¿Recibir una herencia es siempre una buena noticia? No. Aparte de lo que emocionalmente implica, este nuevo respaldo económico o patrimonial puede conllevar otro disgusto añadido.
Es más, una herencia mal planteada, mal valorada o incluso mal liquidada puede convertirse en una operación mucho menos rentable de lo que, a priori, aparenta sobre el papel.
Y es que el problema no está solo en heredar. Sino en cómo se estructura y las decisiones que se toman después. Vamos, en hacer bien o no los deberes una vez la ves ya en la cuenta bancaria.
De hecho, uno de los errores más repetidos aparece antes incluso de aceptar la herencia: no pensar en qué ocurrirá después con, por ejemplo, los inmuebles heredados. Y ojo, que en España y según el Instituto Nacional de Estadística (INE), ya se firman más de 200.000 herencias de viviendas al año.
«Un error que comete mucha gente es que, a la hora de hacer las herencias, no planifican bien la futura venta de los inmuebles y toda la parte de la fiscalidad», explica David Jiménez, abogado experto en herencias y CEO de Eyco Abogados. En muchas familias el reparto se centra en adjudicar bienes y cerrar el expediente, pero no en anticipar el impacto fiscal que tendrá conservar, alquilar o vender esa vivienda en el futuro.
Vender una casa heredada puede disparar la factura
El ejemplo del experto ilustra bien hasta qué punto una herencia aparentemente impecable puede acabar siendo poco eficiente.
En uno de sus casos, un cliente quería vender una vivienda heredada tras el fallecimiento de su mujer, pero ocurrió un importante contratiempo. «La herencia puede estar impoluta, puede estar perfecta matemáticamente y milimétricamente bien hecha, pero si luego un cliente va a pagar 15.800 euros por vender su casa, cuando se los puede ahorrar, a lo mejor la herencia no está muy bien afinada».
Una cosa es que la herencia esté formalmente bien tramitada y otra distinta que esté optimizada para reducir el impacto fiscal futuro.
En España, la transmisión de inmuebles heredados puede generar tributación posterior en el IRPF cuando se venden, además de otros gastos ligados a la operación. De ahí que el trabajo previo de planificación sea tan relevante: no se trata solo de repartir, sino de repartir bien.
El impuesto de sucesiones exige revisar con lupa todos los bienes incluidos
Otra de las áreas donde se cometen errores es la liquidación del impuesto de sucesiones.
Se trata del tributo que deben pagar los herederos por recibir bienes, derechos o dinero tras un fallecimiento, y su cálculo no siempre es sencillo. Influyen:
– El parentesco
– La comunidad autónoma
– El patrimonio preexistente
– La correcta valoración del caudal hereditario.
«Cuando se hace este trámite, se deben incluir los bienes de la herencia, la cuenta corriente, los fondos de inversión y hay que incluir también las casas que tengas», explica, y añade un punto especialmente delicado: «El ajuar doméstico se calcula como un 3% del valor de la casa», aunque matiza que esa cifra puede depender de los detalles del caso.
De hecho, el ajuar doméstico es una de las partidas que más controversia genera en las herencias porque no siempre se interpreta bien qué debe incluirse y cómo debe valorarse.
Un fallo de clasificación puede acabar en más impuestos e incluso en sanciones
En el caso que expone el experto, el problema surgió porque quien había calculado la herencia de su cliente incluyó un inmueble en la categoría de “otros derechos” en lugar de tratarlo como correspondía dentro de la herencia y su valoración.
Y claro, ese desajuste alteró la tributación del impuesto de sucesiones y dejó al heredero expuesto a una posible regularización.
Una herencia mal liquidada puede obligar a presentar complementarias, pagar diferencias con intereses o, en los casos más delicados, asumir sanciones si Hacienda aprecia errores relevantes en la autoliquidación.
Si la vivienda heredada ha estado alquilada, la tributación al venderla puede ser mayor
La tercera gran advertencia de este abogado, afecta a las viviendas que han estado en alquiler.
En esos casos, la tributación futura de una venta puede ser más alta por el efecto de la amortización deducida durante el arrendamiento. Como resume el abogado, «cuando las casas han estado alquiladas, aparece un concepto que es la amortización, la depreciación, que es deducible».
Esto implica que, aunque durante años el alquiler haya permitido reducir la factura fiscal del propietario, ese beneficio previo puede tener consecuencias cuando el inmueble se transmite.
Un conglomerado de casuísticas y factores que pueden hacer echar para atrás a cualquier receptor de una herencia.
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La noticia
David Jiménez, abogado especialista en herencias, advierte: «Aceptar una herencia puede hacer que acabes pagando más de lo que recibes»
fue publicada originalmente en
El Blog Salmón
por
Sergio Delgado
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