
Anthropic quedó en el centro del debate tecnológico y geopolítico tras afirmar que su nuevo modelo Mythos es demasiado peligroso para liberarlo de inmediato, mientras su tasa anualizada de ingresos habría escalado a USD $30.000 millones. En paralelo, inversores y analistas discutieron si la empresa está actuando con prudencia o repitiendo una estrategia de marketing basada en el miedo, en medio de tensiones con OpenClaw, la carrera por los agentes de IA y el ruido generado por la tregua entre Irán e Israel.
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- Anthropic aseguró que Mythos detectó miles de vulnerabilidades en sistemas críticos, incluidas fallas antiguas en OpenBSD, FFmpeg y el kernel de Linux.
- La firma habría alcanzado una tasa anualizada de ingresos de USD $30.000 millones en abril de 2026, tras un fuerte impulso de clientes empresariales y herramientas de codificación.
- También crecieron las críticas por el trato a OpenClaw, el debate antimonopolio en IA y las implicaciones geopolíticas del conflicto entre Irán e Israel.
Anthropic volvió a ocupar el centro de la conversación en inteligencia artificial tras presentar a Mythos, un modelo que, según la empresa, es tan potente en ciberseguridad ofensiva que no será liberado al público de inmediato. La discusión no quedó solo en la seguridad técnica. También abrió preguntas sobre competencia, regulación, concentración de mercado y el papel de la IA en una etapa de crecimiento sin precedentes.
En una conversación publicada bajo el título Anthropic’s $30B Ramp, Mythos Doomsday, OpenClaw Ankled, Iran War Ceasefire, Israel’s Influence, del canal All-In Podcast, los participantes analizaron el alcance de Mythos, la rivalidad con OpenAI y el impacto de la expansión comercial de Anthropic. El debate también se extendió a la guerra entre Irán e Israel y a la percepción de la influencia israelí sobre la política exterior de Estados Unidos.
Para entender por qué esto importa, conviene recordar que la IA generativa ya no se limita a redactar texto o responder preguntas. En 2026, una parte importante del valor económico del sector se está concentrando en la generación de código, en los agentes autónomos y en la automatización de tareas empresariales complejas. Por eso, cualquier avance que permita hallar vulnerabilidades o acelerar el desarrollo de software tiene implicaciones económicas y de seguridad enormes.
En ese contexto, Anthropic presentó a Mythos como una herramienta capaz de encontrar fallas que pasaron inadvertidas durante años. La empresa sostuvo que el modelo descubrió vulnerabilidades en todos los grandes sistemas operativos y navegadores web analizados, y que podía incluso encadenar varias de esas fallas para construir ataques complejos.
Mythos y la alerta por ciberseguridad
Según lo discutido en el programa, Mythos identificó una vulnerabilidad de 27 años en OpenBSD, software utilizado en firewalls e infraestructura crítica. También halló un error de 16 años en FFmpeg que no había sido detectado por herramientas automatizadas incluso después de 5 millones de escaneos. Los participantes mencionaron, además, fallas en el kernel de Linux y en otros componentes fundamentales de internet.
Dario Amodei, CEO de Anthropic, explicó que el modelo es “tan bueno como un profesional humano” detectando errores y vulnerabilidades. La preocupación no se limita a encontrar bugs individuales. El punto más delicado es que Mythos podría unir dos, tres, cuatro o incluso cinco vulnerabilidades menores para crear un vector de explotación mucho más sofisticado.
Brad Gerstner, inversionista en Anthropic, defendió la decisión de retener temporalmente el modelo. A su juicio, la empresa pudo haberlo lanzado de inmediato para ganar ventaja competitiva, pero optó por contenerlo y coordinar una respuesta defensiva. Según relató, Anthropic armó una coalición llamada Project Glass Wing junto con Apple, Microsoft, Google, Amazon, JPMorgan y otras compañías, con un plazo de 100 días para localizar, corregir y reforzar software vulnerable.
Para Gerstner, ese movimiento marca el cruce hacia una nueva categoría de modelos cercanos a la inteligencia general artificial. Su argumento fue que no todo modelo terminado debe publicarse de forma general apenas esté listo, y que una etapa de sandboxing y colaboración defensiva puede evitar daños reales a usuarios, empresas e infraestructura crítica.
