Adiós al cubículo: así cambiarán las oficinas en Latinoamérica

Adiós al cubículo: así cambiarán las oficinas en Latinoamérica

Andrea Soria recuerda con claridad el momento en que entendió que diseñar espacios no se trataba solo de arquitectura. Era uno de sus primeros proyectos profesionales: un hospital oncológico para niños. Allí, más que elegir materiales o colores, tuvo que preguntarse cómo se sentían los pacientes y sus familias al atravesar uno de los momentos más difíciles de su vida.

“Fue la primera vez que entendí que el espacio puede cambiar la experiencia de las personas”, me cuenta durante la entrevista con Emprendedor.com.

Años después, esa filosofía guía su trabajo como directora de Workplace Experience para Latinoamérica, donde impulsa una idea cada vez más poderosa en el mundo corporativo: las oficinas ya no deben diseñarse para controlar el trabajo, sino para potenciar a las personas.

El verdadero propósito de la oficina

La pandemia redefinió uno de los conceptos más arraigados del mundo corporativo: la necesidad de ir a la oficina. Durante décadas, el espacio laboral fue considerado un lugar obligatorio donde se realizaba el trabajo. Sin embargo, la crisis sanitaria demostró que muchas organizaciones podían operar incluso cuando los empleados trabajaban desde casa.

“Cuando regresamos a la oficina, las empresas comenzaron a preguntarse cuál era realmente su propósito”, explica Andrea Soria.

Hoy el enfoque ya no es simplemente reunir a las personas en un mismo lugar, sino generar espacios que faciliten la colaboración, la creatividad y la conexión cultural dentro de las organizaciones.

La revolución del workplace en la era postpandemia

Las oficinas actuales responden a una nueva lógica: ofrecer algo que el home office no puede replicar.

Las empresas buscan espacios que favorezcan la incubación de ideas, el intercambio de conocimiento y la construcción de comunidad entre equipos. Según la consultora McKinsey & Companymás del 70% de las organizaciones globales están rediseñando sus oficinas para adaptarse a modelos híbridos de trabajo.

Este cambio ha impulsado el surgimiento de una nueva disciplina: el workplace experience, que combina arquitectura, cultura organizacional y tecnología para crear entornos laborales más humanos.

La concentración vuelve al centro del diseño

Uno de los descubrimientos más interesantes del trabajo remoto fue que muchas personas lograban concentrarse mejor en casa.

Esto llevó a las empresas a replantear el diseño de sus oficinas para incluir espacios que permitan enfocarse.

“Las personas ahora exigen lugares donde puedan concentrarse sin interrupciones”, explica Soria.

Las oficinas actuales buscan fomentar colaboración y bienestar | Imagen: Cortesía
Las oficinas actuales buscan fomentar colaboración y bienestar | Imagen: Cortesía

Cabinas acústicas, salas privadas y zonas de trabajo silencioso se han convertido en elementos clave en el diseño contemporáneo del workplace.

Ergonomía y bienestar: los pilares de la productividad

La productividad no depende únicamente del talento o la motivación.

Factores físicos como iluminación, ergonomía o acústica pueden influir significativamente en el rendimiento laboral. Según la organización World Green Building Council, los espacios bien diseñados pueden mejorar la productividad hasta en un 11%.

Soria coincide con esta visión.

“Si estás incómodo en tu espacio de trabajo, tu productividad se va a interrumpir constantemente”, explica.

La flexibilidad se convierte en regla

El concepto de oficina fija también está desapareciendo. Las empresas ahora prefieren contratos inmobiliarios más cortos y espacios que puedan adaptarse rápidamente a los cambios organizacionales.

“Las compañías buscan oficinas más pequeñas, pero mejor pensadas”, señala Soria.

Este enfoque responde a un entorno empresarial cada vez más incierto, donde las organizaciones necesitan reaccionar rápidamente a cambios económicos o tecnológicos.

Espacios más pequeños, pero mejores

La optimización de los metros cuadrados es una prioridad.

El espacio corporativo suele ser el segundo gasto más grande para una empresa después de la nómina, por lo que las organizaciones buscan maximizar su uso.

