decenas de kWh Frigorífico, varios días
Minar 1 bitcoin ~1-1,5 MWh Consumo anual 400 hogares

Y estas son otras comparaciones que se suelen hacer:

  • Mantener encendidas las luces de Navidad básicas de Madrid durante todas las Navidades: unos 3.600-4.800 MWh (15-20 MWh × 240 h). Equivale al consumo de electricidad anual de 1.100-1.500 hogares aprox.
  • Mantener encendidas las luces de un partido de fútbol en el Camp Nou durante 4 horas. Consumo total: 12-16 MWh (3-4 MWh × 4 h). Equivale al consumo diario de 4.000-5.000 hogares aprox.
  • Minar un solo bitcoin, pagando la electricidad a precios domésticos habituales en España (en torno a 0,15-0,30 €/kWh), puede costar entre 15.000 y 55.000 euros, en función del consumo energético total necesario. En otros países, con precios eléctricos muy distintos, el coste puede variar de forma significativa.

Esto nos lleva a plantearnos algunas cuestiones de fondo:

  • Si acciones aparentemente triviales como ver vídeos cortos o generar imágenes con IA tienen un coste energético comparable a usos domésticos habituales… ¿Por qué ese consumo sigue siendo invisible para el usuario y no forma parte del precio o las decisiones de diseño de las plataformas?
  • Cuando una sola actividad digital «extrema« como puede ser minar un bitcoin, puede costar entre 35.000 y 140.000 euros en electricidad… ¿Tiene sentido que su impacto energético se trate como una externalidad privada y no como un problema de infraestructura comparable al alumbrado urbano?
  • Si mantener encendidas todas las luces de Navidad de Madrid durante semanas consume del orden de miles de MWh, pero el uso cotidiano de servicios digitales globales puede superar esas cifras de forma distribuida, ¿estamos enfocando mal el debate público al criticar solo los consumos «espectaculares» y no los hábitos digitales masivos y continuos?

Como puede verse, algunas cuestiones técnicas tienen una respuesta muy concreta y calculable, pero otras cuestiones de fondo, no tanto. Al respecto, una reflexión muy interesante y completa es la de Andy Masley en Using ChatGPT is not bad for the environment – a cheat sheet donde explica por qué en vez de preocuparnos por la IA o por otros gastos «modernos» deberíamos esforzarnos mucho más en hacer que las fuentes de energía sean limpias, pues lo otro son problemas nimios. Habrá que meditar sobre todo esllo.

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