¿Sabes esas imágenes de calles, parques, ciudades y viviendas de estilo límpido, perfecto e ideal, con muñecos 3D realistas y sonrientes que deambulan con sus niños, más felices que los muñecos de las tarjetas de seguridad de los aviones?
Pues sólo son renders poco realistas en 3D creados con software en la mente de urbanistas, arquitectos y diseñadores. Como cualquiera ha podido comprobar, algo ideal pero totalmente alejado del MundoReal™, lo que se comprueba en cuanto acaban las obras y aquello se llena de papeleras, suciedad, cajas de servicios, pintadas y señales de tráfico «no previstas».
Así que he aquí la ingeniosa Antirender, una web donde puedes subir las imágenes de la arquitectura de los sueños, los renders, y dejar que la IA generativa las convierta en la cruda realidad mostrando cómo serán en el futuro esas calles y edificios «de verdad». Los renders limpios y optimistas pasan a ser lo que cabría esperar: cielo plomizo, nada de gente feliz, hierba quemada y árboles en modo invierno perpetuo. Arquitectura sin filtros de colores, más bien patrocinada por la depresión.
Antirender es una especie de cura de humildad para el sector. El proceso es tan sencillo como cruel: subes una foto, esperas 30-60 segundos para ver el resultado (ojo: falla más que una escopeta de feria) y a disfrutar de la angustia existencial. Se pueden generar hasta dos imágenes; debe ser que el servidor probablemente está saturadillo. Me ha hecho especial gracia que uno de los ejemplos sea de la renovación de la emblemática Plaza de España de Madrid, en la zona del paso de la calle Bailén. Doy fe de que esos renders existieron Antes y que realísiticamente son como el Después.
Definitivamente, AntiRender no mejora los proyectos arquitectónicos, «mejora» las expectativas, bajándolas al mundo terrenal. El lema de la web no engaña: «Destruyendo los sueños, render a render».
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