Por: Hugo Piña
Un día como hoy, hace 42 años, se estrenaba en cines This Is Spinal Tap. La película llegó a las salas de Estados Unidos y Países Bajos el 2 de marzo de 1984, dirigida por Rob Reiner y protagonizada por Christopher Guest, Michael McKean y Harry Shearer como los miembros de una ficticia banda británica de heavy metal llamada Spinal Tap. Lo que parecía una comedia de nicho sobre músicos inventados terminó convirtiéndose en una de las películas más influyentes en la historia del rock y el metal, un espejo tan preciso de la realidad que muchos de los que se vieron reflejados no pudieron ni reírse.
El origen: un chiste que se convirtió en película
La historia de Spinal Tap no empieza en 1984 sino en 1978, cuando Reiner, McKean, Guest y Shearer trabajaron juntos en un piloto de televisión llamado The TV Show, que incluía una parodia de una banda de rock. El sketch no prosperó en televisión pero los cuatro se dieron cuenta de que tenían algo entre manos. Reiner consiguió 60,000 dólares de Marble Arch Productions para desarrollar un guion, pero después de unos días de escritura se dieron cuenta de que ningún texto convencional podía capturar lo que querían hacer. Así que decidieron filmar una demo de 20 minutos y llevarla a los estudios. Fue rechazada en todas partes hasta que el escritor y productor Norman Lear decidió respaldar el proyecto.
Casi todos los diálogos de la película están improvisados. A los actores se les daban indicaciones generales sobre cuándo empezaban y terminaban las escenas y la información del personaje necesaria para evitar contradicciones, pero todo lo demás salió de ellos. El resultado fue más de 100 horas de material filmado que se editó hasta llegar a los 82 minutos de la versión final. El presupuesto total fue de apenas 2 millones de dólares.
La trama: giras desastrosas, egos inflados y bateristas que explotan
La película se presenta como un documental filmado por Marty DiBergi (interpretado por el propio Reiner) que sigue a Spinal Tap durante una gira por Estados Unidos para promocionar su nuevo álbum Smell the Glove. La banda está formada por David St. Hubbins (McKean) en voz y guitarra, Nigel Tufnel (Guest) en guitarra líder y Derek Smalls (Shearer) en bajo, además del tecladista Viv Savage y un baterista que, como todos los anteriores en la historia del grupo, tiene un destino trágico garantizado.
Lo que sigue es un desfile de desastres: conciertos cancelados, venues cada vez más pequeños, un monumento de Stonehenge que debía ser enorme pero llega al escenario del tamaño de una servilleta, conflictos internos por la novia del cantante, un sello discográfico que rechaza la portada del disco por considerarla ofensiva, y una firma de autógrafos a la que no aparece absolutamente nadie. Todo filmado con la seriedad de un documental real, sin guiños al espectador ni rupturas de la cuarta pared.
Los bateristas de Spinal Tap mueren en circunstancias cada vez más absurdas: combustión espontánea, un accidente de jardinería, atragantamiento con el vómito de otra persona. Es un running gag que se convirtió en una de las referencias más citadas de la cultura rock.

El amplificador que llega hasta el 11
De todas las escenas icónicas de This Is Spinal Tap, ninguna caló tan profundo en la cultura popular como el momento en que Nigel Tufnel le muestra a DiBergi su amplificador Marshall cuyas perillas van hasta el 11 en lugar del tradicional 10. Ante la pregunta obvia de por qué no simplemente hacer que el 10 sea más fuerte, Tufnel responde con una pausa y una mirada de absoluta incomprensión antes de repetir: “But these go to eleven.”
La frase se convirtió en una expresión universal para describir cualquier tipo de exceso llevado un paso más allá de lo necesario. Eddie Van Halen supuestamente fue el primero en empezar a comprar equipos con perillas que llegaban hasta el 11. La escala de calificación de la película en IMDb llega hasta 11 en lugar del habitual 10. Y en 2015, la BBC hizo un documental sobre la escena que la catalogó como uno de los momentos más importantes en la historia de la comedia musical.
Los rockeros reales que no pudieron reírse (porque era su vida)
Lo más fascinante de This Is Spinal Tap es la reacción que provocó entre los músicos reales de la escena del rock y el metal.
Robert Plant, Jimmy Page, Eddie Van Halen, Eddie Vedder y Dee Snider son solo algunos de los músicos que han señalado similitudes directas entre la película y sus propias vidas. Pero las reacciones más memorables fueron las de quienes no la tomaron como comedia.
