Desde hace unos días Microsoft ha empezado a bloquear el control de subtítulos y letras en Windows Media Player Legacy dentro de una compilación experimental de Windows 11. El cambio afecta a la nueva build del canal Experimental y nos intenta empujar hacia el uso del reproductor de Windows moderno.
El principal problema aquí es que esta app actual, es una aplicación que consume más del triple de memoria RAM del PC, en reposo. Esto se traduce en que si intentamos activar los subtítulos en el reproductor clásico dentro de esa build, nos encontramos con un mensaje de error.
Este reza que la función ya no está disponible en la versión Legacy y el sistema nos redirige directamente a la app moderna. Microsoft no ha mencionado este cambio en las notas oficiales de la build, aunque el comportamiento está confirmado.
El aviso que sustituye a los subtítulos en la build experimental
La empresa no ha documentado esta restricción en las notas de la build del anillo Experimental. El hallazgo se produce al intentar activar la opción de letras, subtítulos y leyendas en Windows Media Player Legacy, momento en el que aparece un aviso que nos impide seguir adelante y nos remite a la aplicación moderna.
Este canal agrupa las compilaciones más inestables del programa Windows Insider, pensadas para probar cambios que podrían no llegar nunca a las versiones estables, así que la mayoría de nosotros no nos hemos visto afectados todavía. Microsoft lleva tiempo recortando funciones del reproductor clásico para animarnos a adoptar el software rediseñado, aunque la alternativa no siempre ofrezca ventajas claras.
Por qué el reproductor moderno consume el triple de memoria
El Reproductor de Windows moderno consume alrededor de 377 MB de RAM en reposo, frente a los 103,4 MB que necesita Windows Media Player Legacy. En equipos con 8 GB de memoria, donde Windows 11 ya deja poco margen libre, esa diferencia se nota en la multitarea y convierte a la app moderna en una de las herramientas más pesadas del catálogo multimedia de Microsoft.
A la carga de memoria se suma la velocidad de arranque, ya que el reproductor clásico abre los vídeos casi al instante, mientras que la app moderna tarda más en cargar cada archivo. Si solo queremos ver un vídeo rápido sin esperas, esa diferencia pesa tanto como el propio consumo de recursos.