Cango vende 2.000 BTC para bajar deuda y acelerar su giro hacia infraestructura de IA

Cango se sumó a la lista de empresas mineras que han vendido Bitcoin en medio del retroceso del mercado. La compañía informó la venta de BTC 2.000 en marzo para reducir deuda respaldada por Bitcoin, fortalecer su balance y acelerar una transición estratégica hacia infraestructura energética y de inteligencia artificial.
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  • Cango vendió BTC 2.000 en marzo para recortar préstamos respaldados por Bitcoin y mejorar su posición financiera.
  • La empresa cerró el mes con deuda pendiente por USD $30,6 millones y una tesorería de BTC 1.025,69.
  • Además de su giro hacia IA y energía, la minera dijo haber reducido su costo de producción de Bitcoin en 19,3%.

Cango Inc. anunció la venta de BTC 2.000 durante marzo, en una decisión que la empresa presentó como parte de una estrategia para reducir deuda respaldada por Bitcoin y reforzar su balance. El movimiento llega en un momento de fuerte presión para las compañías mineras, que enfrentan precios más débiles para BTC y mayores exigencias de eficiencia operativa.

La noticia se conoce mientras Bitcoin todavía cotiza 43% por debajo de su máximo histórico de USD $126.080, alcanzado el 6 de octubre del año pasado. Aunque el mercado registró una recuperación momentánea tras el anuncio de un alto el fuego entre Estados Unidos e Irán el 7 de abril, ese rebote no ha borrado el deterioro acumulado en los últimos meses.

En ese contexto, varias empresas del sector han optado por vender parte de sus reservas. Entre las más mencionadas figuran MARA Holdings y Bitdeer, dos referentes de la minería que también han reducido exposición a Bitcoin en meses recientes.

Para lectores nuevos en el tema, muchas mineras de Bitcoin mantienen parte de sus monedas en tesorería en vez de venderlas de inmediato. Esa práctica puede mejorar resultados cuando el mercado sube, pero también aumenta la presión financiera cuando el precio cae y la deuda sigue vigente.

Cango vende Bitcoin para reducir deuda y ganar margen

En su informe operativo de marzo, publicado el 8 de abril, Cango indicó que la venta de BTC 2.000 respondió a una decisión estratégica para bajar los préstamos pendientes respaldados por Bitcoin. Según detalló la empresa, al 31 de marzo su saldo total de deuda bajo esa modalidad se ubicaba en USD $30,6 millones.

Tras la operación, la compañía informó que conservaba una tesorería de BTC 1.025,69. Esa cifra ayuda a dimensionar la magnitud de la venta, especialmente en un periodo en el que varias firmas mineras están revaluando la conveniencia de mantener grandes reservas de criptoactivos en balance.

Cango sostuvo que la medida fortaleció de forma significativa su posición financiera. La empresa vinculó esa mejora no solo a la venta de Bitcoin, sino también a una inversión de capital por USD $65 millones realizada por altos directivos y a un bono convertible de USD $10 millones otorgado por DL Holdings.

De acuerdo con la compañía, esa combinación de recursos crea una base financiera más sólida para ejecutar su transición hacia infraestructura energética y de inteligencia artificial. El atractivo de la IA se ha vuelto especialmente relevante para mineras con capacidad instalada, acceso a energía y experiencia operando centros de datos.

La lógica de ese giro es relativamente directa. Muchas de estas empresas ya cuentan con instalaciones, sistemas de refrigeración, contratos energéticos y equipos técnicos, elementos que también pueden ser útiles para cargas de trabajo vinculadas con inteligencia artificial.

Menores costos y ajustes operativos en regiones clave

Cango también reportó una caída en su costo de producción de Bitcoin. En marzo, ese costo se redujo a USD $68.215,82 por moneda, lo que representó una baja de 19,3% frente a los USD $84.552 por moneda registrados durante el cuarto trimestre de 2025.

La empresa explicó que su enfoque actual prioriza el margen de caja por encima de la escala. En otras palabras, prefiere operar de manera más selectiva y rentable, incluso si eso implica no maximizar de inmediato el volumen total de producción.