David Sacks ofreció una visión más matizada. Dijo que Anthropic ha demostrado ser muy hábil en dos cosas: lanzar productos y asustar al público. Recordó episodios previos en los que la empresa acompañó sus anuncios con estudios sobre escenarios extremos, como uno sobre chantaje automatizado. Aun así, en este caso concedió que la amenaza de ciberseguridad parece más plausible, porque los modelos de codificación inevitablemente mejoran también en detección y explotación de fallas.
Chamath Palihapitiya fue más escéptico. Comparó el caso con la decisión de OpenAI de retrasar GPT-2 en 2019 por temor a una ola de spam y desinformación que nunca se materializó en la magnitud sugerida. En su lectura, hay mucho de teatro comercial en la estrategia de Anthropic, aunque reconoció que la empresa está “shooting the lights out” en ejecución y crecimiento.
El choque por OpenClaw y el debate antimonopolio
La discusión también giró en torno a OpenClaw, un proyecto de código abierto que varios de los participantes describieron como clave para la actual ola de agentes. La controversia se activó cuando Peter Steinberger, su creador, denunció que Anthropic le recortó acceso a planes de suscripción que hasta entonces permitían usar grandes volúmenes de tokens por una tarifa fija mensual de USD $200.
Jason Calacanis resumió el problema así: muchos usuarios de OpenClaw estaban consumiendo el equivalente a entre USD $2.000 y USD $20.000 en tokens a través de un plan plano de Anthropic. Después, la empresa les exigió migrar al uso por API, con cobro medido por consumo. Poco después, Anthropic presentó sus propios agentes administrados, vistos por algunos como una copia más segura e integrada de la propuesta que popularizó OpenClaw.
Sacks planteó una preocupación puntual. Si Anthropic obliga a terceros a pagar tarifas medidas por API, pero termina subsidiando con tarifa plana su propio producto equivalente, podría surgir una acusación de empaquetamiento o discriminación de precios. No afirmó que exista una violación, pero sí pidió que los líderes del sector “mantengan la nariz limpia” en un mercado que podría terminar bajo examen regulatorio.
Gerstner respondió que las empresas tienen derecho a fijar precios racionales y que, en este caso, Anthropic estaba corrigiendo una situación en la que vendía “dólares por 10 centavos” a usuarios intensivos. También añadió que las versiones empresariales integradas ofrecen controles de seguridad y cumplimiento que un proyecto abierto no siempre puede garantizar.
El trasfondo del debate es más amplio. Para algunos participantes, Anthropic controla hoy entre 50% y 60% del mercado de tokens de codificación, aunque otros rechazaron calificar eso como un dominio consolidado porque la porción de código global generado por IA seguiría siendo todavía pequeña. La discusión importa porque quien lidere en coding puede ganar también en agentes, y eso puede traducirse en acceso a más datos, más entrenamiento y un efecto de red difícil de romper.
Una rampa de ingresos sin precedentes
La otra gran noticia fue comercial. De acuerdo con los datos citados en el programa, Anthropic habría alcanzado una tasa anualizada de ingresos de USD $30.000 millones en abril de 2026. La secuencia descrita fue vertiginosa: a finales de 2024, la empresa estaba en USD $1.000 millones de run rate; a mediados de 2025 en USD $4.000 millones; a finales de 2025 en USD $9.000 millones; y apenas unos meses después habría triplicado esa cifra.
Los participantes atribuyeron ese salto al desempeño de herramientas como Claude Code y al peso del cliente empresarial. Dario Amodei había dicho meses antes que más de 1.000 empresas ya pagaban al menos USD $1.000.000 anuales. En software empresarial, ese tipo de cuenta es una de las más codiciadas del mercado.
Gerstner sostuvo que el sector acaba de demostrar dos cosas. Primero, que la utilidad de estos sistemas ya no está en discusión. Segundo, que el mercado total direccionable para la “inteligencia” podría ser mucho más grande que cualquier TAM anterior visto en tecnología. En su visión, no se trata solo de presupuestos de TI, sino de reemplazo y aumento de trabajo humano.
Palihapitiya pidió prudencia. Señaló que todavía existe confusión entre ingresos brutos, ingresos netos y run rate anualizado, y recordó que la conversación pública aún no está centrada en flujo de caja libre ni rentabilidad. En su opinión, el sector sigue en una fase temprana donde el costo de cómputo define buena parte del juego competitivo.
