“The Master Plan”, el disco más ecléctico de MICHAEL SWEET

Una reseña de disco, por definición, exige tomar un punto de vista subjetivo, y por lo tanto lo que se cuenta no deja de ser una opinión personal de quien la escribe. En el caso que me ocupa, reseñar un disco de Michael Sweet es a la vez muy fácil y extraordinariamente complicado. La música de MICHAEL SWEET, primero como parte de STRYPER y luego en solitario, ha sido parte de mi vida durante cuarenta años, y ha ocupado gran parte de mi melomanía en los tiempos en los que escuchábamos una selección contada de discos en lugar de tener a nuestra disposición catálogos de miles de álbumes como tenemos ahora. Era una época en la que saboreábamos los discos, los diseccionábamos y los aprendíamos de memoria. Por esta razón sé bien lo que se espera de un disco de MICHAEL SWEET y de esa base parto al escucharlo por primera vez. Por otra parte, me resulta muy difícil separar la parte crítica de la parte emocional, así que no voy ni a intentarlo.

MICHAEL SWEET es la voz solista de STRYPER, grupo que nació en la década de los ‘80 dentro del movimiento del llamado rock cristiano, y se distinguieron por alcanzar la fama fuera del género, atrayendo a un público ajeno a las cuestiones religiosas. Para ello, probablemente lo que mejor supieron hacer con algunos de sus temas más conocidos fue jugar con la ambigüedad de las letras. Al fin y al cabo, el amor, la esperanza, la fidelidad… son sentimientos universales y no tienen por qué estar ligados necesariamente a una fe determinada.

Es imposible saber si enmarcar las letras dentro del rock cristiano es una convicción personal o una estrategia comercial, lo que sí es cierto es que el público objetivo de un disco de MICHAEL SWEET tiene que estar abierto a que le hablen de Dios, de fe y de la vida eterna. Sin embargo, al igual que no hace falta ser cristiano para apreciar la belleza de una catedral, tampoco es necesario serlo para disfrutar de la obra musical de alguien que ha construido toda su carrera alrededor de la religión.

Disponible a partir del 3 de abril a través de Frontiers Music, coproducido por MICHAEL SWEET y Jeff Savage; y mezclado por Danny Bernini en Spirithouse Studios, este disco titulado The Master Plan comienza con un tema homónimo. Una introducción de música suave nos da la bienvenida a este trabajo, acompañando las primeras notas de una guitarra acústica. Pocos segundos después hace su aparición la inconfundible voz de MICHAEL SWEET, que no ha envejecido ni un día desde aquellos primeros discos que ya nos conquistaron en los inicios del grupo hace tantas décadas, uniéndose progresivamente a ella el resto de los instrumentos que van a estar sonando todo el disco con claridad pasmosa. “The Master Plan” es una canción que te transporta desde lo simple a lo complejo sin transiciones abruptas, despegas desde el suelo, te eleva poco a poco para luego volverte a depositar suavemente tras un intenso viaje. Música y letra se entrelazan invitando al oyente a formar parte de ese plan maestro.

El comienzo de “Lord” juega un poco con nuestro cerebro con algunos efectos que se hacen patentes con auriculares. Con una letra que nos habla de entrega, es una canción con una base acústica con grandes influencias de la música de los coros pentecostales, con armonías vocales que contrastarán magistralmente con la voz solista. Disfrutamos, además de la base acústica, de guitarras eléctricas que elevan la potencia de la música.

“Stronger” confía en un ritmo repetitivo en la estrofa, los coros que acompañan de fondo durante toda la canción, un solo de guitarra propio del AOR superpuesto a una melodía pegadiza. A pesar de que posiblemente sea la que menos alardes de originalidad tiene, es la canción perfecta para lucimiento de MICHAEL SWEET.

Teclados y cuerdas dan soporte al inicio de “Eternally”, una canción en la que se despliegan las habilidades interpretativas de MICHAEL SWEET. Está estructurada para llevarnos por distintos estados de ánimo.

