En el caso de que habitualmente nos veamos en la obligación de trabajar con un ordenador portátil, ya sea por motivos personales o profesionales, aquí la autonomía juega un papel clave. Hablamos del tiempo que tenemos la posibilidad de seguir utilizando el equipo sin necesidad de conectarlo a la red eléctrica.
Es bastante probable que en la mayoría de las ocasiones, a la hora de mejorar o aumentar la autonomía de nuestro ordenador portátil, pongamos el foco en las aplicaciones instaladas. Evidentemente debemos tomar ciertas medidas para todo ello, como bajar el brillo de la pantalla, no ejecutar software muy exigente, como sucede con los juegos, e incluso desactivar la conectividad Wi-Fi.
Así logramos que la batería dure un poco más, y además el sistema operativo Windows, nos ofrece algunas interesantes funciones preinstaladas para estas tareas. Pero al margen del software en forma de programas que utilicemos de manera habitual en nuestro equipo portátil, como no podía ser el otro modo, en estas situaciones el sistema operativo como tal también es sumamente importante.
Os contamos todo esto porque a estas alturas podemos confirmar que, por regla general, la mayoría de las distribuciones Linux nos serán de mucha más utilidad a la hora de aumentar la autonomía del portátil, que Windows. Llegados a este punto, quizás muchos os preguntéis acerca de las razones por las que vais a obtener mucha más autonomía de un portátil basado en un sistema operativo de código abierto. A continuación os vamos a hablar de las principales, lo que para muchos es otra de las múltiples ventajas de estos sistemas Linux por delante de Windows.
Por qué Linux consume menos batería que Windows
Este tipo de decisiones serán extremadamente útiles para aquellos usuarios que se vean en la obligación, ya sea por motivos personales o por trabajo, de ir siempre de un lado a otro con su portátil. Obtener una mayor autonomía y duración de la batería puede resultar clave en sus momentos de ocio, o a la hora de trabajar en los desplazamientos.
- Windows ejecuta más procesos en segundo plano. El sistema de Microsoft ejecuta una enorme cantidad de procesos y servicios continuamente. Estos pertenecen a la telemetría, la indexación de archivos, las actualizaciones automáticas, el antivirus o a la sincronización en la nube. Todo eso mantiene la CPU y el disco activos más tiempo, disminuyendo la autonomía del portátil. Linux suele ser más ligero y consume menos recursos.
- Linux cuenta con un mejor control manual del ahorro energético. En estos sistemas de código abierto podemos ajustar el consumo de energía con mucha más precisión. Hablamos de parámetros como la frecuencia de la CPU, la suspensión de dispositivos o el consumo de la Wi-Fi.

- Windows prioriza compatibilidad y rendimiento. El software de Microsoft está diseñado para funcionar en millones de configuraciones diferentes. De ahí que mantiene el hardware siempre activo por motivos relacionados con la compatibilidad, lo que consume mucha más batería del equipo.
- Diferencias en los drivers gráficos. Cabe destacar que la GPU suele ser uno de los componentes que más batería consume en el portátil. Pero al mismo tiempo, en algunos Linux apaga la GPU dedicada de manera automática en determinadas circunstancias, o usa menos aceleración gráfica si es necesario.