Gerstner replicó que las inferencias son cada vez más baratas y que el cuello de botella actual es la capacidad de cómputo, no la demanda. Incluso sugirió que algunas firmas podrían rozar rentabilidad operativa accidental si no logran desplegar infraestructura con suficiente rapidez para absorber toda la demanda que ya existe.
Sacks reforzó la idea de que el supuesto “burbuja sin ingresos” que dominó a inicios de año empieza a perder fuerza. A su juicio, la aceleración de Anthropic es una prueba temprana de que las enormes inversiones en centros de datos sí podrían encontrar retorno, primero en codificación y luego en agentes y otras capas del stack.
OpenAI, Meta, Google y la carrera que sigue abierta
Pese al impulso de Anthropic, los participantes insistieron en que la competencia está lejos de terminar. Gerstner dijo que Anthropic “le pateó el trasero” a OpenAI en los últimos 90 días, gracias a su foco en codificación y trabajo colaborativo, sin dispersarse en video, hardware, chips o centros de datos propios.
Sin embargo, rechazó dar por vencida a OpenAI. Aseguró que la empresa prepara un nuevo modelo llamado Spud, entrenado con Blackwell, que algunos usuarios tempranos consideran comparable a Mythos. También destacó la velocidad de adopción de Codex y remarcó que el tamaño del mercado es tan grande que esta carrera no tiene por qué ser de suma cero.
Meta, Google y xAI también fueron mencionadas como contendientes serios. Palihapitiya argumentó que compañías con balances robustos y enorme infraestructura, como Meta y Google, pueden empujar la competencia hacia un problema de capital y rendimiento, donde tienen ventajas naturales. En ese esquema, las firmas que no controlen suficiente cómputo podrían verse obligadas a pelear por eficiencia extrema.
El programa incluso dedicó unos minutos a proyectos abiertos y criptoorientados, como subredes de Bittensor, como ejemplo de un posible camino alternativo para construir herramientas de codificación competitivas. Aun así, varios participantes coincidieron en que una gran empresa difícilmente confiará su código productivo más sensible a un proyecto abierto sin garantías fuertes de seguridad y gobernanza.
Tregua entre Irán e Israel y el ángulo geopolítico
En la parte final, la conversación se desplazó hacia Oriente Medio. Los participantes comentaron que, dos días después del inicio de una tregua, el vicepresidente JD Vance, Steve Witkoff y Jared Kushner viajarían a Islamabad para apoyar negociaciones. También repasaron mensajes recientes de Donald Trump, que mezclaron amenazas extremas con la posibilidad de un acuerdo si Irán abría el estrecho.
Sacks aclaró que no habla por la Casa Blanca en política exterior, pero celebró el cese al fuego y valoró el esfuerzo por evitar que el conflicto siga subiendo por la escalera de la escalada. Gerstner, por su parte, dijo que el mercado parece haber concluido que Trump no quiere una guerra prolongada y destacó la rápida recuperación bursátil tras la caída inicial asociada a Irán.
El bloque más político llegó cuando Calacanis citó un reporte del New York Times sobre cómo Netanyahu habría impulsado a Trump hacia el conflicto. Allí aparecieron objeciones internas de JD Vance, Marco Rubio, Susie Wiles y el general Dan Caine. La idea de fondo fue si Israel, o más específicamente Netanyahu, tiene una influencia excesiva sobre la política exterior estadounidense.
Palihapitiya respondió que la decisión final la toma el presidente de Estados Unidos y que el mejor indicador disponible, el mercado, sugiere que esto será recordado como un episodio acotado. Afirmó además que Israel tiene incentivos para encontrar una salida rápida, porque arriesga deteriorar una relación estratégica clave con Estados Unidos si la guerra se prolonga demasiado.
Sacks agregó que ya se observan señales de preocupación dentro de la propia política israelí. Citó un mensaje del ex primer ministro Naftali Bennett, quien alertó sobre encuestas que muestran un deterioro de la popularidad de Israel en Estados Unidos. En su opinión, respaldar la tregua sería un primer paso para empezar a corregir esa percepción.
En conjunto, el episodio dejó una impresión clara. Anthropic no solo enfrenta preguntas sobre tecnología y negocio, sino también sobre el poder estructural que empiezan a tener los laboratorios de IA. Cuando un modelo puede alterar la seguridad del software global, tensionar el derecho de competencia y entrar en conversaciones sobre defensa nacional, la discusión ya no es exclusivamente de Silicon Valley.
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