Un efecto vintage muestra la intención de trasladarnos a la época del polvo en los vinilos en “You Lead I’ll Follow”, donde encontramos alegres melodías tarareadas con unos inesperados instrumentos de viento. El ritmo binario está muy marcado gracias a la batería y al bajo, para que sea difícil resistirse a tocar las palmas mientras la escuchas. El título de la canción va en este sentido, han conseguido crear una canción en la que no vas a tener más remedio que dejarte llevar.

“Desert Stream” no se encasilla en el rock cristiano. También gira alrededor de las armonías vocales, sin embargo, suenan más a los arreglos que hacía Jim Steinman para MEAT LOAF, aunque con menos parafernalia. En cuanto a la letra, es un ejemplo de la ambigüedad que mencionaba al principio. Queda a elección del oyente tomarla como canción religiosa o simplemente romántica.

Con una banda tocando para producir un sonido compacto y unido, “Believer” es un corte de rock clásico. No encontraremos instrumentos que quieran ser protagonistas, todos son importantes sin solapar a los demás. Incluso aquí la voz queda dentro de este conjunto como uno más. Con una excepción, de nuevo los coros van a tener una presencia propia. Conforme va avanzando la canción el espíritu se va elevando: la música debe reflejar el mensaje cristiano de la alegría al haber encontrado lo que uno busca.

Con “Again” es el momento de ponernos nostálgicos. El comienzo de la estrofa tiene un fuerte sabor a EUROPE, aunque el estribillo se aleja de ellos para volver a su esencia. El hecho de que sea tan evidente esta influencia hace que el tema sea menos original y por lo tanto menos interesante, aunque mantiene la calidad del resto del disco.

“Faith” es una canción con melodías complejas, donde están integradas las voces perfectamente. El solo de guitarra no está solo, sigue teniendo voces que esta vez sí quieren cobrar más protagonismo. MICHAEL SWEET sigue alcanzando los agudos que esperaría cualquier seguidor que lo conozca desde siempre.

El disco acaba con “Worship You”, donde MICHAEL SWEET comienza cantando sin introducción instrumental, porque a estas alturas ya no necesita que le presenten. En este tema unos teclados darán mucho color a una canción que confía en unos ritmos traídos directamente del hard rock y el glam de los años 80, concretamente el diálogo entre el bajo y la percusión, que se inspiran en bandas americanas clásicas. La insistente repetición del título de la canción deja claro que han puesto este broche final a posta para que al terminar de escuchar el disco tu cerebro se quede en bucle.

No he podido decidir tras varias escuchas qué canción sobresale de todas, ni tampoco en con qué estilo etiquetarlo. Lo que sí destaco es que el sonido es extraordinariamente limpio, con muchísimo detalle, se puede encontrar sin esfuerzo cada uno de los instrumentos que contribuyen al resultado final. A lo largo de todo el disco escuchamos cada instrumento con una definición tal que es posible separar la contribución de cada uno de ellos. A este conjunto se añade que la vocalización de MICHAEL SWEET es clarísima, cosa lógica, porque si quieres trasladar un mensaje es necesario que te entiendan.

Lo que más me asombra de MICHAEL SWEET es su capacidad de seguir produciendo canciones que hablan siempre de los mismos temas sin que haya conseguido aburrirme y, lo que es más importante, sin que él mismo se haya aburrido. Voy a terminar parafraseando lo que me decía la persona que me descubrió STRYPER hace muchos años: si los domingos estuviera MICHAEL SWEET cantando sus canciones en la iglesia no me perdería ni una misa.

Sobre este disco MICHAEL SWEET comenta:

«No puedo decirte cuánto tiempo he querido hacer este disco. Creo que inconscientemente empecé a hacerlo cuando era niño. Toda la música que me ha influido a lo largo de los años se revela en este álbum. Desde luego, no es nada convencional, ni por asomo. Es único en su género, muy ecléctico y singular, pero eso es exactamente lo que quería. Tiene algo para todos y espero que estéis tan emocionados con este álbum como lo estoy yo. El objetivo es inspirar, animar y dar esperanza a la gente. Espero que este álbum consiga precisamente eso. Quiero daros las gracias personalmente a todos por vuestra paciencia y por vuestro apoyo incondicional a todo lo que hago. Mucho amor para todos vosotros🙏»

The post “The Master Plan”, el disco más ecléctico de MICHAEL SWEET first appeared on Heavy Mextal.