Como parte de esa estrategia, Cango dijo que está desplegando mineros de la serie S21 y S21XP, caracterizados por una mayor eficiencia energética medida en J/TH, en regiones con costos eléctricos elevados como Paraguay y Omán. El objetivo es defender rentabilidad en lugares donde la energía pesa más sobre la estructura de costos.

La firma añadió que continúa migrando una porción más amplia de su flota hacia regiones estables y de menor costo. También está aplicando un modelo de reparto de ingresos en determinados sitios con tarifas eléctricas más altas, en conjunto con socios de alojamiento.

Ese conjunto de cambios busca dar mayor resiliencia al negocio. En la práctica, significa ajustar la operación para resistir mejor escenarios de precios bajos, donde cada punto de eficiencia puede definir si una instalación sigue siendo viable o debe reducir actividad.

Hashrate, presencia global y presión sobre la acción

Al cierre de marzo, la tasa de hash operativa total de Cango se situaba en 37,01 EH/s. De ese total, 27,98 EH/s correspondían a minería propia y 9,02 EH/s a arrendamiento de hashrate, según el reporte de la empresa.

La compañía opera en Norteamérica, Oriente Medio, Sudamérica y África Oriental. Esa distribución geográfica le permite diversificar parte de su exposición operativa, aunque también la obliga a gestionar entornos regulatorios, energéticos y logísticos muy distintos entre sí.

Cango afirmó que su modelo de producción ajustada prioriza la resiliencia del margen por encima de la escala bruta. Esa formulación resume bien el momento actual del sector, donde la disciplina financiera parece imponerse sobre la expansión agresiva que caracterizó otras etapas del mercado.

La presión no solo se refleja en la operación, sino también en el mercado bursátil. Las acciones de CANG han perdido más de 80% de su valor en los últimos seis meses. Al momento de la publicación original, el papel cotizaba en USD $0,4259, con un avance diario de 2,5%.

Bitcoin, por su parte, se negociaba en USD $71.329,29, con una subida de 4% en las últimas 24 horas. Ese repunte ofrecía algo de alivio para el mercado, pero todavía dejaba a la principal criptomoneda muy lejos de su techo histórico.

Un patrón más amplio entre mineras de Bitcoin

El caso de Cango no aparece aislado. La información publicada por Yahoo Finance, que retoma el reporte original difundido por TheStreet, lo sitúa dentro de una tendencia más amplia en la que varias mineras están vendiendo Bitcoin y reordenando sus negocios para enfrentar un entorno menos favorable.

La combinación de caída en precios, deuda respaldada por criptoactivos y competencia por capital ha hecho que algunas empresas reconsideren sus planes. En ese proceso, la inteligencia artificial emerge como una alternativa con potencial de ingresos, sobre todo para operadores que ya poseen infraestructura intensiva en energía y cómputo.

Eso no significa que la minería de Bitcoin haya dejado de ser central para estas compañías. Sin embargo, sí sugiere que el negocio atraviesa una etapa de transición, donde preservar caja, ajustar costos y diversificar fuentes de ingresos se ha vuelto prioritario.

En el caso puntual de Cango, los hechos reportados son claros: venta de BTC 2.000 en marzo, deuda pendiente por USD $30,6 millones al 31 de ese mes, tesorería de BTC 1.025,69, inversión de capital por USD $65 millones de sus directivos, bono convertible de USD $10 millones de DL Holdings y una reducción de 19,3% en el costo de producción de Bitcoin.

Con esos elementos sobre la mesa, la empresa intenta mostrar que su giro hacia energía e inteligencia artificial no parte de una posición improvisada, sino de un esfuerzo por estabilizar finanzas y adaptar su modelo a un mercado más exigente. Falta ver si esa narrativa convence a inversionistas que, por ahora, han castigado con dureza a la acción.


Imagen original de DiarioBitcoin, creada con inteligencia artificial, de uso libre, licenciada bajo Dominio Público.

Este artículo fue escrito por un redactor de contenido de IA y revisado por un editor humano para garantizar calidad y precisión.