Falla el tercer lanzamiento de un New Glenn de Blue Origin aún a pesar de que han conseguido reutilizar con éxito la primera etapa

Hoy ha sido un día agridulce en Blue Origin con el fallo del tercer New Glenn, aún a pesar de que han conseguido recuperar la primera etapa del cohete, que volaba en su segunda misión.

El objetivo del lanzamiento era colocar en órbita el satélite BlueBird 7 de AST SpaceMobile en una órbita circular de 496 kilómetros de altitud con una inclinación de 49 grados. Pero un fallo de la segunda etapa del cohete ha impedido que alcanzara la órbita prevista.

En su lugar ha quedado en una órbita de 154×494 km y 36,1 grados de la que, aunque el satélite tiene sus propios motores, no podrá recuperarse. Así que la empresa ha decidido hacerlo reentrar en la atmósfera para así evitar que se convierta en basura espacial. AST SpaceMobile cuenta con recuperar los aproximadamente 30 millones de dólares en los que está valorado gracias a su seguro.

El satélite forma parte de la serie BlueBird Bloque 2 de la empresa y está diseñado para ofrecer cobertura desde el espacio a teléfonos inteligentes estándar. Monta una de las antenas más grandes jamás desplegada en órbita por un satélite comercial con unos 223 m².

Aún a pesar de este fallo la empresa cuenta con tener entre 45 y 60 en órbita antes de que termine este año pero eso también está por ver teniendo en cuenta que el que ha resultado perdido hoy es el primero de ellos.

Reutiliza, que algo queda

A cambio, la primera etapa del cohete, que como digo más arriba volaba en su segunda misión, aterrizó sin problemas –aunque rodeada por nubes de vapor de agua que hicieron dudar del resultado durante unos instantes– en el espaciopuerto flotante Jacklyn, con lo que podrá volver a ser utilizada.

Es la bautizada como Never Tell Me The Odds, No me hables de las probabilidades, la misma que utilizó el pasado mes de noviembre en el segundo lanzamiento de un New Glenn.

La empresa de Jeff Bezos se convierte así en la segunda, tras SpaceX, en recuperar y reutilizar la primera etapa de un cohete capaz de lanzamientos orbitales.

Aunque en realidad esta información tiene algo de truco, ya que Blue Origin la lanzó con motores nuevos, aparte de con algunas mejoras que quería probar. Pero la idea es volver a utilizar esos motores del primer lanzamiento de la Never Tell Me The Odds en un futuro vuelo.

Recuperar la primera etapa no sólo contribuye a abaratar los costes de los lanzamientos sino que debería permitir un aumento en la cadencia de estos en cuanto la empresa tenga el suficiente número de primeras etapas construidas y activas.

Pero claro, antes tendrá que analizar qué pasó con la segunda etapa y tomar las medidas correctoras oportunas.

Y no hay que olvidar que el correcto funcionamiento del New Glenn y del Starship de SpaceX que, recordemos, aún no ha conseguido entrar en órbita terrestre, son fundamentales para los planes de la NASA para poner una misión tripulada sobre la superficie de la Luna en 2028. Así que el fallo de hoy tiene que haber dolido aún un poco más.

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