Ozzy Osbourne no se rio. Para él fue demasiado real. El príncipe de las tinieblas fue al cine en 1984 y salió convencido de que estaba viendo un documental sobre una banda real. Cuando le dijeron la verdad, admitió que debería haberlo notado, pero añadió que Spinal Tap le parecía bastante tranquila comparada con lo que Black Sabbath hacía en la vida real.
Steven Tyler de Aerosmith tuvo una reacción aún más visceral. Se sintió personalmente ofendido. Joe Perry, su compañero en Aerosmith, contó que llevó a Tyler al cine a ver la película y que el cantante no se rió ni una sola vez: se retorcía en el asiento, indignado, como si estuvieran burlándose directamente de él.
Foghat estaba convencida de que los escritores habían puesto micrófonos en su autobús de gira. Tom Waits dijo que lloró la primera vez que la vio por lo realista que era. The Edge de U2 compartió un sentimiento similar cuando la banda fue inducida al Rock and Roll Hall of Fame en 2005.
La escena de Stonehenge tiene su propio espejo en la realidad: durante la gira Born Again de Black Sabbath en 1983, la banda tuvo un problema similar con una prop de Stonehenge, excepto que la suya era demasiado grande para caber en el escenario. Y Metallica ha reconocido que la portada completamente negra de su icónico Black Album fue inspirada por el debacle de Smell the Glove en la película.
El fracaso que se convirtió en clásico
A pesar de las críticas positivas, This Is Spinal Tap recaudó menos de 5 millones de dólares en taquilla. Reiner explicó que el problema fue que buena parte del público creyó que era un documental real sobre una banda de la que nunca habían oído hablar Turner Classic Movies, y no entendían por qué alguien haría una película sobre un grupo desconocido. Fue con el lanzamiento en VHS que la película encontró a su público y comenzó a construir el estatus de culto que mantiene hasta hoy.
En 2002, la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos incluyó This Is Spinal Tap en el Registro Nacional de Cine, considerándola culturalmente, históricamente y estéticamente significativa. La revista Empire la ubicó en el puesto 48 de las 500 mejores películas de todos los tiempos. El American Film Institute la puso en el número 29 de su lista de las 100 mejores comedias. Y Entertainment Weekly la coronó como la película de culto número 1 de todos los tiempos.
De la ficción a la realidad (y de vuelta)
Lo que empezó como ficción terminó cobrando vida propia. Guest, McKean y Shearer grabaron un álbum de Spinal Tap publicado por Polygram en 1984, seguido de Break Like the Wind en 1992 y Back from the Dead en 2009. Hicieron giras reales, tocaron en Wembley, el Royal Albert Hall y Carnegie Hall, y se presentaron en el festival Live Earth ante 130,000 personas en la Pyramid Stage de Glastonbury.
En 2022, Reiner anunció una secuela: Spinal Tap II: The End Continues, que se estrenó en septiembre de 2025 Encyclopedia Britannica con el elenco original retomando sus papeles 41 años después. La secuela abrió con apenas 1.67 millones de dólares en taquilla /Film, continuando la tradición de la original de ser amada por la crítica e ignorada en cines, con cameos de Paul McCartney y Elton John.
42 años después de aquel 2 de marzo de 1984, This Is Spinal Tap sigue siendo la película definitiva sobre el heavy metal, sobre el rock, sobre la ridiculez de la fama y sobre lo absurdamente delgada que es la línea entre la parodia y la realidad en este mundo. Es una película que los músicos de metal ven con una mezcla de carcajada y pánico existencial, porque saben que todo lo que pasa en esa pantalla, de alguna manera, les pasó a ellos. O les puede pasar. O les está pasando ahora mismo.
Como dijo Harry Shearer: que músicos digan que no pueden ver Spinal Tap porque es demasiado parecido a sus propias vidas es el mayor halago posible, mejor que cualquier nominación al Oscar que nunca recibieron.
Ficha técnica: Director: Rob Reiner | Guion: Christopher Guest, Michael McKean, Harry Shearer, Rob Reiner | Reparto: Christopher Guest (Nigel Tufnel), Michael McKean (David St. Hubbins), Harry Shearer (Derek Smalls), Rob Reiner (Marty DiBergi) | Productora: Embassy Pictures | Duración: 82 minutos | Presupuesto: 2 millones de dólares
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