En palabras de Soria, muchas empresas buscan “smaller but better spaces: oficinas más compactas pero con mayor calidad en diseño, tecnología y experiencia.

La tecnología redefine el espacio laboral

Las herramientas digitales también están transformando el workplace. Videollamadas, inteligencia artificial y plataformas de colaboración requieren infraestructura tecnológica que permita integrarlas sin fricciones.

De acuerdo con Gartnerpara 2027 más del 60% de las organizaciones globales combinarán trabajo presencial y remoto de forma permanente.

Esto obliga a que las oficinas funcionen como nodos de conexión híbrida entre equipos distribuidos.

El bienestar se vuelve estratégico

El bienestar laboral dejó de ser un lujo para convertirse en una necesidad estratégica.

Hace 15 años, explica Soria, solo algunas industrias —como la farmacéutica— invertían en programas de bienestar dentro de las oficinas.

Hoy prácticamente todas las empresas incorporan elementos como áreas de descanso, vegetación o espacios de desconexión.

La biofilia, por ejemplo, consiste en integrar naturaleza dentro del diseño de interiores para reducir el estrés y mejorar el bienestar de los trabajadores.

La resistencia al regreso a la oficina

A pesar de estas transformaciones, el regreso al trabajo presencial sigue enfrentando resistencia.

Uno de los principales factores es el tiempo de traslado.

“En ciudades como las de México, el commuting puede superar una hora por trayecto”, explica Soria.

Esto implica costos económicos y personales que muchos trabajadores prefieren evitar.

El fin del símbolo de estatus

Otra transformación importante tiene que ver con la jerarquía.

Durante décadas, el tamaño de la oficina privada era símbolo de estatus dentro de una organización.

Hoy muchas empresas están eliminando esos espacios para fomentar ambientes más abiertos y colaborativos.

Diseñar pensando en las personas

El concepto que resume esta evolución es el Human-Centered Design.

En lugar de diseñar espacios estándar a los que las personas deben adaptarse, el proceso se invierte.

“Primero entendemos cómo trabajan las personas y luego diseñamos el espacio alrededor de ellas”, explica Soria.

Este enfoque analiza actividades, interacciones sociales y necesidades físicas para crear entornos laborales más efectivos.

Aunque este cambio genera resistencia, especialmente entre generaciones mayores, cada vez más compañías optan por modelos sin puestos asignados.

El futuro del workplace

En los próximos cinco años, Soria cree que el workplace estará marcado por tres tendencias principales: flexibilidad, resiliencia e inclusión.

Las oficinas deberán adaptarse rápidamente a cambios organizacionales sin requerir costosas remodelaciones.

Además, el diseño inclusivo tomará mayor relevancia, considerando diferentes estilos de trabajo, personalidades y neurodivergencias.

El diseño centrado en las personas redefine el concepto de oficina | Imagen: Cortesía
El diseño centrado en las personas redefine el concepto de oficina | Imagen: Cortesía

“Debemos crear espacios donde cualquier persona pueda encontrar un lugar donde sentirse cómoda”, afirma.

Mujeres que abren camino

La trayectoria de Andrea Soria también refleja los desafíos que muchas mujeres enfrentan en la industria del diseño y la arquitectura.

En una ocasión, recuerda, diseñó un proyecto en Arabia Saudita que no pudo presentar ante el cliente por ser mujer.

“Tuve que enseñarle el proyecto a un colega para que él lo presentara”, relata.

Lejos de desmotivarla, la experiencia la llevó a replantear su relación con el trabajo y a dejar atrás el ego profesional.

“Lo importante no es que tu nombre esté ligado al proyecto, sino que el espacio mejore la vida de las personas”.

El futuro del trabajo no dependerá únicamente de la tecnología o de nuevas políticas laborales. También dependerá del diseño de los espacios donde las personas interactúan, crean y toman decisiones. Andrea Soria lo tiene claro: las oficinas del futuro no serán simples lugares para trabajar, sino ecosistemas diseñados para inspirar, conectar y potenciar el talento humano. En

una época marcada por el cambio constante, el verdadero desafío será construir espacios capaces de adaptarse a lo inesperado y, al mismo tiempo, mejorar la experiencia cotidiana de quienes los habitan.

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